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La hormiga remolona Posts

Cats In the Cradle

He leído que Cats In the Cradle puede unir generaciones. Es un tema folk de Harry Chapin que fue número uno en USA en 1974 y que en 1992 versionó Ugly Kid Joe.

Yo la conocí en la versión del 92. Era potente y pegadiza pero el impacto no fue el mismo que oírla ahora que tengo un hijo. Le letra no es apta para sentimentales.

Mi hijo vino al mundo
de la manera usual
pero había viajes que hacer y cuentas que pagar
aprendió a caminar mientras yo no estaba
y aprendió a hablar antes de yo saberlo
creció diciendo:
“Voy a ser como tú papá”
“sabes que voy a ser como tú”

Los gatos en la cuna y la cuchara de plata
pequeño niño triste y el hombre en la luna
“¿cuando vienes a casa?”
“no lo sé, hijo, pero estaremos juntos
y sabes que lo pasamos bien”.

Mi hijo cumplió 10 años
y dijo -“gracias por la pelota, papá, vamos a jugar,
¿me enseñas a tirarla?”
y entonces le dije “hoy no, tengo muchas cosas que hacer”
el me respondió -“está bien”, se fue, sonrió y dijo:
“voy a ser como él, sí
sabes que voy a ser como él”

El otro día vino de la universidad
como un hombre le dije a mi hijo:
“estoy orgulloso de ti, te puedes sentar un momento”
entonces movió la cabeza y con una sonrisa dijo:
“lo que me gustaría, papá, es que me prestases las llaves del coche
te veo más tarde, ¿me las das?”

Ha pasado un tiempo desde que me retiré y mi hijo se fue
lo llamé el otro día y le dije
“puedo visitarte, si no te importa”
el respondió: -“me gustaría, papá, si tuviera tiempo
tengo mucho trabajo y el niño está enfermo,
pero me ha gustado hablar contigo papá,
de verdad que me ha gustado hablar contigo”
y apenas colgué el teléfono me acordé:
“él ha crecido y se ha vuelto como yo,
mi hijo ha crecido y ahora es como yo”

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El observatorio Griffith

Después de ver el Observatorio Griffith de Los Ángeles recreado en algunas escenas de La La Land he empezado a recordar otros sitios en los que lo había visto anteriormente.

En la escena del planetario de Rebelde sin causa:

En el vídeo de los 90 de Paula Abdul en el que se rinde homenaje a Rebelde sin causa, con Keanu Reeves en el papel de James Dean:

En el salvapantallas de la Apple TV, con las colinas de Hollywood al fondo

 

 

 

 

 

 

 

 

En el juego GTA V:

 

 

 

 

 

 

 

 

Y en La La Land. No les dejaron rodar en el interior, así que crearon el planetario en los estudios:

 

 

 

 

 

 

 

El observatorio está al sur de las colinas de Hollywood, en el Parque Griffith, y es un buen lugar para disfrutar de vistas panorámicas de Los Ángeles.

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¿Qué aspecto hubiera tenido Mr Darcy?

A los pocos días de acabar Orgullo y prejuicio (1813) -lectura obligatoria en el Grado en Estudios Ingleses, antigua Filología Inglesa- me encuentro este artículo del New York Times en el que hablan de un reciente estudio que describe qué aspecto hubiera tenido Mr Darcy en la época en la que Jane Austen escribió la novela, es decir, a finales del siglo XVIII:

– pálido
– rostro avalado
– ni barba ni bigote
– mandíbula hannoveriana (nada de cuadrada)
– nariz larga
– boca pequeña
– barbilla puntiaguda
– melena empolvada
– olor a almizcle o flores (los perfumes eran unisex)
– cuello de camisa intrincado, la moda marcaba no exhibir el cuello
– músculos desarrollados en muslos y pantorrillas (de montar a caballo y bailar)
– nada de musculatura en pecho y hombros, eso era para las clases bajas

Austen no describe físicamente a Mr Darcy, apenas unas pinceladas sobre su elegancia, altura y nobleza: no pasa desapercibido allá donde esté. A partir de ahí lo deja a nuestra imaginación, y quien no tenga ganas de imaginar puede revisar cualquiera de las adaptaciones hechas de Orgullo y prejuicio para cine y televisión. La más fiel es la de la BBC de 1995, con Colin Firth como Mr Darcy y Jennifer Ehle como Elizabeth Bennet.

