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Mes: Febrero 2012

Cruzando Garajonay (La Gomera)

El plan inicial era visitar El Hierro y La Gomera, pero la casi inexistente comunicación por mar y aire entre ambas islas obligó a decantarse por una, y La Gomera fue la elegida. Yo, que siento fascinación por el Teide, estaba sobre aviso: desde ningún sitio hay mejores vistas del perfil del volcán que desde esta isla redondita al oeste de Tenerife.

El Teide y San Sebastián de La Gomera desde el Mirador de La Lomada del Camello
El Teide y San Sebastián de La Gomera desde el Mirador de La Lomada del Camello
Agulo, el Teide al fondo
El Teide desde Agulo

La Gomera es diminuta, con poco más de 20 km tanto de norte a sur como de este a oeste, y a pesar de ello ofrece cambios dramáticos de paisaje.

San Sebastián de la Gomera
Es lo más cercano a una ciudad que tiene la isla. Si no eres canario, lo que más te llama la atención es el gran número de zumerías y dulcerías. En la dulcería Óscar tomé los mejores desayunos de la isla rodeada de paisanos que departían sobre la crisis con sus uniformes de trabajo. Echo de menos los generosos zumos de naranja y papaya y el tosco encanto de los dulces gomeros. En la Dulcería Vargas compré unas riquísimas galletas de gofio.

Dulcería Vargas, en San Sebastián de La Gomera
Dulcería Vargas, en San Sebastián de La Gomera

Como otras poblaciones de la isla, San Sebastián tiene un marcado aire colonial. No había escuchado tantos boleros en mi vida; en cada bar, restaurante y casa de comidas sonaban clásicos latinos. Como dato curioso, durante mis días en La Gomera no vi a un solo turista español, pero sí a decenas de senderistas alemanes y franceses.

Iglesia de la Asunción, en San Sebastián de La Gomera
Iglesia de la Asunción, en San Sebastián de La Gomera

El gran atractivo turístico de San Sebastián es la Casa de la Aguada, donde Colón se abasteció de agua antes de partir hacia las Indias. Apenas estuvo unas horas, pero allí está el pozo con su placa para hacer unas fotos 🙂

Casa de la Aguada. En este pozo realizó Colón la aguada antes de partir hacia América #lagomera #canarias #canaryislands #pozo #well
Pozo de la Casa de la Aguada, en San Sebastián de la Gomera

Aparte de los dulces gomeros, en San Sebastián probé una deliciosa sardina fresca en el restaurante más antiguo de la isla, Breñusca, donde una campechana camarera me iba contando cuáles eran las especialidades de la cocinera, su madre. Allí tomé las primeras papas arrugadas del viaje, y habría unas cuantas más.

Cena en el restaurante Breñusca de San Sebastián de La Gomera
Sardinas del día con papas arrugadas en Breñusca

Seguramente los paladares más mundanos preferirán la Taberna La Salamandra, con sus cilindros de calabacín en tempura, sus chupa chups de queso y -lo mejor- su sorbete de mojito.

Cilindros de calabacín en tempura rellenos de calabacín, pollo y frutos secos #food #tempura #gomera
Cilindros de calabacín en tempura rellenos de calabacín, pollo y frutos secos
Chupa chups de queso de cabra con confitura de frutos rojos #yummy #food #foodporn #cheese #queso #gomera #canaryislands #canarias
Chupa chups de queso de cabra con confitura de frutos rojos
Sorbete de mojito: no entra por los ojos pero está riquísimo :) #mojito #sorbete #ron #rum
Sorbete de mojito en la Taberna La Salamandra

Parque Nacional de Garajonay
Si tu centro de operaciones es San Sebastián, sea cual sea tu destino tendrás que atravesar el Parque Nacional de Garajonay. Desde la carretera principal de la isla, siempre de doble sentido, divisarás los principales monumentos naturales de la isla, como el Roque de Agando, una altísima formación rocosa que resulta amenazante de noche.

Roque Agando
Roque de Agando

La ruta más popular del parque es la que sube al Alto de Garajonay (1487 m) , desde donde se divisan La Palma, El Hierro y Tenerife si el cielo está despejado. Yo no tuve esa suerte, pero ver el juego de luces sobre el relieve de la isla bajo aquel trasiego de nubes -hacía mucho viento – mereció la visita. Más adelante vería La Palma desde Alojera y El Hierro desde La Puntilla. La isla está cuajada de miradores con vistas impresionantes al océano y a los monumentos naturales gomeros.

Alto de Garajonay
Vistas desde el Alto de Garajonay

Para perderse entre bosques de laurisilva, la ruta ideal es la que va de la Ermita del Lourdes al caserío de El Cedro, en los lindes de Garajonay. A medida que avanzas bordeando el riachuelo de El Cedro la humedad crece y también la oscuridad, hasta que llegas a un pequeño valle con desperdigadas casas de veraneo y alojamientos rurales para quienes busquen tranquilidad absoluta: ahí es imposible llegar en coche. Desde El Cedro se puede bajar hasta la población de Hermigua por un sendero que bordea un precipicio. Tiene barandillas, pero aun así impone respeto. Es la única forma de acceder a la pequeña cascada conocida como El Chorro. No tengo fotos porque me quedé a unos metros 🙁

Laurisilva #gomera #canarias #garajonay #woods
Bosque de laurisilva
El Cedro
Caserío de El Cedro

Vallehermoso
Se dice que la Playa de Vallehermoso es una de las más peligrosas de la isla. Me lo creo, porque los golpes de las olas contra las rocas impresionan. Por eso imagino que han construido una piscina en plena orilla.

