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Mes: Febrero 2003

Günter Grass

He enmudecido al leer estas declaraciones de Günter Grass en El País:

Si en 1981 el Rey intervino para salvar la democracia, quizá ahora los españoles deberían pedirle que encabezara una manifestación para ver si de ese modo el presidente se da por enterado. Al fin y al cabo, el Rey es un ciudadano más.

Me gustaría tener más conocimientos (y más profundos) de Historia y de política para saber interpretar y calibrar una idea así. También me pregunto si las opiniones de Grass sobre la realidad y el pasado alemanes les suenan a los alemanes como a mí estas palabras. ¿Qué ocurriría si eso mismo lo dijera un intelectual español?

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Un gran servicio

Decía E.M. Forster que hay un número muy reducido de personas cuya vida íntima y motivaciones conocemos, de ahí el gran servicio que presta la novela al revelarnos la vida interior de los personajes. Si conociéramos a los demás tanto como llegamos a conocer a los personajes de las novelas más introspectivas, ¿podríamos soportarlo? ¿cómo distinguiríamos la traición de la sensatez?

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A dormir

Me recuerda a un niño que no se quiere dormir porque no quiere separarse del mundo. Yo creo que tenía ese síndrome del niño que no quiere irse a la cama. Ferrater sabía que para prolongar la fiesta había que alimentar la máquina de la alegría, inventar algo que entretuviera a los demás (…) Ya dijo Jaime Gil de Biedma que sus poemas eran añagazas para que la fiesta continuara.

Esto lo dice Justo Navarro sobre Gabriel Ferrater en Babelia. ¿Qué les pasa entonces a los que sólo quieren irse a dormir? ¿Quieren que termine la fiesta? ¿No quieren permanecer despiertos hasta que llegue la fiesta? ¿No soportan la espera? ¿No confían en que un día llegue la fiesta? ¿Quieren soñar con la fiesta que pasó o con la que existirá o con la que nunca se celebrará? ¿Les da miedo la fiesta? Ahí va el poema Joc (Juego), de Ferrater:

Pots jugar amb el seu cos,

que és jove i riu, i vol

el joc, i no n´ha tingut prou.

Encara creus que en tu hi ha vici?

Mostra el teu vici. Dóna´t

sencer. Si te l´estimes,

no li ofeguis aquest tremolor:

la curiositat del cos, que tu

fa massa temps que en dius desig.

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Woolf

Creo que tardé años en descubrir el poder constructivo de la literatura sobre mi persona. Sabía que podía sacar de mí cosas buenas, pero no imaginé que tenía una fuerza tan arrolladora hasta que no leí La señora Dalloway, aunque tal vez lo intuyera cuando leí Al faro. Que un escritor me hablara como Virginia Woolf era algo que no imaginaba que podría ocurrir. En cada página había una frase que tenía que repetir en alto a quien me escuchara, anoté tantos párrafos de Mrs Dalloway que tengo media novela copiada a mano : o )

En una entrevista en La Vanguardia, Nicole Kidman dice de Virginia que tenía mucho humor y picardía (…) Era muy sensual. Para mí Mrs Dalloway es un derroche de sensualidad, las reflexiones más agudas y conmovedoras tienen su origen siempre en la novela en hallazgos de los sentidos. Y el resultado es de una sencillez que desconcierta.

No se me ocurre ninguna actriz joven conocida, aparte de Nicole Kidman, que dé la talla para interpretar a la Woolf. Como tampoco habría otra actriz capaz de dar vida a Isabel Archer como ella lo hizo en El retrato de una dama, al margen de la calidad de la película. Si tengo que elegir un personaje de la literatura universal, sería Isabel Archer (y el primo Ralph), por su autoexigencia y por la honestidad con la que se mantienen fieles a la verdad de sus sentimientos y de los ajenos (interpretaciones costumbristas aparte). Bien por Nicole.

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Merece la pena

Frío polar en San Valentín. Así terminaba un sms triste desde Berlín que he leído cuando he encendido el móvil esta mañana. Así que este post se lo dedico a ella, que sabía que hoy tenía pensado publicar estos versos:

Nada sabe de amor quien no ha perdido

por amor una casa, una hija tal vez

y más de medio sueldo,

empeñado en el arte de ser feliz y justo,

al otro lado de tu voz,

al sur de las fronteras telefónicas.

Hoy, prosa urbana: digamos que hay una extensa red de carreteras que conducen a la felicidad, y que algunos elegimos la carretera que pasa más cerca del corazón. Está llena de curvas y baches, ya casi nadie la usa y el coche a veces no puede con pendientes tan pronunciadas. Los que suelan viajar por ellas entenderán este post. La estrofa está sacada de Merece la pena (un jueves telefónico), un poema de Luis García Montero incluido en Completamente viernes que me ha servido para continuar la reflexión sobre el amor que inicié el año pasado.

