Lo que queda por contar
Juegos de la edad tardía cumple 16 años, y Luis Landero lo celebra con una reedición que presenta un fragmento inédito y un descubrimiento en el prólogo: el paralelismo entre Gregorio y Gil y la relación entre el escritor y su padre.
Mi padre quería que yo fuera un gran hombre. Él era un campesino que sabía que en aquella España rural no había salida para los talentos. Por eso me envió a Madrid. Esa es la vida de mucha gente en este país. En los 50 había una diferencia enorme entre lo rural y lo urbano. Esa es una historia que está por contar. Hay autores como Luis Mateo Díez, José María Merino, Gustavo Martín Garzo que hemos conocido el mundo campesino. Somos las últimas voces que podemos dejar testimonio de ese mundo. Lo que sí hay es un fondo de melancolía, de paraíso perdido (Luis Landero, hoy en La Razón).
Mi padre quería que yo fuera un gran hombre. Él era un campesino que sabía que en aquella España rural no había salida para los talentos. Por eso me envió a Madrid. Esa es la vida de mucha gente en este país. En los 50 había una diferencia enorme entre lo rural y lo urbano. Esa es una historia que está por contar. Hay autores como Luis Mateo Díez, José María Merino, Gustavo Martín Garzo que hemos conocido el mundo campesino. Somos las últimas voces que podemos dejar testimonio de ese mundo. Lo que sí hay es un fondo de melancolía, de paraíso perdido (Luis Landero, hoy en La Razón).

1 comentarios:
A las 12:47 PM ,
Dueña del Viento ha dicho...
Lei este libro hace unos años y me encantó. Saludos ;-)
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