Playa de Vallehermoso
Piscina de la Playa de Vallehermoso

Por su arena negra pasean los paisanos a sus perros, con la desasosegante vista de un antiguo hotel abandonado a la izquierda.

Playa de Vallehermoso
Antiguo hotel en la Playa de Vallehermoso

Hermigua

En La Gomera hay seis términos municipales: San Sebastián de La Gomera, Alajeró, Vallehermoso, Valle Gran Rey, Agulo y Hermigua. Si una guía indica que cierto punto de interés está en Vallehermoso, por ejemplo, no necesariamente habla de la población de Vallehermoso, sino de una extensión de terreno que atraviesa la isla de norte a sur por el oeste.

Iglesia de Santo Domingo, en Hermigua
Iglesia de Santo Domingo, en Hermigua

En El Silbo de Hermigua probé la mejor comida del viaje. El nombre del restaurante alude al tradicional silbo gomero, cuyas maravillas se explican al detalle en el Centro de Visitantes Garajonay, en Las Rosas. Junto a una mesa en la que dos caciques (o eso parecían) discutían sobre la política local probé el potaje de berros y un conejo con salmorejo que resultó no ser la crema cordobesa sino una salsa de sal, ajo, pimienta y vino al mortero. Y, por supuesto, el almogrote, un queso de untar con pimentón típico de La Gomera. Hay decenas de variedades, porque lo probé en cada comida que hice en la isla y todos eran diferentes. Me gustaron más los picantes que los suaves, pero en general ninguno me defraudó.

Almogrote en el restaurante El Silbo, en Hermigua
Almogrote
Potaje de berros en el restaurante El Silbo, en Hermigua
Potaje de berros
Conejo con salmorejo en el restaurante El Silbo, en Hermigua
Conejo con salmorejo

Valle Gran Rey
Es la estampa más conocida de La Gomera: bancales y bancales ganados a la montaña en un terreno fértil pero muy escarpado. Las mejores vistas son las que ofrece el Mirador del Palmarejo, obra del lanzaroteño (conejero) César Manrique.

Valle Gran Rey
Valle Gran Rey

El Mirador alberga un restaurante en el que puedes degustar platos típicos gomeros. En comparación con sitios más modestos de la isla, su cocina no me pareció destacable, si bien tuve la oportunidad de probar la leche asada con miel de palma, con textura de flan. El queso asado con mojo fue algo decepcionante porque me lo sirvieron frío. Cierto que eran casi las cuatro de la tarde, pero no sirve como disculpa. Me quedé con la idea de que el restaurante vivió tiempos mejores.

Leche asada con miel de palma #gomera #canaryislands #canarias #food #foodporn
Leche asada con miel de palma
Queso asado con mojo #foodporn #gomera #canarias #canaryislands #food
Queso asado con mojo

Atravesando el Valle Gran Rey se llega a la Playa del Inglés, de arena negra y plagada de recovecos rocosos en los que se resguardan los alemanes para disfrutar de la puesta de sol.

Playa del Inglés
Playa del Inglés

A unos metros se encuentra La Puntilla, donde contemplé una espectacular golden hour junto a la estatua de Hautacucherpe, el cabecilla de la Rebelión de los Gomeros. En esta playa el sol se pone tras El Hierro.

La Puntilla
La Puntilla
El Hierro desde La Puntilla
El Hierro desde La Puntilla

Playa Santiago
La última mañana en la isla visité Playa Santiago, en el árido sur. El ambiente, las conversaciones, las casas, los colores, los grandes ventanales y portillos de madera siempre abiertos… todo te transportaba a Latinoamérica.

Playa Santiago
Playa Santiago

Mi próximo viaje a Canarias tendrá como destino bien La Palma, bien El Hierro, de nuevo con parada en Tenerife para, de una vez por todas, ascender al Pico del Teide.

Parador de La Gomera
El Teide desde el Parador de La Gomera, en San Sebastián

Más fotos de La Gomera:

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Todas las Venecias

Vi por primera vez Venecia a la luz del día una radiante mañana de octubre. La noche anterior, paseando hasta San Marcos, me pareció normal la quietud de sus callejones. Por la mañana, camino hacia el Puente de la Academia, solo dos sonidos acompañaban el paseo: la charla de algún turista y el golpear de las barcas contra las paredes de los canales. En Venecia no hay coches, y ese rumor infernal de las grandes ciudades, día y noche, lo han borrado de la banda sonora. Parece que han parado la escena antes de seguir rodando.

