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Mes: Noviembre 2002

La chinita

Me han contado que hace un par de días sonó en Mamma Mia (Telemadrid) En un bosque de la china, ¿os acordáis?

En un bosque de la china la chinita se perdió

como yo andaba perdido nos encontramos lo dos (bis)

Investigando en Google he descubierto que se trata de un fox que popularizó un cantante de tango de los años 40, Hugo del Carril. Pero aquí la versión que conocemos es de… ¡¡¡Enrique y Ana!!!! Y no sé si sabréis que esta canción que todos nos sabíamos de memoria a los 5 años (o antes) tenía un alto contenido erótico. Leed, leed:

y yo que si y ella que no

y yo que si y ella que no

y al cabo fuimos y al cabo fuimos

y al cabo fuimos de una opinión (sigue)

Y más delirante aún: en la versión original la letra tiene un contenido muy adulto:

En un bosque de la China

una china se perdió,

y como yo era un perdido,

nos encontramos los dos.

Despues no vi lo que pasó;

la oscuridad me lo impidió…

Y la chinita, y la chinita…

la chinita me lo contó.

Yo aún me la sé de memoria!!!! (y no he bebido)

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Se dejaba llevar…

En la entrevista de ayer en El País Semanal, Antonio Vega confesaba que Se dejaba llevar por ti habla de la heroína. A lo mejor vosotros ya lo sabíais, pero a mí me ha impactado. Choca descubrir después de tantos años que esta canción que tanta gente ha dedicado, sin saberlo, como demostración de amor o devoción o cariño incondicional, es un himno a la convivencia con la heroína. No deja de ser un tesoro del pop español, claro:

Nunca la oyes hablar

sólo habla contigo y nadie más

nada puede sufrir

que él no sepa solucionar.

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Regreso

Nobody knows this little Rose

It might a pilgrim be

Did I not take it from the ways

And lift it up to thee.

Only a Bee will miss it

Only a Butterfly,

Hastening from far journey

On its breast to lie

Only a Bird will wonder

Only a Breeze will sigh

Ah Little Rose – how easy

For such as thee to die!

Es un pequeño auto-homenaje, que ojalá os reconforte también. Cuando lo leí por primera vez me sentí como si me hubieran escrito un poema. Vuelve Emily, espero que con ella vuelva la normalidad, ahora que mi prima y yo nos vamos recobrando (cruzo los dedos). Me gustaría que volviera la alegría al weblog, pero no sé si está en nuestras manos.

Pese a que no me había ido, estaba ausente. Vuelvo con la lección aprendida sobre la trampa de las palabras, tengo la sensación de que, en el terreno de las emociones, es muy poco lo que se puede construir sólo con palabras, al menos de nuestra piel hacia fuera. Pero con una sola, o con dos, se puede destruir tanto… y con el silencio podemos matar. Que no os pase…

¿Cuántas veces he usado el verbo “volver”????

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Philía

No os podéis perder la entrevista a Emilio Lledó que publica hoy El País Semanal. Así habla sobre la amistad:

La historia de la amistad nació en Grecia, dentro del ámbito de la familia, en el calor afectivo del clan familiar. Los amigos eran los padres, los hermanos, los parientes. La “philía” surgió en ese espacio, pero después se democratizó, y ya eran amigos los que estaban juntos en la tienda de campaña, los que organizaban tareas comunes, en el trato público donde se iba constituyendo y desarrollando la democracia.

Hoy la familia, como se diría en inglés, es siempre “taken for granted”. Naces con ello, es como el color de piel, la altura, el timbre de voz… te guste o no, te ha tocado esa y ninguna más que esa. Considerarla es redundante. La familia es el punto a partir del que empiezas a contar, fuera de ella están las personas que sí has elegido, y cómo y cuántos sean se supone que te explica también en parte a ti. Pero por más que lo rehuyas, tu familia dice más de ti que cualquier añadido. Te guste o no, por más que te moleste, en el fondo comprenden detalles de ti que no puedes ni tratar de explicar a alguien ajeno a ella.

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Pensar

A ti te ocurre algo

yo entiendo de estas cosas

hablas a cada rato

de gente ya olvidada

de calles lejanísimas

de farolas de gas

de amaneceres húmedos

de huelgas de tranvías

cantas horriblemente

no dejas de beber

y al poco estás peleando

por cualquier tontería

yo que tú ya arrancaba

a que me viera el médico

pues si no un día de éstos

en un lugar absurdo

en un parque en un bar

o entre las frías sábanas

de una cama que odies

te pondrás a pensar

a pensar a pensar

y eso no es bueno nunca

porque sin darte cuenta

te irás sintiendo solo

igual que un perro viejo

sin dueño y sin cadena.

“Bolero”, de José Agustín Goytisolo, de su libro Bajo tolerancia.

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Distancias

Se sentaron, se miraron, sonrieron y miraron a otro lado. Robbie y Cecilia habían hecho el amor durante años: por correo. En sus misivas cifradas habían intimado, pero qué artificial parecía ahora su cercanía al entablar una charla trivial, un desvalido catecismo de preguntas y respuestas corteses. A medida que la distancia se abría entre ellos, comprendieron lo lejos que habían ido en sus cartas. Habían imaginado y deseado aquel momento durante tanto tiempo que ahora no sabían evaluarlo (…) No se le ocurrió nada mejor que decir, y temió el silencio que pudiera instaurarse, y la torpeza que sería un preludio del momento en que ella le dijera que había sido agradable volver a verse.

