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Morena soy

Morena soy, pero bien parecida. No reparéis en que soy morena, porque me ha robado el sol mi color, cuando los hijos de mi madre se declararon contra mí, y me pusieron a guardar viñas.

Así se disculpa la amada de El cantar de los cantares por tener la piel morena. Lo reproduce un boletín de dermatología, en su esfuerzo por que el ideal de belleza vuelva a ser de piel blanquísima. No sé si será una batalla perdida, como la que emprenden cada cierto tiempo contra la delgadez obsesiva.

Fuera de las grandes ciudades es común oir “qué negra está” o “qué seca” cuando aparece una mujer que se ha pasado con el bronceado o que está en los huesos. Por más televisión que vean, en lo importante (como la salud) suelen tener los pies en la tierra. El urbanita se humaniza si pasa unos días fuera de su hábitat.

También podría contar desventajas de la vida en provincias, pero eso sería otro post.

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