En la videoconferencia de prensa que dio la semana pasada en el Instituto Cervantes, Harold Bloom explicó:
Shakespeare nos enseña a hablar con nosotros mismos, pero no a hablar con el resto de la gente, lo que, en cambio, sí es una enseñanza cervantina. Si yo hubiera aprendido a hablar con alguien de forma tan íntima como lo hacen Don Quijote y Sancho Panza, mi vida hubiera sido mucho más bella. En cambio, hablar en exceso contigo mismo puede resultar muy peligroso.
Precisamente lo que más me entretiene del Quijote son los diálogos. Los personajes hablan para contar algo, y nunca de forma forzada ni grandilocuente, sino adecuada a las circunstancias de cada personaje. Empeñarse en introducir diálogos o en cargarlos de asuntos que serían poco probables en la vida real es un artificio redundante que, para mí, resta mucho valor a una novela.
Y lo dice una parlanchina 😀
me autorizarias a colgar esta nota en mi bitácora? de ser asi, gracias.
¡Por supuesto! Citando la fuente, por favor 😀
Un saludo!
gracias hormigaremolona. Ya lo he copiado citando la fuente como corresponde.
http://abaco.bitacoras.com/
un saludo especial