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Llenarse de verano

Los azares de mi profesión me han llevado a documentarme sobre Suecia. Algún día haré un recorrido por Laponia, Dalecarlia y Escania… y descubriré el mundo de Astrid Lindgren (Pippi Calzaslargas):

… y las fresas silvestres las hago para los niños, porque me parece que se lo merecen, y otras cosillas que les vienen bien cuando los niños son niños. Y hago también lugares divertidos donde los niños puedan correr y llenarse de verano y las piernas de correteos… (canción de verano de Ida en el libro Emil en Lönneberga, de Astrid Lindgren).

En un libro publicado por el Instituto Sueco, El mayo, cangrejos y Santa Lucía, de Jan-Öjvind Swahn, he encontrado la explicación del origen de los huevos de Pascua:

El amarillo es el color de la Pascua, lo cual se remonta al papel desempeñado en estas fiestas por los huevos y los pollitos. En todo el mundo, independientemente de su credo, los cristianos engullen durante la Pascua millones y millones de huevos. Ninguna otra festividad puede mostrar tal unanimidad en lo que se ha de comer. Ello se debe, en un principio, a que el ayuno pascual durante seis semanas impedía a los creyentes comer los huevos que las gallinas domésticas y las aves salvajes comenzaban entonces a producir en grandes cantidades. Al iniciarse la Pascua, había tal abundancia de huevos que el menú resultaba bastante natural. Para hacer más festiva la comida de Pascua, en todas partes de Europa se ha solido pintar los huevos pascuales…

(Puestos a indagar en tradiciones ancestrales, ahí va la definición de mayo según la RAE: árbol o palo alto, adornado de cintas, frutas y otras cosas, que se ponía en los pueblos en un lugar público, adonde durante el mes de mayo concurrían los mozos y mozas a divertirse con bailes y otros festejos).

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