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Mes: Septiembre 2009

Madame X, de John Singer Sargent: con ella llegó el escándalo

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Madame X, de John Singer Sargent

Cuenta Margarita Rivière en Vogue España que este óleo de John Singer Sargent marcó un antes y un después en el uso del negro más allá del luto y otras manifestaciones religiosas. Por primera vez vestir de negro no implicaba rigor y austeridad, sino sensualidad.

El cuadro fue tan polémico cuando vio la luz que la modelo, Madame Gautreau, tuvo que abandonar Francia. Sus medidas eran colosales, casi dos metros, y se dice que Madame X lo adoraba en secreto, de ahí que no lo destruyera pese a los sinsabores que le causó.

Cuando leí sobre él, antes de googlearlo, me imaginé a mi adorada Madame Olenska, pero nada que ver.

Así es como describen  a Madame Gautreau en The Metropolitan Museum of Art Favourite Paintings:

Su presencia estudiada, indiferente y escultural paraba las fiestas y hasta el tráfico… Pero un día, en la playa de Cannes, Madame Gautreau oyó a una mujer comentar que empezaba a estar ajada. Entonces montó en un carruaje cerrado hasta el hotel, ocupó el compartimento más oscuro del tren a París y se encerró para el resto de sus días entre luces tenues, en habitaciones sin ventanas.

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Jardín El Capricho

La Casa de la Abuela, en el Jardín del Capricho
La Casa de la Vieja, en el Jardín El Capricho

Hoy he conocido el Jardín El Capricho de la duquesa de Osuna, y su Casa de la Vieja me ha recordado al Trianon de María Antonieta. Es una construcción rústica que imita las viviendas de los labriegos de la época, y en la que incluso había autómatas que representaban a los campesinos.

En la película de Sofia Coppola, María Antonieta pedía árboles grandes para sus jardines, nada de ejemplares jóvenes y bajos que tardasen años en dar buena sombra. A mí me pasó algo parecido al atravesar el parque Juan Carlos I. Es industrial y tramposo, con hierro y cemento en cada rincón. Al lado, el frondoso y tranquilo Jardín El Capricho te invita a soñar.

Templete de Baco, en el Jardín El Capricho
Templete de Baco, en el Jardín El Capricho

Yo los parques los quiero como María Antonieta, a poder ser tupidos, verdes, con musgo y construcciones centenarias desde el primer minuto. ¿Será así el Juan Carlos I dentro de 200 años?

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El exilio como género literario

Si el exilio no fuera una terrible experiencia humana, sería un género literario.

Lo dice Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941) en el prólogo de su Estado de exilio.

Sin pretenderlo, todas mis últimas lecturas están protagonizadas por exiliados, y efectivante podrían pertenecer a un mismo género literario que tuviera entidad propia. Si existe la elegía o la égloga, ¿hay un nombre para la composición que trata sobre el exilio, y no me he enterado?

Me pregunto si por allí estará lloviendo
a veces cuento la horas de diferencia
el asunto de los hemisferios
No te olvides de nosotros
que te queremos tanto.

Precisamente hoy  he hecho una llamada, pensando que al otro lado había sol y canícula, y al escuchar “ha llovido y ya refresca” he tenido que parar y cambiar la diapositiva mental antes de seguir hablando.

Bautizan todas las cosas
con los nombres que recuerdan
que vienen del otro lado del mar
pedazos de un lenguaje otro
distinto al que se habla,
y en sus casas,
las plantas, los muebles,
los ceniceros y los gatos
tienen otro nombre.

…  al final, sin el filtro de la razón, la primera lengua (la nativa, la materna) es imbatible.

El cinco de noviembre de mil novecientos setenta y cuatro
parado en el bulevar de Saint-Germain
muerto de hambre y de frío
sin saber una jota de francés.

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