La hormiga remolona

Entre la crítica impresionista y el chisme. Libros, viajes y demás cosas bonitas. Por Rosana Ferreres

Una imprudencia

Nadie que valga la pena ejerce la prudencia. Lo dice Juana Salabert en El Cultural. Soy capaz de detectar en mí, al menos una vez al día, un arranque de imprudencia. Miro hacia otro lado, busco una explicación neurótica por si me preguntan las mentes estrictas… y vuelvo a lo mío.

  • Yo no soy responsable de que me atraigan simultáneamente el campo y la ciudad, la tradición y el futuro; de que me encante el arte nuevo y me extasíe el antiguo; de que me vuelva loco la retórica hecha, y me torne más loco el capricho de volver a hacérmela -nueva- para mi uso personal e intransferible. (Gerardo Diego)
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