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Mes: Octubre 2011

Rock and Roll Hall of Fame en Cleveland, Ohio

Llegué a Cleveland, Ohio, al atardecer. Recorrer en coche las calles fue complicado porque había varias cortadas. El motivo era el rodaje de Los vengadores, que pude ver de cerca esa noche mientras cenaba en la terraza del grill Cadillac Ranch de la céntrica Public Square.

La gran atracción de la ciudad es el Rock and Roll Hall of Fame and Museum, un moderno edificio que flota sobre el lago Erie y cuya pirámide de cristal se inspira en las del Louvre. Cuando lo visité, en la explanada de acceso sonaba Jumpin’ Jack Flash, y familias de rockeros se hacían fotos delante de una gigantesca guitarra eléctrica.

Rock and Roll Hall of Fame and Museum, en Cleveland

Por los 22 dólares que cuesta la entrada puedes ver piezas legendarias de la historia del rock, desde guitarras hasta coches de Janis Joplin (en la imagen), Bruce Springsteen o ZZ Top y sobre todo ropa, por ejemplo el uniforme púrpura de Angus Young (ACDC), los monos kitsch del último Elvis, chaquetas raídas de Hank Williams, túnicas de las primeras damas del blues,  el traje que llevaba Michael Jackson en Thriller o cazadoras ochenteras de Sting cuando estaba en The Police.

Coche de Janis Joplin

Me desconcertó el tamaño de la ropa de los Beatles, los Stones y demás grupos de los sesenta. Debían de ser todos de hueso pequeño, porque no parecían prendas de adulto. Y descubrí a Margi Kent, la diseñadora de cabecera de Stevie Nicks, responsable de esos etéreos vestidos gipsy que parecen confeccionados a base de coser decenas de pañuelos.

En las salas había auriculares para escuchar a los protagonistas de la historia del rock, y grandes pantallas con vídeos de cada época. Uno de ellos recordaba la historia de Menni Person, una afortunada señora que coincidió en un concesionario con Elvis y salió con un Cadillac regalado. El Rey, quien por cierto coleccionaba placas de policía, estaba comprando 13 para repartir entre sus allegados.

Cuando ya me iba del museo, una vieja rockera me invitó a entrar en el tour bus de Johny Cash. Pude ver la cocina, el dormitorio, el comedor o la sala de estar de Cash, con una mesa de roble de Tenneesee. Por si había dudas de que el autocar fuera auténtico, la amable guía me explicó que ella vio en concierto a Johnny Cash en Cleveland y efectivamente trajo ese vehículo.

El tour bus de Johnny Cash

Por Johnny Cash, de quien apenas conocía tres canciones, tengo cierta debilidad desde que vi Walk the Line, pese a lo cargante que me resulta Reese Witherspoon.

Más fotos de Rock and Roll Hall of Fame and Museum:

Escribí esta serie de posts durante mis vacaciones por los EEUU. En su momento no pude publicarlos por falta de conexión.

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La marmota de Punxsutawney, PA

Y por fin llegué Punxsutawney, el pueblo en el que cada mes de febrero la marmota Phil determina si llega la primavera o todavía quedan unas semanas de invierno. Sí, el de la película Atrapado en el tiempo (Groundhog Day). He de decir que durante unos días supe deletrear P-u-n-x-s-u-t-a-w-n-e-y (léase “pansatónic”, Punxy para los amigos), ese nombre que le dieron los indios Delaware a este puñado de viviendas dispuestas a ambos lados de una carretera comarcal por la que circulan los camiones más colosales (y de colores más chillones) que he visto.

Colosales camiones cruzan todo el día Punxsutawney

La primera parada fue en Punxy Phil’s Cakes & Steaks, auténtica “cocina energética” de la América profunda en un diner con asientos de sky burdeos a la entrada del pueblo. Los estómagos más delicados pueden tomar sopa o sándwiches; los valientes, gruesas tortitas acompañadas de una tortilla de tres huevos rellena de quedo cheddar y adornada con una bola de mantequilla.

La madriguera de Phil

A continuación era obligado visitar a Phil, la marmota, que tiene su madriguera (Phil’s Burrow) en la biblioteca pública de Punxy, situada en la plaza principal -¿la única?- del pueblo. Se le puede ver desde el exterior junto a su esposa, Phyllis, y su retoño, Stinky. Cuando los visité no mostraban mucha actividad, pero era la hora de la siesta en pleno mes de agosto. En la misma plaza está el escenario del Groundhog Day, y decenas de muñecos con forma de marmota por todo el pueblo dejan claro cual es su principal y única atracción.

