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Una pequeña revolución

Hay que respetar las enfermedades psíquicas como cualquier otra enfermedad. Me alegraría que se empezara a tener en cuenta que hay gente psíquicamente enferma que no soporta estar en público.

Lo ha dicho el último Nobel de Literatura, Elfriede Jelinek, en su discurso grabado. Me ha gustado mucho su pequeña revolución, el no presentarse a recoger el premio por tener fobia social. Ya es hora de que una dolencia psíquica real se equipare a otras enfermedades. Si un resfriado te puede inhabilitar para un acto público, entonces también (mucho más) una fase de pánico social o un ataque agudo de timidez, que eso existe.

No le habrá gustado que lo más comentado haya sido su dolencia psíquica. Estoy convencida.

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