La hormiga remolona

Entre la crítica impresionista y el chisme.

10 mayo 2008

Terapia epistolar

Casi todo el mundo intenta alguna vez escribir una carta de suicida, tanto si tiene talento para escribirla como si carece de él. Lo que importa es la carta. La terminamos, y luego continuamos nuestro viaje a través del tiempo.
Lo cuenta Martin Amis en El Mundo. Son esas cartas no enviadas sobre las que llegó a haber un blog hace años (¿existe todavía?).

Es como esos emails de ajuste de cuentas que todas (no sé si todos) hemos escrito. Al principio los envías sin pensártelo dos veces, años después los editas para eliminar las salidas de tono, y cuando has ganado autocontrol los dejas reposar unos días en la carpeta de borradores y luego los borras.

Yo nunca he escrito una carta de suicida, ¿qué motivos iba a poner? Ninguno tiene bastante peso, por más que, como me contó Nreska, pertenezca al grupo social que más suicidios registra con diferencia.

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04 mayo 2008

¿Quién canta?

Leo en los blogs de El Mundo que la sacrosanta Velvet Underground es quizás el paradigma de grupo sobrevalorado noventista.

Es la primera vez que oigo/leo "noventista", ¿perdurará como equivalente a sesentero y ochentero? ¿ganará "noventero"?

En mi casa se escuchaba mucha Velvet, aunque yo estaba inmunizada. Entraba por un oído y salía por otro. Pero cuando se oía a Nico, siempre preguntaba: "¿quién canta?". Eran nanas oscuras para días difíciles. Tengo pésimos recuerdos del instituto y de la universidad, ¡cualquier tiempo pasado fue peor! Escuchar I'll Be Your Mirror o All Tomorrow's Parties era un gran consuelo, sin siquiera prestar atención a las letras. Hoy mismo he caído en la cuenta de que no me preocupé por saber lo que decían. Mi favorita era Femme Fatale:



Es la primera vez que la escucho en la era post-You Tube.

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Bola de sebo

En la segunda mitad del XIX, Guy de Maupassant describía así el físico de una mujer muy deseada en su relato Bola de sebo:

La mujer que iba a su lado era una de las que se llaman galantes, famosa por su gordura prematura, que le valió el sobrenombre de Bola de sebo; de menos que mediana estatura, mantecosa, con las manos abotargadas y los dedos estrangulados en las falanges -como rosarios de salchichas gordas y enanas-, con una piel suave y lustrosa, con un pecho enorme, rebosante, de tal modo complacía su frescura, que muchos la deseaban porque les parecía su carne apetitosa. Su rostro era como una manzanita colorada, como un capullo de amapola en el momento de reventar; eran sus ojos negros, magníficos, velados por grandes pestañas, y su boca provocativa, pequeña, húmeda, palpitante de besos, con unos dientecitos apretados, resplandecientes de blancura (Bola de sebo, 1888).

Sólo hay un detalle preocupante en Bola de sebo: su mote. Hoy sebo equivale a colesterol malo. La belleza de todo lo demás depende los ojos de quien la mire. ¡Qué lástima que el ideal esté tan mediatizado! La descripción de Maupassant es un crescendo de sensualidad.

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20 abril 2008

La belleza que se rompe

Hablo de lo que pasa cuando la belleza se rompe. Estuvimos en Vancúver con chicas jovencísimas que habían tenido cáncer de pecho. Es terrible, pero -según las estadísticas- el 70 por ciento son abandonadas por su pareja.

Lo cuenta Isabel Coixet en OnMadrid.

Qué puedo añadir... Todavía queda mucho por recorrer.

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19 abril 2008

Exceso de ternurismo

Durante la juventud uno piensa tan sólo en su propia rebeldía, pero ahora uno se pone en la piel de la madre o del padre, y eso me permitió descubrir todo el amor que había debajo de sus propios miedos. La poesía es el matiz. De pronto reflexionar sobre un padre o una madre llena todo de matices. Me he podido poner muy bien en su piel y en su sacrificio. Esto me conmueve y he tenido que usar mis defensas para no caer en un excesivo ternurismo.
Luis García Montero en Babelia.

A mí me ha dado un ataque de ternurismo al leer esto, excusable porque no voy a dar detalles aquí por escrito. García Montero me gusta cuando escribe y cuando habla. Tampoco difiere demasiado una voz de otra...

Hablando de ternurismos, ¿por qué ahora todo el mundo es tan ostensosamente tierno, afecturoso y efusivo, y de una forma tan afectada? Los españoles no éramos así... ¿Tienen la culpa las series norteamericanas, las de adolescentes y los grandes hermanos? Es como si se hubiera decidido por unanimidad manifestar la felicidad cada segundo de nuestra vida, en vez de expresarla solo en momentos muy concretos y sublimes. El resultado es que nos volvemos idiotas (con perdón).

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¿Somos agua o polvo?

En el desierto de Atacama la metáfora de que somos polvo deja de serlo y se crea una identificación entre la materia que te rodea y tú mismo. Aunque te duches, esa situación de estar tocando polvo sobre tu propia piel -o más bien dicho: que tu propia piel es polvo- da la idea.
José Antonio Millan en ABC.es.

Otros dicen que somos agua. Si vas a una región sin sol, con llovizna persistente y mucha humedad, extrañas un poquito de arena o tierra seca.

Mi ambiente natural es el de la humedad (por la cercanía del mar) y la sequedad del terreno. Es al que mejor responde esta piel tan caprichosa.

Somos agua y somos polvo.

12 abril 2008

Humanismo según Manoel de Oliveira

Nunca he sido un hombre político. Pero mi obsesión es el humanismo y rechazo toda acción que perjudique al hombre.

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Las ciudades y Antonio López

Nueva York no me impresionó. Me pareció pequeña. Todo era provisional. Al volver años después, me ocurrió lo mismo, nada. Puede que esté harto de las grandes ciudades.

Lo contaba hace ya días Antonio López en El País. Yo también estoy harta de las grandes ciudades y todo lo que conllevan.

¿Qué es lo que entra en mis pulmones cuando salgo a la calle?
¿Por qué tenemos que pasar tantas horas en una oficina, si podemos hacer lo mismo en casa, en menos tiempo y lejos de la gran ciudad?
¿Por qué es imprescindible gastar dinero siempre que sales de casa?
¿Por qué se me ensucia tanto el pelo aunque no me aplique espumas ni lacas ni nada de nada?
¿Por qué tengo que llegar despeinada al trabajo después de usar el transporte público en hora punta?
¿Cuánto de antinatural hay en el hecho de estar sentado todo el día?
¿No es una condena tener apenas dos horas al día para los hobbies? (a menos que renuncies a dormir 7-8 horas, y me niego)

Algunas de las preguntas sonarán ridículas, ya lo sé. Y no, no voy a solucionarlo yendo a bares de oxígeno ni pasándome la vida de spa en spa habiendo opciones mejores y más naturales.

Podría seguir, pero es lo que todos sabemos. Estoy harta de lo de siempre. Quiero calidad de vida sin tirarlo todo por la borda :(

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