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Mes: Marzo 2008

La señorita Julia

I never understood the theater until last night. Please forgive everything I’ve ever written. When you read this I’ll be dead.

Leí esta frase de David Mamet minutos después de asistir al montaje que ha hecho Miguel Narros de La señorita Julia, de Strindberg. Me sumo a ella, pero sin llevarla a esos extremos 🙂

Es difícil la puesta al día de La señorita Julia, porque asuntos como el honor ya no tienen peso o se han trasladado a otras esferas de la convivencia. Pero el clasismo no desaparecerá, ya que siempre habrá quien tenga mucho y quien tenga poco o nada. Y precisamente el carácter caprichoso de la señorita Julia es muy común entre los que tienen mucho o, simplemente, de todo.

Al hablar de este montaje, María Adánez concluye en ABC.es que es “un mazazo”. Yo me quedo con las notas cómicas, con esa trágica bipolaridad -tan contemporánea- de Julia y con la carnal interpretación de Chusa Barbero.

He asistido a la función por cortesía del Teatro Fernán Gómez, que regala entradas a quienes deseen publicar posteriormente un comentario sobre ella.

La señorita Julia se representa hasta el 13 de abril en el Teatro Fernán Gómez, con María Adánez como Julia, Raúl Prieto como Juan y Chusa Barbero como Cristina.

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Hablar demasiado

Salvo que el guión sea muy brillante, quito diálogo y me quedo con lo esencial. Lo que sucede es que los guionistas escriben para los tipos de los estudios, que suelen ser algo cortos y tienen que verlo todo claro a la primera para seguir adelante. Puedes resultar un mal actor solo por decir un mal diálogo…

Lo cuenta Clive Owen en El País Semanal Hombre. Y reconoce que nunca tacha los guiones de Shakespeare.

Y sí, en las películas se habla demasiado. Eso pensaba yo antes, pero la cuestión es otra: si eres un personaje, sales en pantalla cuando tienes algo que decir. A menos que sea cine intimista, claro, o que tu personaje sea un bicho raro.

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Anyone At All

Estoy viendo por enésima vez Tienes un email. Ya han pasado diez años…

Qué momentos: la niña que entona la canción de Annie, los twin-sets, vestidos y look de Meg Ryan (que me han influido más que cualquier tendencia posterior), la memorable escena final y esta canción de Carole King que me cautivó desde la primera nota nada más la escuché. Me la sé de memoria y la he cantado cientos de veces aunque sea en silencio 🙂

Funny how I feel more myself with you
Than anybody else that I ever knew
I hear it in your voice, see it in your face
You’ve become the memory I can’t erase

You could have been anyone at all
A stranger falling out of the blue
I’m so glad it was you

It wasn’t in the plan, not that I could see
Suddenly a miracle came to me
Safe within your arms, I can say what’s true
Nothing in the world I would keep from you

You could have been anyone at all
An old friend calling out of the blue
I’m so glad it was you

Words can hurt you, if you let them
People say them and forget them
Words can promise, words can lie
But your words make me feel like I can fly

You could have been anyone at all
A net that catches me when I fall
I’m so glad it was you

You could have been anyone at all
An old friend calling out of the blue
I’m so glad it was you

Anyone at all
Anyone at all
Anyone at all
So glad it was you

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En las nubes

Mis hijas dicen que estoy siempre en las nubes, pero las nubes acaban lloviendo en las aceras, y mi primer juguete fue un charco.

El “nombrador” Fernando Beltrán lo comenta en ABC.es. Qué frase más gráfica sobre el paso de etéreo a barro. Para mí los charcos fueron el primer atisbo de poesía de lo cotidiano: cuando llovía, hacía barquitos de papel y los depositaba en ellos. O los dejaba en el río que se formaba junto a la acera para que siguieran su curso. Un clásico infantil, ¿o no? No lo sé, decidme, yo crecí “a pie de calle” en un pueblo, sin parques ni padres vigilando. Qué cursi estoy.

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