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Categoría: Mis cosas

Cuidarse

Se está imponiendo la idea de que una persona sana y feliz es moralmente una buena persona, mientras que quien no se cuida tiene fallas morales.

Sacado de Buena Vida, que a su vez lo toma del libro The Wellness Syndrome, de André Spicer y Carl Caderstörm.

 

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A los diez años

Un ejercicio para saber en 3-4 trazos quién eres tú: ¿qué te gustaba a los 10 años?

Leer
Escuchar a los demás

Ver llover

El campo por las mañanas
El pueblo por las mañanas

En resumen:
entender la naturaleza humana
las mañanas
… y pensar

Esa soy yo.

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Estilo continental y americano

No tenía ni idea de que en el uso de los cubiertos hay un estilo continental y otro americano. Me enteré por Swiss Lark y haciendo memoria diría que efectivamente el americano lo hemos visto en montones de películas.

La principal diferencia es que los europeos usamos cuchillo y tenedor durante toda la comida; y los nortemericanos cortan los alimentos al principio con cuchillo y tenedor pero luego siguen solo con el tenedor, no pinchando los trozos sino usando el tenedor a modo de cuchara.

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Cats In the Cradle

He leído que Cats In the Cradle puede unir generaciones. Es un tema folk de Harry Chapin que fue número uno en USA en 1974 y que en 1992 versionó Ugly Kid Joe.

Yo la conocí en la versión del 92. Era potente y pegadiza pero el impacto no fue el mismo que oírla ahora que tengo un hijo. Le letra no es apta para sentimentales.

Mi hijo vino al mundo
de la manera usual
pero había viajes que hacer y cuentas que pagar
aprendió a caminar mientras yo no estaba
y aprendió a hablar antes de yo saberlo
creció diciendo:
«Voy a ser como tú papá»
«sabes que voy a ser como tú»

Los gatos en la cuna y la cuchara de plata
pequeño niño triste y el hombre en la luna
«¿cuando vienes a casa?»
«no lo sé, hijo, pero estaremos juntos
y sabes que lo pasamos bien».

Mi hijo cumplió 10 años
y dijo -«gracias por la pelota, papá, vamos a jugar,
¿me enseñas a tirarla?»
y entonces le dije «hoy no, tengo muchas cosas que hacer»
el me respondió -«está bien», se fue, sonrió y dijo:
«voy a ser como él, sí
sabes que voy a ser como él»

El otro día vino de la universidad
como un hombre le dije a mi hijo:
«estoy orgulloso de ti, te puedes sentar un momento»
entonces movió la cabeza y con una sonrisa dijo:
«lo que me gustaría, papá, es que me prestases las llaves del coche
te veo más tarde, ¿me las das?»

Ha pasado un tiempo desde que me retiré y mi hijo se fue
lo llamé el otro día y le dije
«puedo visitarte, si no te importa»
el respondió: -«me gustaría, papá, si tuviera tiempo
tengo mucho trabajo y el niño está enfermo,
pero me ha gustado hablar contigo papá,
de verdad que me ha gustado hablar contigo»
y apenas colgué el teléfono me acordé:
«él ha crecido y se ha vuelto como yo,
mi hijo ha crecido y ahora es como yo»

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La vejez y la niñez: un tiempo de asombro

Gloria Steinem comenta a sus 82 años:

Lo más duro para mí fueron los 50, porque es el final de la mitad de la vida. En términos de género, los 60 fueron como un nuevo mundo. A la sociedad ya no le interesas demasiado, porque realmente todo lo basa en criar niños, así que eres libre. Los setenta fueron sobre la mortalidad. Y los 80 todavía más. 

Recuerda una observación hecha en las culturas nativas americanas, según la cual la vejez es como la infancia: un tiempo de asombro. Tanto una como otra están muy cerca de lo desconocido.

 

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Sobre libros de crianza

Tú eres la mejor madre del mundo, de José María ParicioNo hay tiempo en una vida para leer todos los libros buenos, y aun así me paso un año leyendo ese producto repetitivo y paternalista que son los libros de crianza. Googleando encuentras lo mismo.

Las biblias las he leído todas salvo Duérmete niño y similares. De la mayoría no recuerdo nada porque me encontraba en un estado similar al de los vuelos: tan emocionalmente impactada que una vez en tierra se me ha olvidado todo. Sí puedo decir que el gurú Carlos González me cae mal, no lo puedo remediar. Y a pesar de ello lo leí, que no se diga. Luego vi que lo que él cuenta te lo recita cualquier matrona de la pública o la privada, y lo sé porque casi hice triplete de preparaciones al parto y me las vi con varias consultoras de lactancia.

Resumiendo: el único libro que recuerdo con cariño es el último que he leído, Tú eres la mejor madre del mundo (2013), de José María Paricio. Este pediatra es el impulsor de e-lactancia, la  web de referencia para consultar qué medicamentos son compatibles con la lactancia. Creo que me ha gustado porque es el único que me ha dicho lo que quería escuchar.

