La hormiga remolona

Entre la crítica impresionista y el chisme. Libros, viajes y demás cosas bonitas. Por Rosana Ferreres

Nick Hornby: Tres novelas

Posted on | septiembre 18, 2014 | No Comments

Las madres solteras -brillantes, atractivas, disponibles, millones de ellas por todo Londres- eran el mejor invento del que Will había oído hablar. 

Cuando no quieres leer nada que contenga ni un gramo de dramatismo viene bien ponerse al día con Nick Hornby, por ejemplo. Empecé con About a Boy (1998), no sin reservas porque desde la primera línea imaginé a Will con la cara y los tics de Hugh Grant y porque no me suelen gustar los libros con niño. Pero Marcus tiene 12 años y un pensamiento articulado; te consigue interesar.

Aparte de las referencias a la música, sello de Hornby, la ambientación me ha recordado a películas como Notting Hill o Love Actually. Sobre todo esas comidas familiares en las que se sienta en la mesa un desconocido, con efecto desconcertante pero también tierno. Y la fauna: la adolescente siniestra, la madre soltera con un hijo descerebrado, el treintañero que no crece, el niño con las ideas claras, la madre divorciada y depresiva, el padre que ha rehecho su vida y no pinta nada en la vida de su hijo… Hornby nunca carga las tintas, y ni siquiera un intento de suicidio -fallido- ensombrece la historia.

Juliet, Naked (2009)

Juliet, Naked, de Nick Hornby La crítica lo ha incluido entre los álbumes clásicos sobre rupturas, a la altura del Blood on the Tracks de Dylan o del Tunnel of Love de Springsteen. 

Con Juliet, Naked me acordé esos famosos que eligen desaparecer, tipo J.D. Salinger, dejándonos una última foto robada con gesto furioso. Me costó decidirme a leerlo entero. Dudaba que fuera posible construir una historia de cierto calado a partir de un personaje (Duncan) que vive por y para seguir el rastro de un músico de rock retirado y para analizar cada acorde y cada verso de sus canciones. Era pura adolescencia, me reconocía en él y quería cerrar el libro. Pero luego pensé que alguien haciendo lo mismo por un pintor, escultor o escritor sería un reputado estudioso.

Nos juntamos a una persona porque es como nosotros o porque es diferente, y al final nos separamos exactamente por el mismo motivo. 

JD Salinger

J.D. Salinger

También en esta novela hay un retrato de la relación padre-hijo, sin pretensiones y casi azarosa. El niño es Jackson (6 años) y el padre es Tucker, un rockero retirado con hijos desperdigados por el mundo que en la madurez se encuentra educando a un pequeño y estableciendo vínculos que no tuvo con todos los anteriores. Y está Annie, novia de Duncan, un personaje que Hornby deja un poco cojo a pesar de sus esfuerzos por diseccionarlo.

High Fidelity (1995)

High Fidelity, de Nick HornbyY luego leí High Fidelity e imposible disociarla de esa película que marcó a mi generación. La gran diferencia respecto al libro es que se ambienta en Estados Unidos, y la novela en el Reino Unido:

¿Qué vino primero, la música o la tristeza? ¿Escuchaba música porque estaba triste? ¿O estaba triste porque escuchaba música? ¿Todos esos discos te convierten en una persona melancólica?

A la gente le preocupa que los niños jueguen con armas, y que los adolescentes vean imágenes violentas; nos da miedo que cierta cultura de la violencia los controle. A nadie le preocupa que los chavales escuchen literalmente miles de canciones sobre desengaños y rechazo y dolor y pena y pérdida.

La gente más infeliz que conozco, en cuanto a romanticismo se refiere, es aquella a la que más le gusta la música pop; y no sé si la música pop ha causado esa tristeza, pero sé que han estado escuchando canciones tristes más tiempo del que han vivido vidas infelices.

La música sentimental tiene esa forma de hacerte volver atrás y al mismo tiempo mirar hacia delante, de forma que sientes nostalgia y esperanza al mismo tiempo.

Lo veo todo una vez ha ocurrido, soy muy bueno con el pasado. Pero el presente no lo entiendo.

No es buena idea pretender que una relación tiene futuro si vuestras colecciones de discos son violentamente diferentes, o si vuestras películas favoritas no se fueran a hablar si se encontraran en una fiesta.