Pocos años después Colin Firth parodiaría el espíritu de Mr Darcy como Mark Darcy en El diario de Bridget Jones (y secuelas).

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Verba omnibus

Ahora que hay tanta jerga profesional en las conversaciones cotidianas me apetece recordar que hay una ciencia que se llama lingüística que también tiene su jerga. Lo que pasa es que no es muy conocida. Como ciencia que es, la lingüística usa una terminología para nombrar fenómenos observables en el uso de la lengua.

Por ejemplo, verba omnibus hace referencia a las palabras comodín con un significado poco limitado que suelen sustituir a otras más apropiadas. Por ejemplo:

– cosa
– tema
– trasto
– bicho
– dar (para componer expresiones coloquiales: dar la tabarra, dar la lata, dar una vuelta, dar un toque…)
– hacer (hacer un viaje en vez de viajar, hacer una bufanda en vez de tejer…)
– coger
– tener

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La vejez y la niñez: un tiempo de asombro

Gloria Steinem comenta a sus 82 años:

Lo más duro para mí fueron los 50, porque es el final de la mitad de la vida. En términos de género, los 60 fueron como un nuevo mundo. A la sociedad ya no le interesas demasiado, porque realmente todo lo basa en criar niños, así que eres libre. Los setenta fueron sobre la mortalidad. Y los 80 todavía más. 

Recuerda una observación hecha en las culturas nativas americanas, según la cual la vejez es como la infancia: un tiempo de asombro. Tanto una como otra están muy cerca de lo desconocido.

 

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Cuándo dejar de escribir sobre los hijos

¿Cuántos blogs sobre crianza puede haber? Elizabeth Bestos tenía uno, pero ahora escribe sobre naturaleza urbana.

¿Por qué? Se dio cuenta de que estaba exponiendo la intimidad de sus hijos. Al llegar el mayor a la pubertad no le quedó más remedio que cambiar de tema.

Lo cuenta aquí.

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Qué son los latkes

Siempre los he probado, sin saber qué son, en los bufets de desayuno de los hoteles. Los latkes son unas tortitas de patata que se cocinan en Hanukkah, la fiesta de las luces judía, que suele caer en fechas próximas a la navidad. Celebra la victoria de los judíos macabeos frente a los griegos en el 165 a.C.

Es habitual tomarlos con crema agria o compota de manzana. Los he probado crujientes, finos, gruesos, compactos, sueltos… Ahí va la receta de los latkes.

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El bilingüismo de Martha’s Vineyard

Martha’s Vineyard nos suena por haber sido destino de vacaciones de varios presidentes americanos, porque allí se estrelló la avioneta de John F. Kennedy Jr. y como localización del primer Tiburón (esto último lo acabo de saber). Pero esta isla frente Cape Cod, Massachusetts, también se estudia porque durante mucho tiempo fue testigo de un particular bilingüismo: el de la lengua hablada y la de signos.

Martha’s Vineyard

La endogamia y la intervención de un gen traído por los primeros colonos ingleses llevaron al nacimiento de muchos sordos en la isla. Tantos que hasta los no sordos empezaron a hablar con señas incluso cuando no era necesario, usando la variedad propia del lugar, conocida como MVSL (Martha’s Vineyard Sign Languaje). Con la afluencia de turistas dejaron de formarse parejas entre los descendientes del gen, y el último sordo nació en la isla en los años cincuenta del siglo XX.

Un detalle curioso de la lengua de signos estadounidense es que, contrariamente a lo que esperaríamos, se parece más a la que se usa en Francia que a la británica. El origen está en la labor del pedagogo francés Laurent Clerc, fundador de la primera escuela para sordos de Estados Unidos en 1817 en Hartford, Connecticut.

 

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Nick Hornby: Tres novelas

Las madres solteras -brillantes, atractivas, disponibles, millones de ellas por todo Londres- eran el mejor invento del que Will había oído hablar. 

