Skip to content

Mes: Abril 2005

La respuesta correcta

En la entrevista que publica EPS Belleza, el psiquiatra Luis Rojas Marcos plantea varias contestaciones cotidianas, y las respectivas respuestas correctas, saludables y constructivas:

Primer ejemplo (revisado tras ver que los comentarios derivaban hacia la lucha de sexos, que no me interesa para este post…):

INCORRECTO:
Esposa: ¿A qué huele aquí?
Marido: Estoy haciendo una paella…
Esposa: ¿Paella? Para paellas, las que hace mi padre.
Marido: Hay que ver, qué mal carácter tienes. No hay quien te aguante.

CORRECTO:
Esposa: ¿A qué huele aquí?
Marido: Estoy haciendo una paella…
Esposa: ¿Paella? Para paellas, las que hace mi padre.
Marido: Has debido de tener mal día en el trabajo.

Otro ejemplo. Una niña pinta y conversa con su padre:

INCORRECTO:
Niña: Papá, esto no me ha salido bien.
Padre: Claro, es que lo tuyo no es pintar.

CORRECTO:
Niña: Papá, esto no me ha salido bien.
Padre: Es que hoy estás cansada.

Según Rojas Marcos, tenemos pensamientos automáticos, a veces moldeados de un pesimismo irracional. Tratar de cambiar nuestra forma de pensar es el objetivo. Es muy habitual que ante un comportamiento tuyo concreto te respondan con un juicio global sobre tu forma de ser, y eso no te da opción, es tu carácter, algo inmutable. Por ello, sigue el psiquiatra, debería enseñarse cómo favorecer la autoestima, las relaciones positivas, la generosidad, el altruismo… Y hacerlo nosotros en casa.

Me ha gustado mucho leer la entrevista, porque, modestia aparte y para mi sorpresa, he descubierto que hago lo correcto, y de forma inconsciente. Veo destructivo emitir respuestas del estilo de es que tienes muy mal genio, es que eres muy susceptible, es que eres muy negativo. Y me enfurece escucharlas, porque, como dice Rojas Marcos, no te dan opción.

Deja un comentario

Mendigos

En la entrega del Premio Cervantes, la ministra Carmen Calvo ha recordado a Hölderlin:

El hombre es un dios cuando sueña, pero un mendigo cuando solo reflexiona.

Deja un comentario

Letra y música

La razón reproduce hoy una conversación entre Paul Auster y Chico Buarque. Hablan de la musicalidad que es intrínseca a cualquier discurso:

– No te entiendo Paul, cómo puedes escribir sólo la letra y no componer al mismo tiempo. Eso es imposible, yo creo que jamás podría hacerlo… la música y las palabras vienen a la vez.
– No, Chico, no, no… hay algunos que no… Chico… yo, no. Un novelista realmente bueno hace composición musical cuando escribe.

He visto en El País que ha muerto Robert Creeley, poeta desconocido para mí hasta hace unos minutos. He encontrado en la web de la Western Michigan University este poema que no solo es pura musicalidad, es que te pide a gritos que le pongas música para memorizarlo y cantarlo. Y Creeley lo sabe, fijaos en los dos últimos versos… Se titula Ballad of the Despairing Husband, y contiene material para llenar toda una teleserie:

My wife and I lived all alone,
contention was our only bone.
I fought with her, she fought with me,
and things went on right merrily.

But now I live here by myself
with hardly a damn thing on the shelf,
and pass my days with little cheer
since I have parted from my dear.

Oh come home soon, I write to her.
Go fuck yourself, is her answer.
Now what is that, for Christian word?
I hope she feeds on dried goose turd.

But still I love her, yes I do.
I love her and the children too.
I only think it fit that she
should quickly come right back to me.

Ah no, she says, and she is tough,
and smacks me down with her rebuff.
Ah no, she says, I will not come
after the bloody things you’ve done.

Oh wife, oh wife — I tell you true,
I never loved no one but you.
I never will, it cannot be
another woman is for me.

That may be right, she will say then,
but as for me, there’s other men.
And I will tell you I propose
to catch them firmly by the nose.

And I will wear what dresses I choose!
And I will dance, and what’s to lose!
I’m free of you, you little prick,
and I’m the one to make it stick.

Was this the darling I did love?
Was this that mercy from above
did open violets in the spring —
and made my own worn self to sing?

She was. I know. And she is still,
and if I love her? then so I will.
And I will tell her, and tell her right . . .

Oh lovely lady, morning or evening or afternoon.
Oh lovely lady, eating with or without a spoon.
Oh most lovely lady, whether dressed or undressed or partly.
Oh most lovely lady, getting up or going to bed or sitting only.

Oh loveliest of ladies, than whom none is more fair, more gracious, more beautiful.
Oh loveliest of ladies, whether you are just or unjust, merciful, indifferent, or cruel.
Oh most loveliest of ladies, doing whatever, seeing whatever, being whatever.
Oh most loveliest of ladies, in rain, in shine, in any weather.

Oh lady, grant me time,
please, to finish my rhyme.

Deja un comentario

Bellow

The backbone of 20th-century American literature has been provided by two novelists – William Faulkner and Saul Bellow. Together they are the Melville, Hawthorne, and Twain of the 20th century.

The Guardian recuerda lo que dijo Philip Roth sobre Saul Bellow (1915-2005). En días de necrológicas, no me podía quedar sin publicar una, muy a mi pesar. Bellow fue Nobel en 1976 y, a pesar de que en ese momento dijo que ese premio era la muerte creativa de un escritor, en 1987 publicó More die of heartbreak; en 1997, The Actual; en 2000, Ravelstein

Bellow decía así en More die of heartbreak:

The hardest items of all have to do with love. The question then is: So why does everybody persist? If love cuts them up so much, and you see the ravages everywhere, why not be sensible and sign off early?

Deja un comentario

Un acto psicótico

Leer es una práctica de larguísima duración. Me interesó mucho la persistencia, la continuidad. El acto de leer se ha mantenido igual a lo largo del tiempo, la postura del cuerpo, cierta atención, cierto aislamiento, el tipo de comprensión, no ha cambiado mayormente. Lo revelador es que las novelas han narrado esa práctica como si fuera algo extraño, incluso misterioso y perturbador, levemente anormal, un poco psicótico. La han narrado como si fuera una adicción (y quizá lo es).

Lo dice Ricardo Piglia en El Cultural. Yo distinguiría entre leer literatura y leer todo lo demás. La literatura la leo con atención intensa, mientras que a todo lo demás le dedico una atención inversamente proporcional a su extensión. Un mail interminable lo escanearé; un sms muy largo lo leeré con desapego; un manual de instrucciones lo guardaré en el cajón; un documento de trabajo lo recorreré buscando el dato que realmente me incumba.

Deja un comentario