No  hay realmente canciones pop sobre la muerte, al menos no las hay buenas. Tal vez por eso me gusta la música pop, y por lo que encuentro la música clásica tan siniestra.

Lorrie Moore: Pájaros de América

Posted on | julio 30, 2014 | 1 Comment

Si casi te quedas dormida pero no te duermes, es meditación.

Un libro es el soporte perfecto para ajustar cuentas con tus congéneres, y más si tus pensamientos son especialmente afilados y ocurrentes. Haces una lista de 50 cosas que no soportas de los demás y la vas dosificando, cada 4-5 páginas dejas caer una y con suerte se integra bien con la historia. También puede ser al revés: escribes y sobre la marcha surgen reflexiones demoledoras. Entonces eres un artista.

Lorrie Moore sí que hace arte en Pájaros de América (si no, por principios no hubiera terminado de leerlo). Tiene algún relato que o lo lees con un poco de distancia o sales muy, muy tocado. Si estás en una fase de tu vida en la que sólo admites las lecturas de humor y/o fantasía, ni te acerques a este libro de 2009. Tiene para todos y en particular para las extrañezas del primer mundo:

El peloteo en el mundo académico (este pensamiento es recurrente en la gran novela americana):
Tienes que entender las publicaciones académicas. Nadie lee esos libros. Simplemente, todo el mundo se pone de acuerdo en publicar lo de los otros. Es una gran estupidez en círculo. Es un acuerdo rentable y gigante. Cuando te paras a pensar en ello, probablemente viola la ley de Sherman.

La medallitis:
Cada estado por separado (Georgia, Misisipí o cualquier otro) compite por atribuirse toda clase de primicias [de la Coca Cola]: se sirvió aquí por primera vez, se embotelló allí por primera vez (primera sed, primer sorbo); es una gran batalla empresarial entre dos bandos.

El no elegir uno dónde nace:
“Estados Unidos, ¿cómo puedes vivir en ese país?”, había preguntado el hombre. Agnes se había encogido de hombros. “Tengo la mayoría de mis cosas allí”, había dicho, y fue entonces cuando sintió por primera vez el amor y la vergüenza oscura que venían del hogar como puro accidente, el lugar profundo y arbitrario que resultaba ser el suyo.

Las muchas formas de expresar el enfado:
Fueron a comer a un restaurante y  pidieron cosas diferentes, como si los tres fueran desconocidos empeñados en reivindicar sus gustos con mal genio.

Lo que nos hace buenos:
Siempre iban tonteando de aquí para allá, y mentían a sus cónyuges. Pero ¡reciclaban los periódicos!

Las excentricidades, que se atenúan cuando se perpetran en compañía:
Por la mañana fue a visitar a sus padres a Elmhurst. Habían envuelto la casa en plástico para el invierno (las ventanas, las puertas) de modo que parecía una obra de arte vanguardista. “Así la factura de la calefacción no sube tanto”, comentaron.

El miedo escénico y cómo nos domina:
Era un miedo mayor que el que se tiene a la muerte, según las revistas. La muerte ocupaba el cuarto lugar. Después de la mutilación, que era el tercero, y el divorcio, el segundo. El número uno, el verdadero miedo al cual la muerte no podía ni aproximarse, era a hablar en público.

El aprender a convivir con la soledad:
Quizá la madre nunca había manifestado afecto por Abby, la verdad es que no; pero le había dado el don de saber llevar bien la soledad, con sus terribles bandazos hacia el exterior y sus caídas suaves hacia la tranquilidad.

La utilidad de la timidez:
La timidez, dice siempre Quilty, es lo que hace que el mundo esté unido. Mejor dicho, es lo que antes hacía que el mundo  estuviera unido, lo salvaba de volverse loco con el caos. Sí, pero ahora… es otra historia.

El gap generacional cuando la educación superior llega a una familia:
Se han educado en exceso y ya no pueden hablar con sus propias madres. Eso los enloquece un poco. Literalmente han perdido la lengua materna.

Y un último apunte: ¿qué tiene la literatura norteamericana con los pájaros?