Cuando no quieres leer nada que contenga ni un gramo de dramatismo viene bien ponerse al día con Nick Hornby, por ejemplo. Empecé con About a Boy (1998), no sin reservas porque desde la primera línea imaginé a Will con la cara y los tics de Hugh Grant y porque no me suelen gustar los libros con niño. Pero Marcus tiene 12 años y un pensamiento articulado; te consigue interesar.

Aparte de las referencias a la música, sello de Hornby, la ambientación me ha recordado a películas como Notting Hill o Love Actually. Sobre todo esas comidas familiares en las que se sienta en la mesa un desconocido, con efecto desconcertante pero también tierno. Y la fauna: la adolescente siniestra, la madre soltera con un hijo descerebrado, el treintañero que no crece, el niño con las ideas claras, la madre divorciada y depresiva, el padre que ha rehecho su vida y no pinta nada en la vida de su hijo… Hornby nunca carga las tintas, y ni siquiera un intento de suicidio -fallido- ensombrece la historia.

Juliet, Naked (2009)

Juliet, Naked, de Nick Hornby La crítica lo ha incluido entre los álbumes clásicos sobre rupturas, a la altura del Blood on the Tracks de Dylan o del Tunnel of Love de Springsteen. 

Con Juliet, Naked me acordé esos famosos que eligen desaparecer, tipo J.D. Salinger, dejándonos una última foto robada con gesto furioso. Me costó decidirme a leerlo entero. Dudaba que fuera posible construir una historia de cierto calado a partir de un personaje (Duncan) que vive por y para seguir el rastro de un músico de rock retirado y para analizar cada acorde y cada verso de sus canciones. Era pura adolescencia, me reconocía en él y quería cerrar el libro. Pero luego pensé que alguien haciendo lo mismo por un pintor, escultor o escritor sería un reputado estudioso.

Nos juntamos a una persona porque es como nosotros o porque es diferente, y al final nos separamos exactamente por el mismo motivo. 

JD Salinger
J.D. Salinger

También en esta novela hay un retrato de la relación padre-hijo, sin pretensiones y casi azarosa. El niño es Jackson (6 años) y el padre es Tucker, un rockero retirado con hijos desperdigados por el mundo que en la madurez se encuentra educando a un pequeño y estableciendo vínculos que no tuvo con todos los anteriores. Y está Annie, novia de Duncan, un personaje que Hornby deja un poco cojo a pesar de sus esfuerzos por diseccionarlo.

High Fidelity (1995)

High Fidelity, de Nick HornbyY luego leí High Fidelity e imposible disociarla de esa película que marcó a mi generación. La gran diferencia respecto al libro es que se ambienta en Estados Unidos, y la novela en el Reino Unido:

¿Qué vino primero, la música o la tristeza? ¿Escuchaba música porque estaba triste? ¿O estaba triste porque escuchaba música? ¿Todos esos discos te convierten en una persona melancólica?

A la gente le preocupa que los niños jueguen con armas, y que los adolescentes vean imágenes violentas; nos da miedo que cierta cultura de la violencia los controle. A nadie le preocupa que los chavales escuchen literalmente miles de canciones sobre desengaños y rechazo y dolor y pena y pérdida.

La gente más infeliz que conozco, en cuanto a romanticismo se refiere, es aquella a la que más le gusta la música pop; y no sé si la música pop ha causado esa tristeza, pero sé que han estado escuchando canciones tristes más tiempo del que han vivido vidas infelices.

La música sentimental tiene esa forma de hacerte volver atrás y al mismo tiempo mirar hacia delante, de forma que sientes nostalgia y esperanza al mismo tiempo.

Lo veo todo una vez ha ocurrido, soy muy bueno con el pasado. Pero el presente no lo entiendo.

No es buena idea pretender que una relación tiene futuro si vuestras colecciones de discos son violentamente diferentes, o si vuestras películas favoritas no se fueran a hablar si se encontraran en una fiesta.

No  hay realmente canciones pop sobre la muerte, al menos no las hay buenas. Tal vez por eso me gusta la música pop, y por lo que encuentro la música clásica tan siniestra.

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