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Mes: Febrero 2002

Mallarmé

La carne es triste ¡ay! Y yo he leído todos los libros

Stéphane Mallarmé (1842-1898), Brise marine.

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Wilhelm Grimm

Tal día como hoy, en 1786, nacía en Hanau el pequeño de los hermanos Grimm. Ambos se dedicaron a recopilar piezas del folklore germano que publicaron en varios volúmenes entre 1812 y 1822. Blancanieves y los siete enanitos, Hansel y Gretel, Caperucita Roja, Rapunzel y La Cenicienta son algunas de ellas. Crueldad y fantasía para niños y adultos.

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Contra el estrés…

… unos versos de Emily Dickinson, de nuevo. Ágiles y vehementes, interrogantes y afirmativos a un tiempo.

I ’M nobody! Who are you?

Are you nobody, too?

Then there ’s a pair of us—don’t tell!

They ’d banish us, you know.

How dreary to be somebody!

How public, like a frog

To tell your name the livelong day

To an admiring bog!

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El nacimiento de la prosa

Costó mucho a público y autores percatarse de la mayor flexibilidad de la prosa para desarrollar una historia. Sólo cuando se extendió la educación y la cultura se desligó la prosa de los asuntos jurídicos o pedagógicos para abarcar otros más imaginativos. Hoy en día incluso resulta trabajoso leer prosa del siglo XVIII, arcaica y disgresiva. Pensemos en Laurence Sterne o en Choderlos de Laclos.

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El enfermo imaginario

Hace exactamente 239 años Molière sufrió una hemorragia mientras interpretaba al hipocondríaco Argan en su obra El enfermo imaginario. Moriría esa noche. El rey intercedió para que el dramaturgo recibiese cristiana sepultura.

Listo el sistema de comentarios.

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Destrangis

…. pues sí, hoy hablamos de Estopa : o ) Estos chicos de Cornellà tienen el don de la frescura en las letras y derrochan la más auténtica inspiración urbana en cada uno de sus temas. Pongamos unos ejemplos del feliz uso que hacen de clásicas figuras literarias:

El calambur: esa risilla que se cuela se cuela, secuela que deja la primavera

La enumeración caótica: me falta el aliento, la fuerza, la pasta, las ganas de verte, el encanto, la salsa, la luz de mis ojos, mi as de la manga, tus ojitos rojos

El paralelismo: entras partiendo la pana, invitando a la peña, invitando a cañas, repartiendo leña

La aliteración: corazón con caparazón de rocas

Y, por supuesto, la hipérbole: que no te quiero mirar, pero es que cierro los ojos y hasta te veo por dentro, te veo en un lado y en otro, en cada foto en cada espejo y en las paredes del metro y en los ojos de la gente, hasta en la sopa más caliente, loco yo me estoy volviendo

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Entre la pena y la nada

Esta fecha es un pretexto ideal para traer aquí la gran novela de amor de William Faulkner, poco amigo de la sensiblería. Hablamos de Las palmeras salvajes, que contiene duras reflexiones sobre el amor:

Dicen que el amor muere entre dos personas. Eso no es cierto. No muere. Lo deja a uno, se va si uno no es digno, si uno no lo merece bastante. Es como el océano: si uno no sirve, si uno empieza a apestar en él, lo escupe en alguna parte para que se muera.

… o sobre su relación con la muerte. Oigamos a Wilburne en los instantes que siguen a la muerte de Carlota:

No es que pueda vivir, es que quiero (…). La vieja carne al fin, por vieja que sea. Porque si la memoria existiera fuera de la carne no sería memoria porque no sabría de qué se acuerda y así cuando ella dejó de ser, la mitad de la memoria dejó de ser y si yo dejara de ser todo el recuerdo dejaría de ser. Sí. Entre la pena y la nada elijo la pena.

La traducción, tan sentida, es de Borges, que se olvidó de puntuar.

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Los lunes en el infierno

Sobre las tardes de domingo y los mortíferos lunes hay abundante literatura. Maurice L’Encre, uno de los curiosos personajes de la Gramática parda de Juan García Hortelano, pide a las “Instancias Superiores” no vivir los lunes, que se irían acumulando para poder disfrutarlos a partir del día en que hubieran fijado su muerte… pero Maurice olvida señalar en la solicitud dónde pasaría los lunes, por lo que las Instancias Superiores le obsequian con letales lunes en el infierno.

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Pessoa marchoso

Ni los intocables se libran de los inmisericordes zarpazos de los googlewhackers. Tal vez Caeiro lo hubiera soportado con alegría, pero al resto de los heterónimos la broma les hubiera provocado, cuando menos, desassossego.

(Googlewhacking: juego que consiste en buscar dos palabras que, introducidas en Google, arrojen un único resultado. Haced la prueba con Pessoa marchoso O 🙂

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Plegarias atendidas

Unas líneas para el maestro Roberto Enríquez: ¿alguien más es capaz de mantener una bitácora en castellano y otra en inglés con tanta frescura? Le tomo prestada su referencia a Answered Prayers, de Truman Capote, título inspirado en este pensamiento de Santa Teresa:

Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas.

Pues eso, cuidadito.

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