Capri en un vestido

Posted on | julio 27, 2014 | 1 Comment

Alta Costura de Dolce & Gabbana para el otoño-invierno 2014/15.En las tiendas de souvenirs siempre hay alguna camiseta con la foto más representativa del lugar. Lo que no estamos acostumbrados a ver es eso mismo en un vestido de alta costura. Dolce &  Gabbana, que me ganó con sus faldas y túnicas de Selinunte, plasma ahora los Faraglioni de Capri en su Alta Moda del próximo invierno.

El vestido de las rocas no me entusiasma, pero los demás que he visto parecen historias en movimiento.

Dolce & Gabbana, Capri

Pacific Crest Trail

Posted on | julio 23, 2014 | 2 Comments

El Pacific Crest Trail es una ruta de senderismo que une México con Canadá atravesando las principales cadenas montañosas de la costa oeste norteamericana. Cruza tres estados -California, Oregon y Washington- y siete parques nacionales. Cheryl Strayed la recorrió y lo cuenta en su novela Wild: A Journey From Lost to Found. La empecé a leer atraída por su experiencia y por los paisajes y me entretuve googleando cada uno. Como lectura de evasión fue fantástica: su valor artístico es casi nulo pero atrapa con esa habilidad de entretener sin esfuerzo aparente que es patrimonio de los americanos. Wild

En unos meses se estrena Wild, con guión adaptado por  Nick Hornby y protagonizada por Reese Witherspoon. Seguramente incidirá en el viaje interior de Cheryl -la muerte de su madre, un divorcio y el coqueteo con las drogas desencadenaron la aventura- más que en la ruta en sí.

Estaba muy interesada en saber a cuántos depredadores se encontraría, y finalmente los vio a todos: el coyote, el zorro, el oso pardo, el puma, la serpiente cascabel y ¡hasta a un Bigfoot! :) Como compañeros de viaje llevaba tres libros -uno de ellos Mientras agonizo, de Faulkner- y montones de melodías en la cabeza, en particular Twinkle, twinkle, little star.  

Ruido de fondo, de Don Delillo

Posted on | junio 15, 2014 | 1 Comment

Ruido de fondo, de Don DeLilloEl título original de esta novela de 1985 de Don DeLillo es White Noise. Oí hablar por primera vez del “ruido blanco” cuando Joanna Goddard comentó que una de las compras imprescindibles para el recién nacido es una máquina de white noise que lo arrulle con su murmullo continuo. En español se titula Ruido de fondo, que viene a ser lo mismo pero sin esa sinestesia tan potente.

Ruido de fondo es “gran novela americana”: torrencial y habitada por personajes que brillan poco. Aunque la historia promete acción (una gran nube tóxica se aproxima a una población), DeLillo prefiere la interior de los personajes.

Desde que se produjera el escape tóxico las puestas de sol se habían vuelto casi insoportablemente hermosas, y ello sin que pudiera establecerse una relación mensurable [...] Las puestas de sol solían durar cinco minutos, pero ahora duran una hora.

Me pregunto si al pensar la trama Delillo tendría ya listas las notas sobre la naturaleza humana y las iría volcando:

Sobre el lenguaje no verbal y su afectación:
Posturas fetales, extendidas, patizambas, arqueadas, envaradas, a veces casi invertidas. Se encuentran tan estudiadas que casi representan una forma de mímica clásica. Existe en ellas un elemento de refinación exagerada, de consanguinidad [...] Tan sólo practican el lenguaje de su clase económica en una de sus formas externas disponibles.

… el progreso:
Si despertaras mañana en la Edad Media y se hubiera desatado una epidemia, ¿qué podrías hacer para detenerla sabiendo lo que sabes de medicina y de enfermedades? Cuanto mayor es el avance científico, más primitivos son los temores.

… el dorar la píldora:
Yo digo que tú eres brillante, tú dices que yo soy brillante. No es más que una forma de ego comunitario.

… la rutina como muerte:
La rutina puede llegar a ser mortal, Vern, si uno la lleva al extremo. Tengo un amigo que afirma que ése es el motivo por el cual la gente se toma vacaciones. No es para relajarse, ni para divertirse ni para visitar sitios nuevos. Es para escapar a la muerte que existe en la rutina.