Por San Marco
Barrio de San Marcos

Mientras subía al Puente de la Academia se me ocurrió mirar hacia un lado y allí estaba: el Gran Canal bañado por el sol, dorados los palazzos, surcado por decenas de embarcaciones… El mal de Stendhal no me atacó cuando visité Florencia pero aquí sí 🙂

Gran Canal
Gran Canal

Entre San Marcos y el Puente de Rialto, Venecia es despiadadamente turística. Caminar por esa zona es como montar en un autobús en el que caben 20 personas pero han subido 70. Te alejas de allí y descubres la Venecia de cuento.

Palacio Ducal
Palacio Ducal

En Dorsoduro, el barrio de los artistas, junto a las galerías hay edificios de poca altura -nada de palacios- decorados con el mejor gusto. Jardines encaramados a los estrechos canales, macetas en los balcones y parterres junto a los portales indican que ahí viven los venecianos, con una lancha atracada bajo cada vivienda.

Dorsoduro
Dorsoduro

Desde la Punta della Dogana, también en Dorsoduro, hay impresionantes vistas del perfil más conocido de la ciudad, el del campanile de San Marcos y el Palacio Ducal. Las mismas, pero frontales, que se ven desde Giudecca, el tranquilo barrio en el que Elton John tiene su palazzo. François Pinault, Elton John, Prada… son muchos los que invierten millones en conservar Venecia, que, al menos en octubre, ni huele mal, ni está sucia ni parece condenada a muerte.

Vistas desde la Punta della Dogana, en Dorsoduro
San Marcos y el Palacio Ducal desde la Punta della Dogana, en Dorsoduro

Otras cosas que se me quedaron grabadas de Venecia:

Las chimeneas
Sobresalen de las fachadas como un ornamento más. Al parecer su ubicación y estructura están pensadas para evitar tragedias en los palazzi, donde abunda la madera.

Dorsoduro
Dorsoduro

Los pozos
Hay uno frente a cada palazzo, o más bien detrás, no olvidemos que el acceso principal a las viviendas solía ser el del canal. Ahora son pozos ciegos, pero cumplieron un papel crucial hasta el siglo XIX, antes de que llegara el agua corriente a la ciudad.

Pozo frente al Palazzo Grassi
Pozo frente al Palazzo Grassi

Los timbres
Son muy pintorescos y grandes, puro steam punk.

Timbres #venice #venecia
Timbres de Venecia

Las terrazas elevadas
Yo diría que se han puesto de moda. Los venecianos levantan una plataforma sobre el tejado y allí toman el sol o disfrutan del fresco cuando hace buen tiempo. Hay tumbonas, macetas… pequeños oasis en las alturas.

Cruzando el Gran Canal
Cruzando el Gran Canal

Los palazzos
No me quise marchar sin visitar un palazzo y entré en el museo de Mariano Fortuny, antigua vivienda del diseñador español. Pese a los esfuerzos de rehabilitación, su interior transmite una idea exacta de la Venecia más novelesca, con paredes recubiertas de telas granates, altísimos techos, estancias oscuras y bajos insalubres. El olor a polvo era intenso y molesto, y contrastaba con la modernidad de las instalaciones de arte que ocupaban el edificio.

Palazzo Fortuny
Palazzo Fortuny

Las demás islas
Desde que vi fotos de la isla Burano me empeñé en visitarla. Atravesé la laguna en un barco que salía del tumultuoso muelle de San Marcos y hacía parada en el Lido. Sus casitas de colores pastel bañadas por pequeños canales parecían un decorado, tal era su pulcritud. En la calle principal de la isla degusté un maravilloso plato de pescado frito.

Isla de Burano
Burano

Tras dejar Burano, parada en la silvestre y tranquila isla de Torcello, con su conjunto medieval y donde según las guías cazaba Hemingway. Allí escribió Cruzando el río entre los árboles.

Isla de Torcello
Torcello

De vuelta a Venecia, decenas de islotes daban testimonio del esplendor de otras épocas con sus construcciones en ruinas. Una isla, la de San Michele, la ocupa íntegramente el cementerio de la ciudad. El regreso en barco lo hice por el otro lado de la isla, lo que me dio la oportunidad de conocer Cannaregio, con sus fachadas desconchadas y sus calles silenciosas que atravesé en busca del bullicioso barrio judío.

Cannaregio
Cannaregio

 

Barrio judío de Venecia
Barrio judío

La comida (y la bebida)
La bebida típica veneciana es el spritz. Dulce y fresquito, el que más me gustó fue el de aperol.

Spritz #venecia #venice
Spritz

Dos restaurantes quedan para el recuerdo: Ai Gondolieri, a unos pasos del museo Peggy Guggenheim. Allí probé uno de los mejores purés de patata que recuerdo y un delicioso risotto con hígado servido en el interior de una hogaza.

Ai Gondolieri (el arroz lo servían en esta hogaza)
La hogaza en la que presentaban el risotto
Ai Gondolieri, arroz con hígado
Risotto con hígado

Y la Trattoria da Ignazio, donde por algún motivo inexplicable todo el personal era nonagenario, o casi. El trato era entrañable, y la comida, casera y deliciosa.

Trattoria da Ignazio
Pasta con sardinas y berenjena

Más fotos de Venecia:

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