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Mes: Diciembre 2003

El oráculo de La Hormiga

Queridos y fieles lectores, a partir del 1 de enero el dominio www.hormigaremolona.com estará en manos de profesionales de la Astrología. En lugar de la cita de turno de Virginia Woolf o de los versos más desamparados de Emily Dickinson, encontraréis aquí tarots, horóscopos, runas, numerología, misterios de los posos del café, arcanos, el Mah Jong, el Rudraksha y el Prashnavali. Espero que Ellos llenen vuestro futuro con tanta buena voluntad como yo traté de avivar vuestro presente.

Nos volveremos a encontrar. Snif.

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Aldecoa

El estilo es un anhelo de precisión verbal (Ignacio Aldecoa).

Según Manuel Rivas, Ignacio Aldecoa “es el mejor director de fotografía que ha dado el arte de escribir en España” (el sábado en El País). De todos los autores de los 50, siempre me decanté por Aldecoa. Por el aspecto que presenta en las fotografías, o tal vez por la pátina de leyenda que le dio su muerte precoz y repentina, lo relaciono con Albert Camus. Creo que, de haber sido francés, inglés, alemán o americano, Ignacio Aldecoa sería recordado en todo el mundo como se recuerda a Camus o a Capote, por ejemplo.

En los manuales resaltan la intensa crítica social de sus novelas, pero yo, como Manuel Rivas, me quedo con la fuerza de sus imágenes. Su literatura de imágenes nada tiene que ver con la novela de tradición decimonónica y su afán descriptivo, sino que emparenta con la poesía por su búsqueda del arte más puro y más anclado en la verdad.

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La joven de las naranjas

Carpe diem, sí. Es importante que los adolescentes se den cuenta de lo valiosa y breve que es la vida. Cuando escribo historias como ésta para jóvenes, algunos me preguntan que por qué son tan tristes, pero a la vez me dicen que también te confirman en al auténtico valor de la existencia.

Lo dijo Jostein Gaarder el sábado en Babelia a propósito de su nuevo libro, La joven de las naranjas. A mí me gustaría que, de la misma forma que cuando eres pequeño empiezas a saber que un día puedes ser rico, guapo o poderoso, te advirtieran de que también un día llegarás a la vejez. Y que será un momento en el que difícilmente serás guapo y para el que estaría bien llegar preparado.

Desde la adolescencia me preocupa el culto a la juventud. Lo veo como tirar piedras sobre nuestro propio tejado. No es conveniente rechazar aquello que llegarás a ser. Es saludable pensar en el propio declive, te protege contra el patetismo de la madurez mal asimilada.

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Flores

Tal vez la mujer esté biológicamente condicionada para aceptar flores, aunque sea de un total desconocido y en la calle.

Lo dice John Updike en su relato George y Vivian, y no se lo voy a discutir. De la misma forma, también creo que estamos programadas para llevar tacones, incluso stilettos. Te los calzas, y caminas. Así de ¿fácil? La primera sorprendida fui yo.

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Londres

Apenas voy a museos, ni estoy al tanto de dónde están alojadas las obras maestras de la pintura y la escultura. Por eso al caminar por la Tate Modern y darme casi de bruces con El beso, de Rodin, casi sentí escalofríos. No esperaba que estuviera allí. Todavía dudo si era el original o una copia. Eché en falta poder escudriñar las caras y los cuerpos desde arriba, ¿cómo no se les ha ocurrido?

En siete días sólo he visitado la Tate Modern y la National Gallery, donde me llené de alegría al ver, en vivo y en directo, El matrimonio Arnolfini, de Van Eyck. Ese cuadro me lo llevaría a casa. El resto del tiempo me he dedicado a vivir en Londres.

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