Había muñecos de este estilo por todo el pueblo

En la tienda oficial de la marmota Phil me atendió una siniestra vecina de Punxy con una melena rubia lacia y larga hasta las caderas, sin exagerar. Tras preguntar si habíamos visto a Phil, lanzó su boutade: ella ve a decenas de Phils cada día en su backyard

Mueble para recoger banderas viejas

A punto de partir hacia Cleveland todas las campanas de Punxsutawney empezaron a sonar. Eran las cinco de la tarde y lo que oíamos parecía un himno. De que eran patriotas no quedaba duda. En los alrededores de la madriguera había un mueble para depositar las viejas banderas americanas. Llevaba esta leyenda: Proud to be an American.

Más fotos de Punxsutawney:

Escribí esta serie de posts durante mis vacaciones por los EEUU. En su momento no pude publicarlos por falta de conexión.

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Keep Pennsylvania Beautiful

Camino a Punxsutawney desde Fallingwater contemplé auténticas estampas all american: casas de madera con su bandera en el porche, su barbacoa en el jardín y su buzón junto a la carretera, pequeñas iglesias en medio de la pradera y cementerios sin vallar en lo alto de la colina, esos en los que se congrega un grupo de gente enlutada en las películas. Parecía que Chris Cooper iba a aparecer en un pick up en cualquier momento.

Keep Pennsylvania Beautiful, se leía por las carreteras secundarias de este tramo pintoresco del roadtrip. Los jardines de las casas estaban impecables, cualquier diría que el hobby local era montarse en el cortacésped. De hecho vi varios casos y parecían disfrutarlo. Me quedé con la duda de cómo marcan el límite entre su propiedad y la del vecino, porque no había separación, solo una gran extensión de césped por la que se esparcían diferentes viviendas unifamiliares.

También vi casas prefabricadas y montones de remolques, ¿los usarán como habitación de invitados? En algunos casos era evidente que la familia entera vivía allí, algo bastante común; que se lo pregunten a Hilary Swank, que creció en un trailer park.

Iglesia camino a Punxsutawney

Camino a Punxsatowney, 23 de agosto de 2011

Más fotos de Pensilvania:

Escribí esta serie de posts durante mis vacaciones por los EEUU. En su momento no pude publicarlos por falta de conexión.

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Los zancudos de la laguna de Venecia

Este post hay que leerlo con reservas porque lo escribí recién aterrizada en Venecia y tras tomar dos orfidales para sobrellevar el vuelo con dignidad.

Llegué a Venecia a las 11 de la noche y tomé un water taxi hasta el hotel, en los alrededores de San Marcos.

Tenía fichado el evocador barquito de madera del embarcadero 8, tal como me indicaron en el puesto de información del Marco Polo. Pero Toni, el taxista, cambió de idea y optó por uno blanco más grande, como los que conduce George Clooney hasta el Lido en el Festival de Venecia

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Prescindí de la cabina con sus asientos de sky para surcar la laguna de pie, melena al viento, no sin algún traspiés cuando cruzábamos la estela de otro taxi.

El bueno de Toni tenía reservada una sorpresa: se había dejado el móvil cargando en una barcaza atracada en Murano, y hasta allí nos desviamos. Por el mismo precio disfruté de una encantadora visita nocturna de esta isla, tan tranquila de noche salvo por un evento que se celebraba en una de las terrazas de su canal mayor. Había grandes naves en cada manzana, muchas casas residenciales y ningún alma. Allí no parece que ponga el pie ningún turista, al menos a las 11 de la noche.

Ya rumbo a Venecia me desconcertó la calma del agua, el frenético maniobrar de Toni -al que era inmune- y las balizas que enmarcaban la ruta. En plena oscuridad parecían guardianes zancudos de un solo ojo. Me costó acostumbrarme a su vigilancia.

Pasado el Puente Rialto, y tras un vistazo rápido al hotel, procedía dar un paseo hasta San Marcos y el Palazzo Ducale, cuyas maravillas tengo grabadas a fuego desde el instituto. Se merece otra visita, esta vez diurna aun con aglomeraciones. De noche estaba desierto, solo una decena de jóvenes hacían botellón en la zona, a unos pasos del Puente de los Suspiros, que está en obras.

Escrito en la plaza de Barnaba, tomando un spritz frente a la iglesia que aparece en Indiana Jones y la última Cruzada

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