Esto no lo he escrito yo, ni es un testimonio real, ni siquiera transcurre en la época actual, sino en 1939, recién comenzada la Segunda Guerra Mundial. Es un fragmento de Expiación, la obra maestra de Ian McEwan, no porque sea su mejor libro (o tal vez sí, no he leído otros), sino por la huella que deja. Te dan ganas de llorar al terminarlo, y no es que sea lacrimógeno ni mucho menos, es que quieres más y más. ¡Y es un libro del año pasado! He recuperado la fe en la literatura que se hace hoy (y tanto, glups).

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Retratos Chinos

Seguro que pensáis que me gustan películas como Titanic, o El diario de Bridget Jones, o las de Meg Ryan, o Moulin Rouge… Vale, pues sí :o| … Pero hoy, como excepción, he visto una película francesa, muy francesa: Retratos chinos. Hablan francés, hasta Helena Bonham-Carter habla en francés, pero no sé si bien o mal. Rápido, eso sí. La película me ha hecho pensar en serio sobre varias cuestiones. Una es que los guapos franceses son distintos de los guapos españoles. De hecho, supongo que había tres guapos franceses en la película, pero yo me he esforzado y no he detectado la belleza en ningún lado. Eso sí, nada que ver con Mathieu Kassovitz, el guapo de verdad de Amélie, que hasta tiene web oficial y que para mí es lo mejor de Amélie, aparte de los colorines de la ropa de Amélie, que, dicho sea de paso, para un día, vale, pero para todos los días me apuesto lo que sea a que te cansan enseguida. Habrá que probar, ya os cuento.

Luego está el tema de la playa. En las películas francesas se bañan con bañador, y bastante feo, en general. En España hoy en día no te puedes bañar con bañador, sólo con bikini. Si no, no te integras. Pero lo mejor es que casi todos están muy pálidos incluso en bañador y, atentos al dato, muchos de los personajes incluso lucen barriguita en la playa, y con muchos personajes quiero decir que las jóvenes actrices también. No sólo los “hombres maduros y sin embargo atractivos”. Tienen cosas buenas ahí al lado. Au revoir!

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Lección de marketing

Os preguntaríais dónde estaba mientras Roqueta se apropiaba de la página. Bien. Puesto que el tráfico de esta bitácora anda estancado (ya, ya, yo tampoco me lo puedo creer), decidí poner en marcha una acción de marketing contundente. Tomad nota:

Objetivo: SIMO TCI

Plan: abrir La Hormiga ReMolona en el mayor número de ordenadores posibles de la feria.

Obstáculos: los Hombres de Negro, emperrados en enseñarte a usar el teclado, bajar melodías de móviles, descargar una cámara digital… quieras O NO quieras.

Resultado: éxito indiscutible, sobre todo en los stands de Apple y Samsung.

Errores: uno, y de principiante (snif). Tendría que haber puesto La Hormiga ReMolona como página de inicio en todos los ordenadores, y no simplemente dejarla abierta a la vista de todos. Cachis. No cometáis el mismo error ; o )

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Jo

Hay gente con cara de lechuga, de víbora, de pez, de pan sin sal, de vinagre… pero también hay gente con cara de emoticono, como una servidora. En concreto, como este que he marcado en verde aquí al lado: cara trazada con compás, rubor fácil, expresión de embobamiento… Al principio lo llevas bien, el círculo es perfecto y hasta te toman por francesa. Pero la cosa se tuerce cuando te pones unas gafas de sol negras. Es como caer en desgracia, una condena. Porque el emoticono de las gafas de sol (tachado en rosa ahí al lado) será chulo, pero tú con gafas de sol sólo pareces ¡¡¡ un miserable emoticono!!! :,o(

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¿Te gusta conducir?

Hola. Me llamo Roqueta Guitart. Soy mujer y me gusta conducir. De hecho, amo a mi coche por encima de todas las cosas. Habrá foto (de él). Leo poquito, pero bien. Veo películas también. Pero no asimilo tanto como estas dos, así que me centraré en temas menos artísticos. El día a día. Mis manías, mis descubrimientos de protocolo, recetas de cocina (que es bromaaaaa), berrinches por lo que vea en la calle, gangas, sensaciones memorables, desgracias propias y ajenas y, para qué mentir, todo lo que se me pase por esta cabeza tan redonda e inquieta. Ji.

Pensaréis que qué hago yo en esta Casa de Citas. Pues lo mismo que todos. Visto que la Cigarra anda por las nubes, y que la Hormiga tira de cuaderno de notas, he pensado en apuntarme y pasarme a menudo a contar mis cositas. No enseñaré el ombligo. NO. Bueno, lo miraré, y ya hablaremos. Pero vosotros sí podéis enviarme fotos de lo que queráis. Os lo ruego. Soy mirona por naturaleza. Ahí a la derecha está mi mail, que es también mi messenger. Un placer 🙂

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