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Oficina

En el último EPS, Pelayo Cardelús comenta sobre su primera novela, El esqueleto de los guisantes:

La novela narra la vida en una oficina… Es una historia personal, en la que no hay sexo o drogas, y sucede en la oficina porque a veces da la impresión de que uno es persona tan sólo cuando sale de trabajar… Busco sentido y significado a escenas corrientes que no significan nada, pero en ellas escarbo.

Aunque de entrada no resulte atractivo, debería haber más novelas sobre la convivencia en una oficina. Me pregunto cuál será el porcentaje de horas de nuestra vida que se quedan allí, ¿alguien lo sabe calcular? ¿qué peso real/deseado tienen en nuestro día a día las horas que pasamos en el lugar de trabajo?

La oficina extrae una parte de nuestra personalidad que todavía no está apenas explorada por la literatura. Sólo se me ocurren ejemplos aislados; el mejor, aquí y ahora, Camera Café 😀

5 Comments

  1. parís59 parís59

    Dos empleados de pro: Kafka y Pessoa.
    Otro no tan de pro, pero uno de los mejores relatos del mundo mundial, Bartleby.

    ¿Por qué unos autores y el otro personaje? Porque los primeros se aburrían haciendo cosas repetitivas y luego leían y escribían como mundo emocionante; y el otro, no sabemos si se aburría, pero como no hacía nada en lugar de escribir fue escrito.

    He mentido un poco, pero la idea sigue valiendo. Durante muchos años tuve un trabajo creativo, que terminaba agotado. Ahora tengo un trabajo mecánico y salgo como una rosa: en cuanto salgo del ascensor ya he abierto un libro y me concentro en él (y eso que trabajo en un piso 1º).

    Si os gusta Cámara Café, hace un año vi en la Cuarta Pared a una de sus actrices haciendo la obra (qué casualidad) Café. La historia de una mujer de la limpieza que, como todos los de la oficina, necesita café para rendir, pero es la Droga Prohibida. Fantástica la obra, esa actriz y todos los actores y actrices, como sucede siempre con los montajes de la casa de la 4ª Pared (soy espectador anónimo, que nadie se piense otra cosa).

  2. Fernando Fernando

    Pues una aportación mas, o mejor dicho ‘media-aportación’, ya que sólo la mitad de la novela transcurre en la oficina: La tregua, de Benedetti.

    Y de poesia, tambien Benedetti: buscando por aquí.

  3. ruben ruben

    Quizá Kafka trabajaba para comprar tiempo.
    Bartleby, preferiría no hacerlo… pero el resto:
    ¿Qué hacemos los que trabajamos para comprar tiempo?

  4. Magda Magda

    En el cine se da más el trabajar este tema, pero en la literatura es muy cierto, poco se ha narrado, quizá precisamente por lo que comentas, pasamos más horas en la oficina que en casa y se está hartó y por esta razón los que escriben prefieren olvidarlo.

    Muchos saludos.

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