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Mes: Julio 2002

Vacaciones…

… por fin, no había tenido tantas desde que acabé la carrera. Casi un mes lejos de Internet, eso sí que es una experiencia nueva. No llevaré libros conmigo, quiero descansar la vista (en el paisaje). Durante estas semanas la Cigarra Petarda se queda a cargo de la bitácora, la diversión está garantizada : o )

Antes de irme, voy a reproducir un fragmento de los textos privados de Katherine Mansfield que me recuerda a aquel cuento de Clarín, El dúo de la tos. Dos enfermos, en habitaciones distintas, se escuchan toser mutuamente y surge una sutil, pero auténtica, poderosa comunicación entre ellos. No sé si será algo habitual en los hospitales, o para quienes viven solos, se suele decir que ciertas enfermedades agudizan los sentidos. Parece uno de esos momentos en los que la vida adquiere la calidad de poesía:

… Mi vecino de habitación tiene la misma queja. Cuando por la noche me despierto, lo oigo darse vueltas. Y entonces tose. Sigue en silencio y toso yo. Y él vuelve a toser. Y así sigue largo rato. Hasta que me da la sensación de que somos como dos gallos llamándose uno al otro en un falso amanecer…

Nos vemos!!!

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The Catcher in the Rye

El 16 de julio de 1951 se publicó El guardián entre el centeno. Salinger tenía entonces 31 años. Pertenezco al club de los no intoxicados por esa novela, que me hizo pasar buenos ratos. Me gusta esta frase:

I felt like jumping out the window. I probably would’ve, too, if I’d been sure somebody’d cover me up as soon as I landed. I didn’t want a bunch of stupid rubbernecks looking at me when I was all gory

Reproduzco, para quienes sí estén intoxicados, el pasaje clave del libro:

What I have to do, I have to catch everybody if they start to go over the cliff— I mean if they’re running and they don’t look where they’re going I have to come out from somewhere and catch them. That’s all I’d do all day. I’d just be the catcher in the rye and all.

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Tintern Abbey

El 13 de julio de 1798 William Wordsworth visitó, junto a su hermana Dorothy, las ruinas de la abadía de Tintern, a orillas del río Wye, que traza la frontera natural entre Inglaterra y Escocia. El paseo le inspiró un largo poema titulado precisamente Tintern Abbey, que hoy se considera pieza fundacional de la lírica romántica. El poema es emocionante, sorprende descubrir que tenía 28 años cuando lo escribió. Empieza así:

¡Cinco años han pasado; cinco estíos
tan largos como cinco inviernos! Y oigo
de nuevo las cascadas que descienden
con un murmullo suave, tierra adentro…

La simbiosis entre su alma y la naturaleza es perfecta en cada verso. Y el poder del recuerdo es arrollador:

Formas
estas, bellas, no han sido -para mí,
en mi ausencia- un paisaje en ojo ciego:
pues, a menudo, en cuartos solos, entre
el fragor de ciudades, me graciaron
-en horas de fatiga- con dulzuras
caídas en mi sangre, hasta en mi alma
y el cerebro más puro, con tranquila
renovación; pero también recuerdos
de irrecordados goces, tales como
los que influyen en esa mejor parte
de la vida de un hombre bueno; sus
actos breves, sin nombre, irrecordados,
plenos de amor y gracia…

Ha pasado el tiempo, Wordswoth se siente tan transido, tan perplejo, pero orgulloso:

Pues, he aprendido a contemplar
a la natura, no como ese joven
atolondrado, sino oyendo, a veces,
la música más triste de los hombres (…)
Y he sentido
la dicha de elevados pensamientos…

Aquí está la traducción completa al español.

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Roque Guinart

El Quijote lo he leído dos veces, ambas por obligación. En las dos ocasiones me gustaron especialmente los capítulos en los que Don Quijote y Sancho van a Cataluña con el bandolero Roque Guinart, al que durante años, por error, he llamado Roque Guitart, con t. Me he acordado de ese pasaje cuando he leído, por casualidad, este poema de Joan Maragall:

Sola, sola enmig dels camps,

terra endins, ampla és Castella.

I està trista, que sols ella

no pot veure els mars llunyans.

Parleu-li del mar, germans!

Y este es un extracto del capítulo 61 del Quijote, el más mediterráneo de todos. Roqueta Guitart llora cuando lo lee:

Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecióles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera, que en la Mancha habían visto; vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de flámulas y gallardetes, que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua; dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías, que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos.

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Traducciones

Ayer entrevistaban en Babelia a Jenaro Talens. Sobre su labor de traductor, Talens opina así: “Para que un poema de Hölderlin, por ejemplo, funcione en español hay que hacer otro poema: reconstruir la sintaxis, la imaginería, las referencias (…). Muchas veces, los mejores poemas que uno escribe son los que traduce”.

Hace muy poco descubrí una faceta para mí inédita de Emily Dickinson. Me refiero a las traducciones al español de sus poemas. Pese a ser a menudo tristes, sus versos en inglés son robustos, desafiantes en su íntima claridad. Por el contrario, en español su voz aparece como la de una criatura desvalida, no hay lugar apenas para la esperanza ni la alegría:

No se lo dije al jardín

todavía no sea que me conquiste,

no tengo suficiente fuerza ahora

para decírselo a la abeja,

no lo mencionaré en las calles

porque las tiendas me mirarían,

que alguien tan tímido,

tan ignorante tenga el descaro de morir.

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Desasosiego

Hoy he descubierto, con gran susto, que hace ya nueve años que leí El libro del desasosiego, de Fernando Pessoa. En aquel momento capté su grandeza, pero poco más. Así que lo voy a releer. ¡Ojalá no me decepcione!

Lo que sobre todo hay en mí

es cansancio

y aquel desasosiego que es gemelo del cansancio,

cuando éste no tiene más razón de ser

que la de estar siendo

(…)

Todo me resulta frustrante por anticipado

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Una masterpiece

Mi prima (que vendería su alma por un frasco de perfume) me ha contado que se acaba de traducir al spanglish El Quijote. Así ha quedado:

In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase. A cazuela with más beef than mutón, carne choppeada para la dinner, un omelet pa’ los Sábados, lentil pa’ los Viernes, y algún pigeon como delicacy especial pa’ los Domingos, consumían tres cuarers de su income

En La Vanguardia tenéis un extracto mucho más extenso. ¿Qué tal quedaría Cien años de soledad? Voy a intentarlo : o )

Many years después, frente al killing pelotón, el coronel Aureliano Buendía había de remembrar aquella faraway evening en que su father lo llevó a meet the ice. Macondo was then una aldea de twenty barro houses…

¿Alguien se anima con otro clásico??

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