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Mes: Enero 2004

Post de prueba (a estas alturas)

Mi plan de reducción de costes sólo acaba de empezar. Me he cambiado de hosting. He dicho adiós a Arsys y me he pasado a phi:hosting, que está mucho mejor de precio y además tiene un Spam Assasin : o )

En breve, el rediseño.

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La llibreta groga

Elegí un piloto de vuelos transoceánicos como protagonista porque me parece que los pilotos son unos personajes curiosos. Por un lado, es una profesión muy glorificada, pero los que he conocido son a menudo frágiles y, aunque tengan una apariencia chulesca, son inseguros.

Lo dice Robert Saladrigas cuando comenta su novela La llibreta groga, ganadora del Premio Josep Pla. ¿No es un acierto elegir a un piloto como protagonista de tu novela? ¿A que no estamos acostumbrados? Un escritor en crisis, un detective, un profesor, un traductor, un periodista… son profesionales habituales en las novelas, pero un piloto no, y me hace mucha ilusión que Saldrigas haya acertado tanto con la elección. ¿No es por sí sola inspiradora la imagen del piloto de vuelos transoceánicos? Si supiera, le haría un poema ahora mismo : o )

estaba la idea de volar como sinónimo de libertad absoluta, cuando en realidad los pilotos de líneas aéreas están cada vez más limitados por los corredores aéreos y el piloto automático. Vuelan, van a hoteles de lujo, viven bien, beben mucho, tienen aventuras amorosas cuando quieren… pero hay un momento, por lo menos esto es lo que le pasa a mi piloto, que se paran y ven que sus sueños no se han realizado. Entonces es cuando el personaje de mi libro empieza a escribir en su libreta amarilla, recogiendo historias para matar el aburrimiento.

A mí me da pánico volar, cada día más (que me llamen provinciana, el miedo es libre), y cualquier parecido entre la libertad y un viaje en avión me suena a humor negro. No puedes salir del avión, no puedes chillar, no oyes… y para colmo también hay atascos.

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Un poemario para el día de Reyes

Los libros importantes son los que nos hacen como somos.

En el número de enero de Paisajes, la revista que entregan en los trenes, aparece una entrevista a Luis García Montero. El granadino opina sobre la mejor poesía que se escribe hoy, que es (dice él) la de Colombia, y pone como ejemplo a Darío Jaramillo. Hace unos días cogí y abandoné tres veces el libro de Darío Jaramillo antes de comprarlo, a pesar de que leí versos aislados y noté que podía ser muy capaz de emocionarme. Se parecía mucho a la poesía que ando buscando, pero no logré declarar a Jaramillo “poeta al que merece la pena leer”. Ahora me asusto al pensar que tal vez estoy demasiado influida por la línea editorial de los suplementos culturales, que rara vez arriesgan con nombres que no sean los de siempre. Mañana mismo me regalo el libro.

Sobre el buen momento de la poesía española, García Montero explica que aquí se trabajó no en la invención de un lenguaje que no comprendiera nadie, sino en el tratamiento riguroso del lenguaje de todos. Cuando la poesía empezó a hablar de la vida de la gente, el género volvió a interesar. Es lo que espero de la poesía, que me hable de la vida, y que lo haga con transparencia y a la vez creando belleza con cada palabra. Porque temporalmente he renunciado a la prosa.

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