… la nostalgia:
Murray afirma que es posible sentir nostalgia de un lugar aunque no te hayas marchado de él. La nostalgia es un producto de la insatisfacción y la rabia. Es un arreglo de cuentas entre el presente y el pasado. Cuanto más potente es la nostalgia, más nos aproxima a la violencia. La guerra es la forma que adopta la nostalgia cuando los hombres sienten la necesidad perentoria de decir algo bueno acerca de su país.

… la obesidad:
La gente experimenta confianza ante la presencia de cierta corpulencia en los demás. Cuando corren malos tiempos, la gente se muestra ansiosa por sobrealimentarse

… el miedo a la muerte: El propio Tolstói se esforzaba por comprender la muerte. Sentía un pavor espantoso hacia ella. - Es como si fuera nuestro propio miedo lo que la desencadena. Si pudiéramos aprender a no temerla, viviríamos eternamente [...] La conjuramos a fuerza de hablar de ella. - ¿Y si la muerte no fuera otra cosa que ruido? - Un ruido eléctrico. - Que oyéramos eternamente. Un ruido omnipresente. Qué horror. - Uniforme, de fondo.  

Los cuentos de Bernard Malamud

Posted on | abril 5, 2014 | 1 Comment

Cuentos completos de Bernard MalamudLos escritores escriben tragedias para que la gente no olvide que son humanos. Nos muestran cuál es la condición humana. Organizan el sentido de nuestras vidas para que quede claro ante nuestros ojos (del cuento Imaginemos una boda).

En un episodio de The Big Bang Theory estaba Amy Farrah Fowler ensimismada dando vueltas a lo que acababa de leer. Así pasé yo muchos ratos con los Cuentos reunidos (2011) de Bernard Malamud (1914- 1986). No es precisamente un libro que termines en tres días porque hay que cerrarlo después de cada historia.

Una de ellas, Kew Gardens, me conmovió especialmente porque hablaba de Virginia Woolf: de cómo recibía las críticas a su obra (escribió veintiún libros cuyas reseñas la asustaban), su carácter (mira que soy melancólica de nacimiento), sus cartas a Leonard (no creo que haya habido dos personas más felices que nosotros) y sus simbolismos (en cuanto a “Al faro”, no tengo ni idea de qué significa, si es que tiene un significado).

En Lluvia de primavera hay un personaje con síntomas parecidos a los de Amy F.F.: George tenía una de sus noches de insomnio. Le sucedía después de acabar de leer una novela interesante, y se quedaba despierto imaginando que todas esas cosas le pasaban a él. Y el río Hudson es tan desmesurado como en otras novelas de contemporáneos como Isaac Bashevis Singer, parece que vean en él las turbulencias que dejaron en Europa: Un viento húmedo cruzaba el oscuro Hudson procedente de Nueva Jersey, impregnado del olor de la primavera. 

Pero la mayoría de los relatos hablan de los pequeños comerciantes judíos de Brooklyn recién llegados de Europa tras la Segunda Guerra Mundial: de las penurias de los tenderos (desde que el supermercado A&P se había instalado en el barrio, vendía la mitad que antes -La tienda de ultramarinos), la pérdida de una lengua (para muchas de esas personas, que se expresaban muy bien en su idioma, la mayor pérdida era la del lenguaje: no poder decir lo que querían. Se te ocurre un pensamiento sutil y te sale como un trozo de botella rota -El refugiado alemán-) o los miedos que impregnan la piel hasta la tumba (desde la guerra, los judíos se quedan en casa. Todo el mundo sale a pasarlo bien para olvidar sus problemas, pero los judíos se quedan en casa preocupados. La Segunda Avenida parece una tumba -Función benéfica-).

Me gusta menos cuando ambienta en Italia relatos que parecen ensoñaciones: Le gustaba el pueblo de tejados rojos de Pallanza, en la otra orilla, y sobre todo las cuatro hermosas islas que había en el lago, diminutas pero rebosantes de palacios, altos árboles, jardines, estatuas [...] Qué belleza de nombres: Isola Bella, dei Pescatori, Madre y del Dongo [...] Abajo, en las verdes y sinuosas planicies de Piamonte y Lombardía, se desperdigaban siete lagos, siete espejos que reflejaban el destino de alguien. ¿De quién? Y a lo lejos, muy alto, se alzaba el anillo de los asombrosos Alpes cubiertos de nieve (La dama del lago).

