La hormiga remolona

Entre la crítica impresionista y el chisme.

29 octubre 2002

Cursilería

La mujer se mueve por el oído, el hombre por la vista. Así, las mujeres, que son en su mayoría las que leen, buscan palabras seductoras, que la seduzcan, y esto hace triunfar al hombre. Y cada vez más se demanda literatura de ternura o ternurista incluso. En esta novela hay sentimientos, pero efectivamente me aterra como autor caer en la cursilería, soy muy puritano. Creo que la literatura debe buscar la verdad, y la cursilería es un engaño que oculta la verdad.

Así habla hoy Suso de Toro sobre su nueva novela. ¿Alguna se da por aludida en eso de que buscamos palabras seductoras?

Pero sí es verdad que se oculta engaño detrás de la cursilería, creo. Vuelvo al diccionario de la RAE, que dice que es cursi la persona que "presume de fina y elegante sin serlo". Es que la cursilería en la palabra no puede ser natural, más bien es justamente lo contrario. Y, más que transmitir sentimientos, busca provocarlos. Es un juego, ¿no?

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