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Mes: noviembre 2010

Noche y día, de Virginia Woolf

 

Trafalgar Square en 1926

Noche y día (1919) es la novela más intrascendente de Virginia Woolf. Transcurre en el Londres de principios del XX, en esos ambientes de señoras que se dedican a hacer visitas alrededor de las cinco de la tarde. En jerga de Facebook, sería el equivalente a las señoras que se pasean en horario de oficina por el barrio de Salamanca con bolsas de Miu Miu y Prada.

La Woolf más Austen se rebela contra esas leyes por las que las mujeres se retiran invariablemente cuando los hombres, como en cumplimiento de un rito religioso, comienzan a beber y fumar.

Es una novela menor, tan convencional que nadie diría que en apenas tres años Virginia retorcería su narrativa para hacerla pictórica, sensual y endiablada en El cuarto de Jacob.

Londres es un protagonista más de la novela, como Katharine o Ralph, y lo volverá a ser de títulos posteriores. Es el Londres nocturno en el que resuenan los pasos de los que se retiran tarde porque reflexionan mientras caminan, el de los primeros oficinistas y el de sufragistas como Mary Datchet.

A los veintinueve años podía enfrentarse con legítimo orgullo con una vida perfectamente dividida entre las horas de trabajo y las horas de los sueños; dos vidas totalmente distintas, al lado una de la otra, pero sin mezclarse jamás.

Un mundo se acaba y otro, desconcertante, lo sustituye:

“La joven generación está llamando a la puerta”; yo le respondí: “¡Oh, la generación joven suele entrar sin llamar, míster Pelham!”.

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