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Categoría: Mis cosas

¿Margaret Atwood o Peggy?

La autora de El cuento de la criada, Margaret Atwood (1939) se define a sí misma como experta mundial en procrastinación en el podcast Worklife with Adam Grant.

Explica que ella procrastina en cualquier momento y lugar, y que, ya que lo hace, se asegura que sea de la mejor forma posible. Por eso ha desdoblado su personalidad: Margaret escribe, y Peggy hace todo lo demás.

Describe con una imagen la procrastinación: quieres meterte en el agua, sumerges un pie y está fría. Entonces esperas, vuelves a meter el pie y sigue fría. Y así hasta que la temperatura te convence y por fin te bañas.

Al final entre los expertos hay consenso: no procrastinamos para no hacer una actividad, sino para evitar el sentimiento o sensación que nos provoca.

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Número de adversidades podemos soportar

El ser humano, el cerebro, tiene un límite en el número de adversidades que puede superar.

Lo comentaba hace un par de días el psiquiatra Luis Rojas Marcos en El Mundo. Yo ya sospechaba algo así. Sigue:

La idea de que haber superado otras calamidades nos hace más fuertes no es real, hemos podido aprender de ellas, pero lo cierto es que cuantas más calamidades hayamos pasado, menos probabilidades tenemos de superar la próxima. Esto fue algo que descubrimos al estudiar las consecuencias del 11-S. 

Pienso en el alivio que sentimos porque una situación ya no tiene que repetirse. Y de repente, por la circunstancia que sea, vuelve. Y la idea de hacerlo una vez más agota tus reservas, te exprime y te machaca. ¿Qué parte de ti sale a flote?

Comparto la idea, recurrente estos días, de que lo que estamos viviendo nos está enseñando mucho sobre nosotros, individualmente. Aunque colectivamente también creo que Rojas Marcos lleva razón:

El dolor y la tragedia no te hacen mejor persona.

Pero hay esperanza:

En una adversidad quienes ayudan a otros sobreviven más que quienes no se mueven. Este es mi mensaje, confiemos en nuestro propio ser, en nuestra naturaleza, porque si la alimentamos vamos a ser más felices.

Por último, una frase que tendríamos que enmarcar ahora:

La diferencia entre la buena información y la mala es que una te ayuda a entender, la otra busca llamar la atención y asustar.

 

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Negociando con una misma

Dicen que notas que te haces mayor por el peso de las responsabilidades. Si, además, eres tan inseguro como yo, suma a las responsabilidades las decisiones difíciles y entenderás por qué te va cambiando la expresión. Pero no está todo perdido, estoy segura de que es una adaptación más.

No hay precedentes. Y es difícil saber qué es lo más seguro y lo más ético cuando tomas una decisión.

Es traducción libre que saco de un artículo del New York Times.

Marc Maron hace un monólogo sobre la actualidad en su podcast, WTF antes de cada entrevista. La última que he escuchado, con Laura Linney, es pura magia. En la introducción, Maron consigue poner en palabras mis sentimientos de estas últimas semanas:

Estás en una permanente negociación contigo mismo: sobre lo que realmente necesitas, lo que haces para no volverte loco, la preocupación por no dañar a los demás con tus actos. Es un equilibrio difícil.

Ahora que abundan los especiales sobre personalidades que vivieron aisladas, un par de imágenes interesantes:

Los gatos, dice Marc Maron, siempre viven confinados 🙂

Lo más parecido a la estricta cuarentena que hemos pasado es el tiempo que estuvieron los astronautas en un espacio que simulaba una nave espacial durante 520 días, que es lo que se tarda en ir y volver a Marte.

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Empatizar / juzgar

No es posible la empatía cuando te están juzgando, y no es posible juzgar a alguien y esperar que empatice contigo.

Son sentimientos que se excluyen el uno al otro.

Igual que no es posible pensar en otra cosa cuando estás fijándote en tu respiración, y ahí está la base de la meditación y demás experiencias del momento presente.