Leyendo La muerte en mí me acordé mucho del Tenement Museum de Nueva YorkMarcus era sastre desde mucho antes de la guerra, un hombre optimista con una tupida mata de pelo grisáceo, cejas finas y frágiles y manos benevolentes, que había entrado en el ramo de la confección relativamente tarde. Como su mala salud también había prosperado, por decirlo de algún modo, se había visto obligado a contratar a un ayudante que trabajaba en la trastienda haciendo arreglos pero este, cuando las prendas se amontonaban, no podía dedicarse a la plancha, así que se hizo necesario contratar a un planchador; por tanto, aunque la tienda funcionaba, no iba muy bien. 

Brooklyn, de Colm Tóibín

Posted on | abril 1, 2014 | 1 Comment

Brooklyn, de Colm TóibínSe lee rápido y no merece más de diez subrayados. Brooklyn (2009), de Colm Tóibín, va directo a mi lista de lecturas ligeras.

Nunca un relato de la inmigración fue tan jovial. La protagonista es Eilis, que en los años cincuenta del siglo XX se marcha a trabajar a Estados Unidos porque la economía familiar se resiente tras la muerte de su padre. Apenas tiene personalidad ni metas importantes en la vida.

Lo que más le gustaba de América, pensaba Eilis esas mañanas, era que mantuvieran la calefacción encendida toda la noche.

En Brooklyn (Nueva York), Eilis trabaja en unos grandes almacenes y vive con varias chicas irlandesas en casa de Mrs Kehoe. En esos dos ambientes descubre la modernidad:

Todas sus compañeras de piso, excepto Dolores, y algunas chicas del trabajo iban a ir a ver “Cantando bajo la lluvia”, que se iba a estrenar.

Mrs Kehoe preguntaba a los otros dos si debía comprar un televisor para hacerle compañía por las tardes. Le preocupaba, decía, que se pasara de moda y se fuera a quedar con él. Tanto Tony como el padre Flood le aconsejaron que comprara uno, y eso solo sirvió para que insistiera más en que no había garantía de que fueran a seguir haciendo programas y no quería arriesgarse. “Cuando todo el mundo tenga uno, yo me compraré uno”, dijo.

Después de mucho leer sobre la comunidad judía de Nueva York, este libro retrata la irlandesa:

“Partes de Brooklyn”, respondió el padre Flood, “son iguales que Irlanda. Están llenas de irlandeses”.

Con alguna incursión en la italiana:

Diana y Patty le habían advertido de que nadie se cambiaba en la playa en Italia. Los italianos se habían llevado a América la costumbre de ponerse el bañador debajo de la ropa antes de salir, evitando el hábito irlandés de cambiarse en la playa, lo cual era, según Diana, poco elegante e indigno, como mínimo.

Tony brillaba a pesar del hecho de que su familia vivía en dos habitaciones o que trabajara con sus manos.

Eilis está inspirada en una mujer de Enniscorthy, la localidad natal de Tóibín, y tal vez por eso el personaje parece algo velado, como si se resguardara su intimidad. A mitad de la novela parece que empieza la tensión -¿volverá Eilis a Brooklyn después del viaje inesperado a Irlanda o se quedará allí como si los días en América hubieran sido un sueño?-. Pero al final la decisión da igual, la tensión se difumina y el desenlace es tan ligero como todo el libro.

Lo que más he disfrutado es la escapada dominical a Coney Island para pasar un día de playa y luego comer perritos en Nathan’s. ¡Cuántos recuerdos!

Un templo, una falda, Sicilia

Posted on | marzo 25, 2014 | 1 Comment

Poppy Delevingne vestida de Dolce & Gabbana.Al ver la foto de la izquierda me acordé de Segesta y su templo entre margaritas. Como resultó que la falda era de Dolce & Gabbana, pensé que efectivamente podrían haber sacado de ahí la inspiración, porque siempre hay algo de Sicilia en sus creaciones.

Dolce & Gabbana, primavera-verano 2014 Dolce & Gabbana, primavera-verano 2014

Entonces me fui a Style.com y repasé la colección de esta primavera-verano y me pareció ver también las ruinas de Selinunte y de Agrigento.

