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Mes: Julio 2005

Nos vemos en agosto

Arena, coca (de tomate), Toscana, visones en el río, moras, cholitas, Pompeya, tomates de la huerta, noches estrelladas en la montaña, paella, Fontana de Trevi… ¡por fin!

Que lo paséis muy bien los que también empecéis ahora o pronto las vacaciones, que lo sobrellevéis con ánimo los que no tengáis días libres… y que paren ya los incendios :,-(

¡Hasta pronto!

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Mihura

Mariló Mihura, sobrina de Miguel Mihura, se queja en ABC del olvido institucional del autor en el centenario de su nacimiento.

Reconozco que cuando iba al colegio, y también después en la universidad, rechazaba la cultura española. Solo Salinas y Clarín eran válidos a pesar de ser lecturas oficiales, y también Miguel Mihura. Esa inocencia tan inteligente de sus obras me hablaba en mi idioma y me pregunto si hoy también nos entenderíamos.

Todavía ahora, cuando las circunstancias me piden que sea astuta y fuerte, soy incapaz de trazar una estrategia personal o profesional que implique malicia consciente. Vivir y dejar vivir es mi ley suprema y quebrantarla he comprobado que es mi ruina emocional… así de pesada es la losa del remordimiento.

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Lowell y la escritura

Sometimes nothing is so solid to me as writing -I suppose that’s what a vocation means- at times a torment, a bad conscience, but all in all, purpose and direction.

The New York Times dedica un artículo a la correspondencia del poeta Robert Lowell. Parece que leyendo sus cartas se demuestra que, pese a los esfuerzos de Lowell, la escritura fracasó como terapia contra la inestabilidad emocional y la depresión.

Lo que más me interesa de las palabras de Lowell que reproduzco es su alusión a la solidez (emocional, espiritual) que le aporta la escritura. Yo, que no soy escritora, he detectado que encuentro alivio y coherencia emocional en el momento en que consigo trasladar al papel exactamente lo que había fraguado en mi mente de forma relajada y exigente, con purpose and direction.

Cuando se amontonan las tareas y tengo la mente en 10 cosas distintas, como me ocurre cada día de trabajo, he comprobado que lo que salva mis escritos (artículos, mails) es la sintaxis. Cualquiera con una alta exigencia lectora comprobaría que tras la concatenación de sustantivo, verbo, adverbio… de todo lo que escribo apresuradamente no hay una reflexión profunda ni mucho menos el retrato de una emoción, cuando se trata de un texto de carácter personal. En parte por eso tengo esta página: para comprobar que, con tranquilidad, todavía puedo, humildemente, sacarle todo su jugo a las palabras para expresar exactamente lo que busco.

The painter’s vision is not a lens, it trembles to caress the light.
But sometimes everything I write
with the threadbare art of my eye
seems a snapshot,
lurid, rapid, garish, grouped,
heightened from life,
yet paralyzed by fact.

(versos del poema Epilogue, de Robert Lowell).

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