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Vuelvo

hermanos, les grité

decidme quién se ha llevado el río

donde pueda encontrar un buen lugar para ahogarme.

Richard Shelton, El desierto tatuado. Es el poema con el que Nadine Gordimer empieza su novela El conservador.

Se me había olvidado que tenía una bitácora, que leía algunas otras y que durante el día puede haber ratos libres para hacer lo que una quiere. No he visto comenzar el verano, y eso que vivo pensando en él. Estos días de calor intenso los he pasado tiritando en una oficina, 12 horas seguidas. Han sido dos semanas, ¿o tres? ¿Qué puedo sacar, que sea bueno, de estos días que no he vivido? Tiene que haber algo. Porque si no, a mí me suena a tragedia posmoderna. Y muy fashion, grrr

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