Dolce & Gabbana incluso con pistas tan claras deja algo a la imaginación, no como Rodarte en su homenaje a Star Wars.

Malamud y los chimpancés

Posted on | marzo 22, 2014 | 1 Comment

La gracia de Dios, de Bernard MalamudMe gustaría ser la última persona sobre la faz de la Tierra y ver cómo lo resolvería. 

Leí este comentario de Vivienne Westwood y poco después la idea volvió en La gracia de Dios, la novela que publicó Bernard Malamud en 1982. Es una mezcla de El planeta de los simios, las obras de Jane Goodall – en los agradecimientos está In the Shadow of Man- y Apocalipse Now.

A mí cuesta engancharme con productos de ciencia ficción, pero Malamud lo consigue porque llegado a un punto de la novela lo mismo da que hable de hombres que de chimpancés. El planteamiento es el siguiente: la raza humana desaparece y el paleólogo Calvin Cohn logra sobrevivir a bordo de un velero oceanográfico y desembarcar en una isla habitada por chimpancés. La elección de su especialidad es un poco forzada, pero al fin y al cabo Malamud juega con el concepto de “elegido” y dominar las lenguas antiguas no viene mal para la misión que emprenderá.

El Holocausto, la forma en que sacó a la bestia que hay en los hombres, pesa sobre cada decisión de Cohn, que es judío:
Isaac salvó la vida y fue sustituido en el holocausto por un carnero enredado por los cuernos en un matorral, afirmando de esa manera la idea de sustituir, en los sacrificios, al humano por un animal. Ello revela sobre la naturaleza del hombre…, sus fantasías de muerte que se hacen realidad en la muerte del hombre por el hombre… Deudos o extraños por multitudes…, por el más estúpido de los motivos.

Considerando inferiores a los chimpancés, pese a que algunos ya empiezan a hablar, Cohn se proclama líder:
Me llamo Calvin Cohn, y supongo que podéis considerarme como vuestro protector, si os gusta la idea. Quiero que todos vosotros sepáis que no me interesa, en modo alguno, el poder personal; sólo quisiera imprimir al esfuerzo común cierta dirección razonable.

Está convencido de que solo él sabe lo que es mejor para la manada:
Yo soy el Simio Alfa de todos nosotros. Y esto es una advertencia para que todos se mantengan alejados de mi chica.

Cohn, en cierta época, había sustentado la teoría de que la evolución podía producir una explosión moral a través de una criatura dotada, Homo ethicalis; pero el hombre, tal como era, llegó allí primero con un tipo diferente de explosión.

Quiere que la  lengua común sea la suya:
Lo que esperaba que comprenderíais es la necesidad de hacer un decidido esfuerzo para aprender una lengua común, de forma que podamos comunicarnos. Digamos que solo conociendo la palabra se puede divulgar la palabra.

Incluso redacta unos mandamientos:
Las admoniciones de Cohn, ya que había decidido prescindir del vocablo Mandamientos, eran como sigue:

1. Hemos sobrevivido al fin del mundo; por lo tanto, amamos la vida. No matarás.
2. Nota: Dios no es amor, Dios es Dios. Recordadle.
3. Ama a tu prójimo. Si no puedes amar, sirve… a los demás, a la comunidad. Recuerda la obligación de buena voluntad.
4. La vida como vida tiene igual valor, no así las ideas. Asiste a la Escuela Arbórea.
5. Benditos sean quienes dividen el fruto equitativamente.
6. El altruismo es posible aunque no probable. No dejes de intentarlo. Ved el número 3.
7. La aspiración puede mejorar la selección natural.

Pero la historia termina de la forma más salvaje, los chimpancés deciden que son capaces de elegir su destino y lo resuelven violencia, sacrificando a los inocentes.

El hombre  y la bestia habían perecido pero no así las flores. Se había comprometido con su propia conciencia a no comer jamás lo que fuera antaño una criatura viviente.

Sobre libros de crianza

Posted on | marzo 15, 2014 | No Comments

Tú eres la mejor madre del mundo, de José María ParicioNo hay tiempo en una vida para leer todos los libros buenos, y aun así me paso un año leyendo ese producto repetitivo y paternalista que son los libros de crianza. Googleando encuentras lo mismo.

