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Mes: Marzo 2014

Un templo, una falda, Sicilia

Poppy Delevingne vestida de Dolce & Gabbana.Al ver la foto de la izquierda me acordé de Segesta y su templo entre margaritas. Como resultó que la falda era de Dolce & Gabbana, pensé que efectivamente podrían haber sacado de ahí la inspiración, porque siempre hay algo de Sicilia en sus creaciones.

Dolce & Gabbana, primavera-verano 2014 Dolce & Gabbana, primavera-verano 2014

Entonces me fui a Style.com y repasé la colección de esta primavera-verano y me pareció ver también las ruinas de Selinunte y de Agrigento.

Dolce & Gabbana incluso con pistas tan claras deja algo a la imaginación, no como Rodarte en su homenaje a Star Wars.

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Malamud y los chimpancés

La gracia de Dios, de Bernard MalamudMe gustaría ser la última persona sobre la faz de la Tierra y ver cómo lo resolvería. 

Leí este comentario de Vivienne Westwood y poco después la idea volvió en La gracia de Dios, la novela que publicó Bernard Malamud en 1982. Es una mezcla de El planeta de los simios, las obras de Jane Goodall – en los agradecimientos está In the Shadow of Man– y Apocalipse Now.

A mí cuesta engancharme con productos de ciencia ficción, pero Malamud lo consigue porque llegado a un punto de la novela lo mismo da que hable de hombres que de chimpancés. El planteamiento es el siguiente: la raza humana desaparece y el paleólogo Calvin Cohn logra sobrevivir a bordo de un velero oceanográfico y desembarcar en una isla habitada por chimpancés. La elección de su especialidad es un poco forzada, pero al fin y al cabo Malamud juega con el concepto de “elegido” y dominar las lenguas antiguas no viene mal para la misión que emprenderá.

El Holocausto, la forma en que sacó a la bestia que hay en los hombres, pesa sobre cada decisión de Cohn, que es judío:
Isaac salvó la vida y fue sustituido en el holocausto por un carnero enredado por los cuernos en un matorral, afirmando de esa manera la idea de sustituir, en los sacrificios, al humano por un animal. Ello revela sobre la naturaleza del hombre…, sus fantasías de muerte que se hacen realidad en la muerte del hombre por el hombre… Deudos o extraños por multitudes…, por el más estúpido de los motivos.

Considerando inferiores a los chimpancés, pese a que algunos ya empiezan a hablar, Cohn se proclama líder:
Me llamo Calvin Cohn, y supongo que podéis considerarme como vuestro protector, si os gusta la idea. Quiero que todos vosotros sepáis que no me interesa, en modo alguno, el poder personal; sólo quisiera imprimir al esfuerzo común cierta dirección razonable.

Está convencido de que solo él sabe lo que es mejor para la manada:
Yo soy el Simio Alfa de todos nosotros. Y esto es una advertencia para que todos se mantengan alejados de mi chica.

Cohn, en cierta época, había sustentado la teoría de que la evolución podía producir una explosión moral a través de una criatura dotada, Homo ethicalis; pero el hombre, tal como era, llegó allí primero con un tipo diferente de explosión.

Quiere que la  lengua común sea la suya:
Lo que esperaba que comprenderíais es la necesidad de hacer un decidido esfuerzo para aprender una lengua común, de forma que podamos comunicarnos. Digamos que solo conociendo la palabra se puede divulgar la palabra.

Incluso redacta unos mandamientos:
Las admoniciones de Cohn, ya que había decidido prescindir del vocablo Mandamientos, eran como sigue:

1. Hemos sobrevivido al fin del mundo; por lo tanto, amamos la vida. No matarás.
2. Nota: Dios no es amor, Dios es Dios. Recordadle.
3. Ama a tu prójimo. Si no puedes amar, sirve… a los demás, a la comunidad. Recuerda la obligación de buena voluntad.
4. La vida como vida tiene igual valor, no así las ideas. Asiste a la Escuela Arbórea.
5. Benditos sean quienes dividen el fruto equitativamente.
6. El altruismo es posible aunque no probable. No dejes de intentarlo. Ved el número 3.
7. La aspiración puede mejorar la selección natural.

Pero la historia termina de la forma más salvaje, los chimpancés deciden que son capaces de elegir su destino y lo resuelven violencia, sacrificando a los inocentes.

El hombre  y la bestia habían perecido pero no así las flores. Se había comprometido con su propia conciencia a no comer jamás lo que fuera antaño una criatura viviente.

