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Mes: mayo 2003

El amor dura tres años

Este libro (…) aborda la contradicción que existe entre el amor y el mundo actual: cómo nuestra civilización del deseo, hedonista, destruye los sentimientos. Es un rasgo generacional, al menos masculino, esa enorme dificultad de pasar el resto de tu vida junto a la misma persona. Es como si el mundo estuviera organizado de tal forma que te impide quererte. Tal vez porque el amor es demasiado subversivo, lo cierto es que, entre el placer y la felicidad, se empuja a la gente a que escoja lo primero. Vivimos en la época del zapeo amoroso. Consumimos muchos productos, constantemente, y ello nos conduce a consumir también personas… (Frédéric Beigbeder, hoy, en La Vanguardia, al hablar de su libro El amor dura tres años).

Pensemos fríamente en el futuro, aunque el mundo actual tampoco promueva el pensar en la madurez y la vejez. No creo que el zapeo desaparezca si se ha practicado siempre. Aunque el amor sea grande: amores grandes ha habido y habrá. El deseo seguirá ahí, ¿no? Y una persona madura de dentro de 40 años será distinta a una persona madura de hoy. ¿Cómo encajará la madurez este hedonismo practicado durante toda una vida?

¿Es posible que estemos en fase de depuración de las relaciones, en transición hacia una época en la que algunos modelos de relación se hayan jubilado, y en la que muchos valores hayan pasado a la historia? ¿Que el compromiso a machete o la fidelidad lleguen a sonar tan raros como lo es ahora hablar de cortejo, príncipe azul, pedida de mano o amor eterno? ¿Que se avance hacia nuevos modelos de relación?

Hay quien piensa que es una etapa, que se volverá (¿por miedo?) a las relaciones sólidas que se promovían hace 60 años. ¡Quién sabe! La última palabra la tiene cada uno…

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Prueba superada

El libro que estoy leyendo me ha sometido a dos pruebas:

– soportar un partido de baloncesto

– soportar un partido de golf

El autor trata de justificar semejante ejercicio narrativo: te cuenta que cuando la bola tropieza le recuerda a su amante, y cuando se pierde entre arbustos, a su madre. Y la forma de jugar al baloncesto del protagonista es una manifestación de sus virtudes y defectos como persona.

No es un autor cualquiera, es John Updike. El libro, su clásico Corre, conejo. Las pruebas las he superado con deportividad, pero el libro, a estas alturas, me supera. Ahí se queda. ¿Tengo que soportar en un libro lo que no aguantaría cara a cara (por más que sea Updike)? : o (

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The Truth

He ido a ver Matrix Reloaded. Básicamente, porque en el cine casi todas las películas me gustan, o al menos las veo enteras. En casa soy inmisericorde y dejo muchas películas a medias, como hice con The Matrix en su día.

Al margen del entramado filosófico de Matrix Reloaded, al que no presté atención (¿hacía falta?), me convenció su acción de videojuego. Al principio los malos son muchos y tontos, fáciles de vencer, pero a medida que subes de nivel se vuelven más retorcidos, y sus armas más potentes y sofisticadas. Me gustó que no hubiera sangre… por más que destruyeran a la Humanidad : o ( … y me encanta ver a Keanu.

Lo mejor: Trinity en moto a toda velocidad por la autopista… en sentido contrario.
Lo peor: la sotana de Neo, la macrodiscoteca, el maquillaje de la Bellucci y Trinity, Neo imitando a Superman…

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¿Quieres ser novelista?

Hace tiempo cité a Pavese en un post sobre la infancia. Decía que sólo se pueden soportar las historias sobre la niñez cuando hablan de alguien de quien estamos enamorados. Bien, siguiendo ese paralelismo, se podría decir que un weblog es como un enamorado ante un relato de la infancia: todo lo tolera.

Sería perfecto que todo aquel que pensara escribir una novela empezara escribiendo una bitácora. Un diario también serviría, claro. La idea es que los lectores no tengan que soportar, cuando publique su primer libro, detales sobre las mezquindades que agrian el carácter a diario, o esas historias que, pasado el tiempo, pierden toda la relevancia… y la poesía. En definitiva, los ajustes de cuentas que hay en casi todas las primeras novelas.

… pero esto tiene un inconveniente: que todos los que tienen bitácoras acaben queriendo escribir una novela

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El tiempo del lector

José María Guelbenezu dice en Babelia que “los diálogos de [Henry] James son para ser leídos, no representados en vivo en un escenario; la sutileza, el juego de sobreentendidos, el minucioso y matizado desarrollo de la acción a través de ellos, no pueden apreciarse en tiempo real sino en tiempo mental, que es el del lector“.

Las que escribe Henry James son conversaciones que casi nadie podría sostener en la vida cotidiana, muy exigentes y depuradas, y eso que no hablan de temas elevados, sino siempre de la propia vida. Haría falta mucha agilidad mental para estar a la altura de conversaciones así, personalmente me tendría que apuntar las preguntas para responderlas horas después. También haría falta saber hablar.

Por culpa de esos diálogos se ha dicho siempre que James no triunfó en el teatro. A mí es lo que más me gusta de Henry James.

– Las equivocaciones no existen.
– Muy cierto; para los que no son capaces de advertirlas. No reconocer los propios errores podría ser la completa felicidad -contestó la señora sin dejar de mirarse el pie.
– Mi querida hermana -dijo el joven, siempre atento a su dibujo-, por primera vez has dicho que no soy inteligente.
-Bueno; de acuerdo con tu propia teoría, no se puede decir que se trate de una equivocación -le contestó ella, con evidente acierto.
El muchacho lanzó una carcajada.

