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Modelar la niebla

Las hojas de tu agenda tienen más tachaduras

que números y nombres.

Ya quedan menos a los que llamar;

apenas quedan números y nombres que te hablen

o que te escuchen: 2-6-8-1-4-5-6.

Olvida, tacha, borra, desvanece

esos nombres y números,

no intentes modelar la niebla.

resígnate a que el viento la disperse.

Se me ha ocurrido coger estos versos de José Hierro y sacarlos de contexto, aplicarlos a la vida de cualquiera, y no a la de Antonio Machado, que es a quien están dedicados. Son parte del poema Don Antonio Machado tacha en su agenda un número de teléfono.

Para mí es un misterio por qué unas personas siguen activas en mi agenda y otras no. Se podría decir que es porque yo lo he elegido así, pero no, siempre hay más motivos, y más sutiles. Hay quienes temporalmente se establecen en el olvido, y luego reaparecen, o los hacemos reaparecer. Pero hay otros que, después de una temporada en el olvido, se vuelven irrecuperables a nuestro pesar. A veces no pasa nada, y otras sucumbes a la nostalgia, sí, esa que tan bien les sienta a los personajes de la novela del siglo pasado (el XX).

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