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Mes: Marzo 2006

Inesperado

No creí que nadie de fuera de Los Angeles leyera Menos que cero. Pensé que Las Leyes de la atracción sería un exitazo. Supuse que la gente se tomaría American Psycho como una comedia. Pensaba que Los confidentes hacía gala de mi mejor escritura. Y la cantidad de reseñas buenas y malas que provocó Glamourama me pilló completamente desprevenido (Bret Easton Ellis en Qué Leer).

Los libros de Easton Ellis nunca me han interesado demasiado porque no me atraen sus mundos literarios y sus personajes, aunque es admirable su poder de impacto. No le debió de resultar fácil encajar lo que explica en el párrafo que reproduzco arriba. Causar un efecto contrario al esperado, cuando se trata de un producto de tanta repercusión social como un libro de Bret Easton Ellis, tiene que provocar a la fuerza una crisis de identidad.

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Party girls

En su libro Flapper, Joshua Zeitz recuerda a las niñas ricas que fueron el centro de la vida social de los años posteriores a la Primera Guerra Mundial. Eran alegres, hedonistas, vanidosas, se abandonaron al alcohol y amaron el arte y a los artistas.

Zelda Fitzgerald
Dorothy Parker
Clara Bow…

¿Quién es, según Zeitz, la flapper girl de hoy? ¿alguien lo adivina?

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Salvado de la quema

Este es el ninot indultat (muñeco indultado) de las Fallas 2006. Representa al novelista valenciano Vicente Blasco Ibáñez en pleno proceso creativo de Los cuatro jinetes del Apocalipsis.

El muñeco es parte de una falla de la Malvarrosa. No se quemará el próximo día 19, sino que será expuesto en el Museo Fallero junto con anteriores ninots indultats.

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Amor en vilo

Los libros son un diálogo con ella, y el castellano es la lengua en la que ella y yo hablamos, dejando aparte el hecho de que por separado cada uno habla catalán. Si los libros están dedicados a ella no puedo concebir el escribirlos en otra lengua.

Toda la prensa se ha hecho eco esta semana de la publicación de dos nuevos libros de Pere Gimferrer: Interludio azul (prosa) y Amor en vilo (poesía). Ambos surgen del reencuentro del poeta con su amor de juventud 35 años después de romper la relación. Aquí y allá he leído poemas de Amor en vilo, título que en sí expresa de forma sublime el presente del sentimiento amoroso. Gimferrer explica en Babelia:

Soy consciente de que hay una serie de poemas que tal vez en castellano no se habían escrito antes. Dejo aparte la poesía erótico pornográfica festiva, que es otro género, pero en poesía seria amorosa en castellano hay muy pocos precedentes.

En estos instantes, el libro puede tener en contra el que su autor y su musa estén vivos. Hay una sensación de pudor e incomodidad al leer los poemas que dentro de cien años se convertirán en pura emoción, la que transmite la literatura cargada de leyenda. Algo me dice que Amor en vilo marcará un hito en la poesía española.

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Pioneras

Habitaciones propias, seudónimos masculinos…The Guardian celebraba el Día de la Mujer Trabajadora con este test sobre escritoras que fueron pioneras.

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Un libro más

La gente escribe demasiado. Creo que hay demasiados libros. Nunca he sentido ninguna urgencia por contribuir al monto total de libros en el mundo.

Lo dice Kazuo Ishiguro en Club Cultura, la revista de la Fnac. A mí me ocurre lo mismo con este nervioso mundo las bitácoras. Suelo descartar una media de 3-4 posts antes de volver a publicar. Si no me lo pensara tanto y pusiera aquí todo el material que desecho, este weblog sería radicalmente distinto y perdería mucho interés, al menos para mí.

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Un consuelo

En el fondo, entender un poema no es más que meterse en él y salir luego. Si sales más ordenado y más consolado de lo que has entrado, lo has entendido…

Lo decía Joan Margarit en el último Babelia. Le agradezco esas palabras porque realmente leer un poema y entenderlo es como ponerse otra prenda de abrigo cuando empieza a refrescar. Es una sensación casi física de que el orden ha vuelto a tu ser.

Margarit hablaba así en el curso de una conversación con Pere Rovira en la que este último afirma que el problema de los vanguardistas era que no les gustaba la poesía. Su solución:

Cuando escribes tienes que pensar en Baudelaire y en tu madre.

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