Según la RAE:

Empatía:

1. f. Sentimiento de identificación con algo o alguien.

2. f. Capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos.

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Cuidarse

Se está imponiendo la idea de que una persona sana y feliz es moralmente una buena persona, mientras que quien no se cuida tiene fallas morales.

Sacado de Buena Vida, que a su vez lo toma del libro The Wellness Syndrome, de André Spicer y Carl Caderstörm.

 

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A los diez años

Un ejercicio para saber en 3-4 trazos quién eres tú: ¿qué te gustaba a los 10 años?

Leer
Escuchar a los demás

Ver llover

El campo por las mañanas
El pueblo por las mañanas

En resumen:
entender la naturaleza humana
las mañanas
… y pensar

Esa soy yo.

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Estilo continental y americano

No tenía ni idea de que en el uso de los cubiertos hay un estilo continental y otro americano. Me enteré por Swiss Lark y haciendo memoria diría que efectivamente el americano lo hemos visto en montones de películas.

La principal diferencia es que los europeos usamos cuchillo y tenedor durante toda la comida; y los nortemericanos cortan los alimentos al principio con cuchillo y tenedor pero luego siguen solo con el tenedor, no pinchando los trozos sino usando el tenedor a modo de cuchara.

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Cats In the Cradle

He leído que Cats In the Cradle puede unir generaciones. Es un tema folk de Harry Chapin que fue número uno en USA en 1974 y que en 1992 versionó Ugly Kid Joe.

Yo la conocí en la versión del 92. Era potente y pegadiza pero el impacto no fue el mismo que oírla ahora que tengo un hijo. Le letra no es apta para sentimentales.

Mi hijo vino al mundo
de la manera usual
pero había viajes que hacer y cuentas que pagar
aprendió a caminar mientras yo no estaba
y aprendió a hablar antes de yo saberlo
creció diciendo:
«Voy a ser como tú papá»
«sabes que voy a ser como tú»

Los gatos en la cuna y la cuchara de plata
pequeño niño triste y el hombre en la luna
«¿cuando vienes a casa?»
«no lo sé, hijo, pero estaremos juntos
y sabes que lo pasamos bien».

Mi hijo cumplió 10 años
y dijo -«gracias por la pelota, papá, vamos a jugar,
¿me enseñas a tirarla?»
y entonces le dije «hoy no, tengo muchas cosas que hacer»
el me respondió -«está bien», se fue, sonrió y dijo:
«voy a ser como él, sí
sabes que voy a ser como él»

El otro día vino de la universidad
como un hombre le dije a mi hijo:
«estoy orgulloso de ti, te puedes sentar un momento»
entonces movió la cabeza y con una sonrisa dijo:
«lo que me gustaría, papá, es que me prestases las llaves del coche
te veo más tarde, ¿me las das?»

Ha pasado un tiempo desde que me retiré y mi hijo se fue
lo llamé el otro día y le dije
«puedo visitarte, si no te importa»
el respondió: -«me gustaría, papá, si tuviera tiempo
tengo mucho trabajo y el niño está enfermo,
pero me ha gustado hablar contigo papá,
de verdad que me ha gustado hablar contigo»
y apenas colgué el teléfono me acordé:
«él ha crecido y se ha vuelto como yo,
mi hijo ha crecido y ahora es como yo»

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La vejez y la niñez: un tiempo de asombro

Gloria Steinem comenta a sus 82 años:

Lo más duro para mí fueron los 50, porque es el final de la mitad de la vida. En términos de género, los 60 fueron como un nuevo mundo. A la sociedad ya no le interesas demasiado, porque realmente todo lo basa en criar niños, así que eres libre. Los setenta fueron sobre la mortalidad. Y los 80 todavía más. 

Recuerda una observación hecha en las culturas nativas americanas, según la cual la vejez es como la infancia: un tiempo de asombro. Tanto una como otra están muy cerca de lo desconocido.

 

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