(Henry James, Los europeos, 1878).

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Watermelon

Acabo de leer en El País que ha muerto Ted Joans, el beat afro, ese que se marchó de Estados Unidos en 1961 proclamando: “odio el tiempo frío y no me van a dejar vivir democráticamente en las zonas cálidas de Estados Unidos, así que me largo y dejo que Estados Unidos se muera” (así lo reproduce la necrológica de El País).

Eso era Ted Joans, un poeta de zonas cálidas, jazzy, que escribió a todo color poesía así de sabrosa (atención al ritmo):

It’s got a good shape
the outside color is green
it’s one of them foods from Africa
It’s got stripes sometimes like a zebra or Florida prison pants
It’s bright red inside
the black eyes are flat and shiny
it won’t make you fat
It’s got heavy liquid weight
the sweet taste is unique / some people
are shamed of it
I ain’t afraid to eat it
indoors or out
it’s a soul food thing
Watermelon
is what I’m
Talking about Yeah watermelon is what I’m talking about
Watermelon

¿Quién no se comería ahora una raja de sandía? (o dos)… pero aún faltan unas semanitas para que sea “tiempo de sandía“…

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Modelar la niebla

Las hojas de tu agenda tienen más tachaduras

que números y nombres.

Ya quedan menos a los que llamar;

apenas quedan números y nombres que te hablen

o que te escuchen: 2-6-8-1-4-5-6.

Olvida, tacha, borra, desvanece

esos nombres y números,

no intentes modelar la niebla.

resígnate a que el viento la disperse.

Se me ha ocurrido coger estos versos de José Hierro y sacarlos de contexto, aplicarlos a la vida de cualquiera, y no a la de Antonio Machado, que es a quien están dedicados. Son parte del poema Don Antonio Machado tacha en su agenda un número de teléfono.

Para mí es un misterio por qué unas personas siguen activas en mi agenda y otras no. Se podría decir que es porque yo lo he elegido así, pero no, siempre hay más motivos, y más sutiles. Hay quienes temporalmente se establecen en el olvido, y luego reaparecen, o los hacemos reaparecer. Pero hay otros que, después de una temporada en el olvido, se vuelven irrecuperables a nuestro pesar. A veces no pasa nada, y otras sucumbes a la nostalgia, sí, esa que tan bien les sienta a los personajes de la novela del siglo pasado (el XX).

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¡Noticia bomba!

Hay tres libros que habré empezado a leer no menos de cinco veces desde que tengo uso de razón. Me los aconsejaban, imagino, pensando que eran una buena forma de que una lectora en potencia se adentrara en la gran literatura. Son:

  • El hombre que pudo reinar, de Kipling
  • Crónicas marcianas, de Ray Bradbury
  • ¡Noticia bomba! (Historias de periodistas), de Evelyn WaughDel de Kipling me asustaba el propio título: luchas de poder entre hombres… y para hombres (con perdón). Ni siquiera he sido capaz de ver la película. De las crónicas me tranquilizaba la posibilidad de leer un par de ellas y abandonarlo luego, ya que la ciencia ficción, antes y ahora, difícilmente me atrapa. Y las batallitas de periodistas que prometía ¡Noticia bomba! me interesaban muy poco.

    Bien, acabo de terminar ¡Noticia bomba! Hoy sé bien quién es Evelyn Waugh, así que recurrí a él en busca de una buena dosis de gran novela británica, algo del estilo de Retorno a Brideshead. Nada más lejano que The Scoop, una novela de humor, naif, ligera… Leed:

    – ¿No sabe usted por casualidad dónde se encuentra Reykjavik?
    – No.
    – Lástima. Creí que a lo mejor lo sabría. No hay en toda la redacción nadie que lo sepa.

    Quien pregunta es nada menos que el jefe de la sección de Internacional del periódico. Es el tipo de humor que hay en el libro. Humor de antes, periodismo de siempre, todo lo que se relata en el libro te lo imaginas en blanco y negro.

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Otra luz

Qué penita que se desplace hacia abajo la foto de la casa Milá, con esa luz que sólo la he visto en el Mediterráneo… ¡¡Os pongo la de Montserrat!! Conducir hacia el mar fue como conducir hacia la mañana. Pasaban las horas y en vez de volverse la luz más opaca se hacía más viva y tenía más color. Era luz de mar…

En Barcelona conocí a dos veteranos webloggers, Marianitu (aborigen) y Maelmori (visitante) : o )

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M´en vaig a dormir

Detesto el turismo. Me gusta la lentitud. Un fotógrafo no es un caballo de carreras. No hay que ir a los lugares: hay que vivir en ellos (Henri Cartier-Bresson).

Pues sí, y si pudiera ser en esa casa, mejor : o ) El Rainbow Warrior estaba este fin de semana en el Port Vell de Barcelona, como yo. Y siempre anclado y quieto, no como yo. Si tuviera que fondear en algún puerto, sería allí, y por mucho tiempo, así que voy a empezar a practicar el idioma con Joan Brossa:

Un home esternuda.
Passa un cotxe.
Un botiguer tira la porta de ferro avall.
Passa una dona amb una garrafa plena d´aigua.
M´en vaig a dormir.
Aixó es tot
(Joan Brossa, poema extraído de Em va fer Joan Brossa).

Traducción: Un hombre estornuda. Pasa un coche. Un tendero baja la persiana metálica. Pasa una mujer con una garrafa llena de agua. Me voy a dormir. Eso es todo.

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