… y a seguir, que el coche es nuevo ; o )

Trist el qui mai no ha perdut

per amor una casa (Joan Margarit, en el poema que inspiró el anterior).

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Desde Rusia

Un hombre acaba de llamar desde Rusia a mi teléfono del trabajo pidiendo que alguien le tradujera una expresión inglesa. Hablaba un español perfecto y me ha preguntado la hora. Hace unos meses llegué tarde a un acto porque el conductor del autobús se perdió. Ayer el sistema informático (?) de un autobús falló cuando sacaban mi tiquet: hubo que desalojar el vehículo. Anteayer fui a un hotel a una rueda de prensa que se celebraba en otro hotel y a otra hora. Y, cómo no, el viernes Salma Hayek me dio plantón, como al resto de la prensa.

A lo mejor un escritor sacaría provecho a esto, lo desarrollaría o cambiaría algún detalle y empezaría a escribir. Pero yo no soy escritora. Me preocupa el desconocido que está en Rusia, no haces una llamada así por capricho, a lo mejor está en pleno cierre y teme haber hecho una traducción delirante e irreversible. O está redactando un informe y sabe que si traduce mal al principio la expresión incorrecta se repetirá sin parar a lo largo de todo el documento. ¿A que imito bien a Javier Marías?

Que llame, que ya tengo la traducción : o )

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Esplendor en la hierba

Though nothing can bring back the hour
Of splendor in the grass, of glory in the flower
We will grieve not, but rather find
Strength in what remains behind.

Hoy han repuesto (otra vez) Esplendor en la hierba: qué mal rato. Según estos versos de Wordsworth, no deberíamos sufrir cuando desaparezcan de nuestra vista el esplendor en la hierba y la gloria en las flores, porque su belleza siempre estará en el recuerdo. Últimamente pienso sin parar en la madurez y en la vejez, y me pregunto si entonces el recuerdo de lo hermoso me hará feliz, porque ahora no. Me puede hacer feliz lo hermoso que tenga en mis manos, pero no lo que tuve antes, ni lo reciente ni lo remoto. No sé si, como les pasa a Deanie y a Bud, llegará un día en el que ya no piense en la felicidad.

En las últimas páginas de Expiación, de Ian McEwan, la anciana Briony decía que por muy ajada que esté, todavía me siento exactamente la misma persona que siempre he sido. Es difícil explicar esto a los jóvenes. Puede que parezcamos reptiles, pero no pertenecemos a una tribu distinta. No me da miedo envejecer, pero sí me da miedo la idea de dejar de pensar en la felicidad.

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¿Dónde está mi vacuna?

Tan pronto Bush declaraba que “el juego ha terminado”, el Gobierno español compraba dos millones de vacunas contra la viruela. No son muchas: las justas para proteger a los miembros de las Fuerzas Armadas y “a otros colectivos profesionales expuestos a un ataque biológico”. En Alemania, más cautos, se han provisto de 12 millones de dosis, y en Reino Unido, de otros 30 millones.

Esto lo dice hoy Vicente Verdú en la última de El País. Ayer Delibes decía en ABC que duele la frivolidad con que algunos se apuntan a la pelea. No queremos pelea. Si es bastante con que lo quieran cuatro gatos, ¿para qué sirve la democracia?

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40 años

Decía Josep Pla que un hombre que después de los 40 años aún lee novelas es un puro cretino. Hagamos cálculos: un hombre de 40 años de entonces sería uno de 60 de ahora. Eso significa que cuando tengamos 60 años seremos idiotas si seguimos leyendo (según Pla), pero si no seguimos leyendo seremos unos idiotas que ya no leen (según una servidora).

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Pasaba por aquí

Pasaba por aquí

pasaba por aquí

pasaba por aquí

ningún teléfono cerca

y no lo pude resistir…

Vaya. Estos versos se quedaron desfasados. Llegó el móvil, y adiós a la poesía. La música es traicionera: da pistas de cómo debería ser la vida, pero luego se acaba la canción y todo está igual que lo dejaste.

qué esperas que te cuente

hay poco que decir

tal vez me vaya un tiempo

no aguanto este coñazo de Madrid…

Para viajar en coche os recomiendo Kiss FM: descubres que te sabes de memoria muchas más canciones de las que pensabas, y que a lo mejor por eso sabes tanto inglés. Coged, por ejemplo, la carretera que une Cáceres con Trujillo: es como estar en Arizona, vacas en los dos lados y un trazado tan recto que ves cómo se pierde en el infinito. Y tú al volante de ese coche que es tu ojito derecho, snif, con esa sensación de tenerlo todo bajo control y una música tan kitsch que casi lloras. Fin del spot : o )

qué cosas se me ocurren

todo esto es tan pueril

si yo sólo pasaba

pasaba por aquí

pasaba por allí…

(Los versos son de Pasaba por aquí, la canción de Aute que versionaron Pedro Guerra y después… Hugo de OT2)

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