Comparto lo que más me ha gustado sobre los temas recurrentes de este último año y medio:

Los consejos no solicitados:
Nunca osaría dar yo consejos a ninguna mujer, sobre todo acerca de las cosas importantes de la vida, como son la familia, la crianza, los hijos…

El sentimiento de culpa de las madres:
Si usted está pensando que algo ha hecho mal o que tiene la culpa de esto, quíteselo de la cabeza: le aseguro que usted no tiene la culpa, ni de esto ni de nada, usted es su madre y lo quiere tanto que cree, como muchas otras, tener la culpa.

Lo difícil que es separarte de tu bebé:
Intentemos decirle a una mamá gorila o a una mamá leona recién paridas que nos llevamos a su cachorro, solo un momento, «es para pesarlo o lavarlo, solo será un momento…»: estamos muertos de un zarpazo a menos de dos metros de aproximación […] He visto y hablado con suficientes madres de recién nacidos ingresados para saber que prácticamente ninguna está tranquila si no ve a su hijo.

La lactancia:
Si todo ha fallado, si crees que has llegado al límite, si no estás disfrutando de tu lactancia, si lo negativo pesa más que lo positivo y no ves salida, toma la decisión, yo, personalmente te apoyo; entre una semana de lactancia y ninguna, más vale una; un mes y medio es mejor que uno y uno mejor que ninguno. Hasta donde tú decidas estará bien, hasta donde tu bebé pueda será lo mejor.

Los nuevos roles en la familia:
Tener un bebé es la  oportunidad de «enterrar» metafóricamente, sentimentalmente, a los propios padres; ya no eres la hija, ahora eres la madre; ya no eres el hijo, ahora eres el padre. Todos tenemos la  necesidad de cortar un día ese cordón umbilical que nos ata a nuestra madre, a nuestro padre, de autoafirmarnos como seres adultos. Ha llegado el momento, y si no lo entendemos y asumimos bien, volver al hogar materno o paterno, o a compartir espacios, se puede convertir en una pesadilla aunque algunos que lo ven desde fuera piensen que son nimiedades. No lo son.

El tipo de ayuda que necesitas con el recién nacido:
Quizá con buena intención os ofrezcan cuidar un rato a vuestro bebé para que descanséis o salgáis un poco u os dé algo de el aire a solar, no sé. Es posible que no sea una buena idea, que digáis que sí y antes de 5 minutos estéis ya arrepentidos y con miedo de no verlo, de no tenerlo, de que le pueda pasar algo. Parece mentira lo protectores que os sentís. Hay cosas más prácticas que hacer; seguro que puede haber una pila de cacharros sin fregar de mucho cuidado o una barridita olvidada no vendría mal.

La reicorporación al trabajo:
Has alargado el día de tu reincorporación lo máximo que te dejan las cicateras leyes de tu país y tienes ganas de llorar. Llora todo lo que necesites llorar, pero tenlo claro: tú eres no eres una mala madre, vives en un mal país y los hay peores.

El respeto y cariño hacia los  niños:
Así pues, ¿cómo debemos tratar a los niños y por qué? Para mí está claro que con cariño, con respeto, pero ¿por qué? Más de una madre me lo ha dicho y no es preciso que tuviese estudios: porque lo quiero, porque se lo merece, porque es lo mejor del mundo, porque sí.

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Cortar la leña, acarrear el agua

Por todas esas ocupaciones que no me producen ojeras:

Las tareas cotidianas anclan en la realidad y ordenan el tiempo. A la mente humana no le sienta bien la dedicación exclusiva a trabajos intelectuales y quimeras, por muy nobles que sean. Después de escribir durante varias horas nada es más saludable que preparar la cena. La pasividad física debilita el pensamiento. Lo sabían bien los monjes medievales, que por eso inventaron el mandamiento doble de ora et labora. Ese es el sentido de la frase de Santa Teresa, que Dios anda también entre los pucheros. Es una cautela universal. Hay un proverbio Zen en el que se pregunta: ¿Qué es Zen? Y la respuesta es: Cortar la leña, acarrear el agua.

Sigue en el blog de Antonio Muñoz Molina

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Hoy hace diez años

Un 23 de diciembre de 2001, más o menos a estas horas, publiqué mi primer post de la mano de Proust y Blogger. Primero fueron efemérides, luego teoría literaria, después dejé hablar a los escritores, y ahora hago recuento de libros y viajes.

Entonces, apenas tres meses después de caer las Torres Gemelas y aún sin internet en el móvil, quien tenía algo que expresar creaba un blog. De todos los inventos que llegaron más tarde, ciclón social media incluido, ninguno me conquistó como lo ha hecho Instagram, tan inspiracional si eliges bien a quien sigues. Gracias a él ha revivido mi tumblr, ese repositorio de cosas bonitas que creé en 2008 y que ahora es otra de mis herramientas favoritas.

Para celebrar el décimo aniversario de La hormiga y de paso felicitar las fiestas he elegido mi villancico favorito de 2011: los impresentables Gallagher (Shameless) pidiendo más alcohol por Navidad.

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