Las biblias las he leído todas salvo Duérmete niño y similares. De la mayoría no recuerdo nada porque me encontraba en un estado similar al de los vuelos: tan emocionalmente impactada que una vez en tierra se me ha olvidado todo. Sí puedo decir que el gurú Carlos González me cae mal, no lo puedo remediar. Y a pesar de ello lo leí, que no se diga. Luego vi que lo que él cuenta te lo recita cualquier matrona de la pública o la privada, y lo sé porque casi hice triplete de preparaciones al parto y me las vi con varias consultoras de lactancia.

Resumiendo: el único libro que recuerdo con cariño es el último que he leído, Tú eres la mejor madre del mundo (2013), de José María Paricio. Este pediatra es el impulsor de e-lactancia, la  web de referencia para consultar qué medicamentos son compatibles con la lactancia. Creo que me ha gustado porque es el único que me ha dicho lo que quería escuchar.

Comparto lo que más me ha gustado sobre los temas recurrentes de este último año y medio:

Los consejos no solicitados:
Nunca osaría dar yo consejos a ninguna mujer, sobre todo acerca de las cosas importantes de la vida, como son la familia, la crianza, los hijos…

El sentimiento de culpa de las madres:
Si usted está pensando que algo ha hecho mal o que tiene la culpa de esto, quíteselo de la cabeza: le aseguro que usted no tiene la culpa, ni de esto ni de nada, usted es su madre y lo quiere tanto que cree, como muchas otras, tener la culpa.

Lo difícil que es separarte de tu bebé:
Intentemos decirle a una mamá gorila o a una mamá leona recién paridas que nos llevamos a su cachorro, solo un momento, “es para pesarlo o lavarlo, solo será un momento…”: estamos muertos de un zarpazo a menos de dos metros de aproximación [...] He visto y hablado con suficientes madres de recién nacidos ingresados para saber que prácticamente ninguna está tranquila si no ve a su hijo.

La lactancia:
Si todo ha fallado, si crees que has llegado al límite, si no estás disfrutando de tu lactancia, si lo negativo pesa más que lo positivo y no ves salida, toma la decisión, yo, personalmente te apoyo; entre una semana de lactancia y ninguna, más vale una; un mes y medio es mejor que uno y uno mejor que ninguno. Hasta donde tú decidas estará bien, hasta donde tu bebé pueda será lo mejor.

Los nuevos roles en la familia:
Tener un bebé es la  oportunidad de “enterrar” metafóricamente, sentimentalmente, a los propios padres; ya no eres la hija, ahora eres la madre; ya no eres el hijo, ahora eres el padre. Todos tenemos la  necesidad de cortar un día ese cordón umbilical que nos ata a nuestra madre, a nuestro padre, de autoafirmarnos como seres adultos. Ha llegado el momento, y si no lo entendemos y asumimos bien, volver al hogar materno o paterno, o a compartir espacios, se puede convertir en una pesadilla aunque algunos que lo ven desde fuera piensen que son nimiedades. No lo son.

El tipo de ayuda que necesitas con el recién nacido:
Quizá con buena intención os ofrezcan cuidar un rato a vuestro bebé para que descanséis o salgáis un poco u os dé algo de el aire a solar, no sé. Es posible que no sea una buena idea, que digáis que sí y antes de 5 minutos estéis ya arrepentidos y con miedo de no verlo, de no tenerlo, de que le pueda pasar algo. Parece mentira lo protectores que os sentís. Hay cosas más prácticas que hacer; seguro que puede haber una pila de cacharros sin fregar de mucho cuidado o una barridita olvidada no vendría mal.

La reicorporación al trabajo:
Has alargado el día de tu reincorporación lo máximo que te dejan las cicateras leyes de tu país y tienes ganas de llorar. Llora todo lo que necesites llorar, pero tenlo claro: tú eres no eres una mala madre, vives en un mal país y los hay peores.

El respeto y cariño hacia los  niños:
Así pues, ¿cómo debemos tratar a los niños y por qué? Para mí está claro que con cariño, con respeto, pero ¿por qué? Más de una madre me lo ha dicho y no es preciso que tuviese estudios: porque lo quiero, porque se lo merece, porque es lo mejor del mundo, porque sí.

keep looking »
  • Archivos