Skip to content

Malamud y los chimpancés

La gracia de Dios, de Bernard MalamudMe gustaría ser la última persona sobre la faz de la Tierra y ver cómo lo resolvería. 

Leí este comentario de Vivienne Westwood y poco después la idea volvió en La gracia de Dios, la novela que publicó Bernard Malamud en 1982. Es una mezcla de El planeta de los simios, las obras de Jane Goodall – en los agradecimientos está In the Shadow of Man– y Apocalipse Now.

A mí cuesta engancharme con productos de ciencia ficción, pero Malamud lo consigue porque llegado a un punto de la novela lo mismo da que hable de hombres que de chimpancés. El planteamiento es el siguiente: la raza humana desaparece y el paleólogo Calvin Cohn logra sobrevivir a bordo de un velero oceanográfico y desembarcar en una isla habitada por chimpancés. La elección de su especialidad es un poco forzada, pero al fin y al cabo Malamud juega con el concepto de «elegido» y dominar las lenguas antiguas no viene mal para la misión que emprenderá.

El Holocausto, la forma en que sacó a la bestia que hay en los hombres, pesa sobre cada decisión de Cohn, que es judío:
Isaac salvó la vida y fue sustituido en el holocausto por un carnero enredado por los cuernos en un matorral, afirmando de esa manera la idea de sustituir, en los sacrificios, al humano por un animal. Ello revela sobre la naturaleza del hombre…, sus fantasías de muerte que se hacen realidad en la muerte del hombre por el hombre… Deudos o extraños por multitudes…, por el más estúpido de los motivos.

Considerando inferiores a los chimpancés, pese a que algunos ya empiezan a hablar, Cohn se proclama líder:
Me llamo Calvin Cohn, y supongo que podéis considerarme como vuestro protector, si os gusta la idea. Quiero que todos vosotros sepáis que no me interesa, en modo alguno, el poder personal; sólo quisiera imprimir al esfuerzo común cierta dirección razonable.

Está convencido de que solo él sabe lo que es mejor para la manada:
Yo soy el Simio Alfa de todos nosotros. Y esto es una advertencia para que todos se mantengan alejados de mi chica.

Cohn, en cierta época, había sustentado la teoría de que la evolución podía producir una explosión moral a través de una criatura dotada, Homo ethicalis; pero el hombre, tal como era, llegó allí primero con un tipo diferente de explosión.

Quiere que la  lengua común sea la suya:
Lo que esperaba que comprenderíais es la necesidad de hacer un decidido esfuerzo para aprender una lengua común, de forma que podamos comunicarnos. Digamos que solo conociendo la palabra se puede divulgar la palabra.

Incluso redacta unos mandamientos:
Las admoniciones de Cohn, ya que había decidido prescindir del vocablo Mandamientos, eran como sigue:

1. Hemos sobrevivido al fin del mundo; por lo tanto, amamos la vida. No matarás.
2. Nota: Dios no es amor, Dios es Dios. Recordadle.
3. Ama a tu prójimo. Si no puedes amar, sirve… a los demás, a la comunidad. Recuerda la obligación de buena voluntad.
4. La vida como vida tiene igual valor, no así las ideas. Asiste a la Escuela Arbórea.
5. Benditos sean quienes dividen el fruto equitativamente.
6. El altruismo es posible aunque no probable. No dejes de intentarlo. Ved el número 3.
7. La aspiración puede mejorar la selección natural.

Pero la historia termina de la forma más salvaje, los chimpancés deciden que son capaces de elegir su destino y lo resuelven violencia, sacrificando a los inocentes.

El hombre  y la bestia habían perecido pero no así las flores. Se había comprometido con su propia conciencia a no comer jamás lo que fuera antaño una criatura viviente.

One Comment

  1. rosa zafra rosa zafra

    desde luego se conocia los mandamientos, los abrevio en 7 y lo lio con la creacion del mundo.
    de todas maneras me gusta tu reconocimiento, siempre vas mas alla

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.