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Sobre libros de crianza

Tú eres la mejor madre del mundo, de José María ParicioNo hay tiempo en una vida para leer todos los libros buenos, y aun así me paso un año leyendo ese producto repetitivo y paternalista que son los libros de crianza. Googleando encuentras lo mismo.

Las biblias las he leído todas salvo Duérmete niño y similares. De la mayoría no recuerdo nada porque me encontraba en un estado similar al de los vuelos: tan emocionalmente impactada que una vez en tierra se me ha olvidado todo. Sí puedo decir que el gurú Carlos González me cae mal, no lo puedo remediar. Y a pesar de ello lo leí, que no se diga. Luego vi que lo que él cuenta te lo recita cualquier matrona de la pública o la privada, y lo sé porque casi hice triplete de preparaciones al parto y me las vi con varias consultoras de lactancia.

Resumiendo: el único libro que recuerdo con cariño es el último que he leído, Tú eres la mejor madre del mundo (2013), de José María Paricio. Este pediatra es el impulsor de e-lactancia, la  web de referencia para consultar qué medicamentos son compatibles con la lactancia. Creo que me ha gustado porque es el único que me ha dicho lo que quería escuchar.

Comparto lo que más me ha gustado sobre los temas recurrentes de este último año y medio:

Los consejos no solicitados:
Nunca osaría dar yo consejos a ninguna mujer, sobre todo acerca de las cosas importantes de la vida, como son la familia, la crianza, los hijos…

El sentimiento de culpa de las madres:
Si usted está pensando que algo ha hecho mal o que tiene la culpa de esto, quíteselo de la cabeza: le aseguro que usted no tiene la culpa, ni de esto ni de nada, usted es su madre y lo quiere tanto que cree, como muchas otras, tener la culpa.

Lo difícil que es separarte de tu bebé:
Intentemos decirle a una mamá gorila o a una mamá leona recién paridas que nos llevamos a su cachorro, solo un momento, “es para pesarlo o lavarlo, solo será un momento…”: estamos muertos de un zarpazo a menos de dos metros de aproximación […] He visto y hablado con suficientes madres de recién nacidos ingresados para saber que prácticamente ninguna está tranquila si no ve a su hijo.

La lactancia:
Si todo ha fallado, si crees que has llegado al límite, si no estás disfrutando de tu lactancia, si lo negativo pesa más que lo positivo y no ves salida, toma la decisión, yo, personalmente te apoyo; entre una semana de lactancia y ninguna, más vale una; un mes y medio es mejor que uno y uno mejor que ninguno. Hasta donde tú decidas estará bien, hasta donde tu bebé pueda será lo mejor.

Los nuevos roles en la familia:
Tener un bebé es la  oportunidad de “enterrar” metafóricamente, sentimentalmente, a los propios padres; ya no eres la hija, ahora eres la madre; ya no eres el hijo, ahora eres el padre. Todos tenemos la  necesidad de cortar un día ese cordón umbilical que nos ata a nuestra madre, a nuestro padre, de autoafirmarnos como seres adultos. Ha llegado el momento, y si no lo entendemos y asumimos bien, volver al hogar materno o paterno, o a compartir espacios, se puede convertir en una pesadilla aunque algunos que lo ven desde fuera piensen que son nimiedades. No lo son.

El tipo de ayuda que necesitas con el recién nacido:
Quizá con buena intención os ofrezcan cuidar un rato a vuestro bebé para que descanséis o salgáis un poco u os dé algo de el aire a solar, no sé. Es posible que no sea una buena idea, que digáis que sí y antes de 5 minutos estéis ya arrepentidos y con miedo de no verlo, de no tenerlo, de que le pueda pasar algo. Parece mentira lo protectores que os sentís. Hay cosas más prácticas que hacer; seguro que puede haber una pila de cacharros sin fregar de mucho cuidado o una barridita olvidada no vendría mal.

La reicorporación al trabajo:
Has alargado el día de tu reincorporación lo máximo que te dejan las cicateras leyes de tu país y tienes ganas de llorar. Llora todo lo que necesites llorar, pero tenlo claro: tú eres no eres una mala madre, vives en un mal país y los hay peores.

El respeto y cariño hacia los  niños:
Así pues, ¿cómo debemos tratar a los niños y por qué? Para mí está claro que con cariño, con respeto, pero ¿por qué? Más de una madre me lo ha dicho y no es preciso que tuviese estudios: porque lo quiero, porque se lo merece, porque es lo mejor del mundo, porque sí.

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