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Mes: octubre 2021

Alan Zweibel, a siete dólares el chiste

Entre los insiders de la comedia es muy respetado Alain Zweibel, que publicó el año pasado su libro Laugh Lines: My Life Helping Funny People Be Funnier.

Conocido sobre todo como guionista de Saturday Night Live o Curb Your Enthusiasm, Zweibel empezó escribiendo por siete dólares el chiste para los cómicos que hacían stand-up en los Catskills, como Miriam Maisel en The Marvelous Mrs Maisel.

El chiste que le dio a conocer hablaba de los bancos de esperma: ¿La diferencia con un banco? Que una vez haces el depósito pierdes el interés. Gustó tanto que empezaron a conocerle como the sperm bank guy.

Lo suyo eran ocurrencias apolíticas, inocuas, sobre la familia y la vida cotidiana de la era Kennedy. Otro ejemplo: No te he podido arreglar los frenos, así que lo que he hecho es subirte el volumen del claxon.

Zweibel recuerda que Lorne Michaels, mítico creador (todavía en activo) de Saturday Night Live, dijo en la primera reunión que tuvo el equipo del programa antes de salir a antena: Hagámonos reír unos a otros. Si lo conseguimos, eso va a la tele.

Y ahí siguen casi 50 temporadas después. La última semana, SNL tuvo como presentador a un exalumno, Jason Sudeikis, que arrasa como protagonista de Ted Lasso, donde también ejerce de productor y a veces guionista.

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Siete tipos de cansancio

Escuché en este podcast que hay siete tipos de cansancio. Me reconfortó la idea, porque a veces nos sentimos cansados y alguien nos dice «si llevas todo el día sentada» o «si has dormido nueve horas» (no suele ser el caso), y por lo general tienen razón.

Estos son los tipos y la visión que tengo de ellos:

Físico: el que todos entendemos por cansancio. El cuerpo se queda sin energía después de mucho esfuerzo y/o actividad.

Mental: cuando el sobreesfuerzo ha sido intelectual. La cabeza necesita un respiro después de sacar adelante mucho trabajo en poco tiempo, o haber resuelto una tarea muy compleja o, en mi caso, cuando me paso de la raya leyendo el libro que sea que tengo entre manos.

Para mí esos dos cansancios, el físico y el mental, son universales y nos atacan a todos en algún momento. ¿Quién no acaba agotado física o mentalmente después de trabajar en exceso, sea con el cuerpo o con la mente?

Pero los otros cinco no los experimentamos todos de la misma forma. A mí, que no psicóloga ni neurocientífica pero me intriga infinitamente la naturaleza humana, me suenan conceptos como PAS (personas altamente sensibles), sobrecarga sensorial, fobia social, bloqueo creativo… y por ahí van los tiros.

Estos son los otros cinco tipos de cansancio:

Emocional: cuando los sentimientos son tan intensos que no te queda energía para más. Y te duermes (en mi caso). He comprobado que las emociones fuertes crean adicción. Cuando en una familia pasa algo grave, hay cierto instinto de seguir echando leña al fuego para que no decaiga la emoción. Sin pretenderlo me he entrenado para oler a los azuzadores y mantener las distancias para no quemarme yo de pura furia.

Social: si eres introvertido (y no necesariamente tímido, que ese es otro rasgo) necesitas tiempo contigo mismo. De acuerdo, todo el mundo puede necesitar tiempo consigo mismo, pero algunos más que otros. Es como ir a la gasolinera para poder seguir circulando. Cuesta comunicarlo sin poner a los demás a la defensiva, pero lo cierto es que este cansancio es muy común y de fácil reparación (a menos que tengas niños pequeños y poca ayuda).

Sensorial: este cansancio a mí se me ha acentuado con los años. O tal vez con los niños, porque percibo cierto trauma en la idea de no poder calmar un llanto o una rabieta. Interiormente me pongo frenética si hay exceso de ruido, o de gritos, o de las dos cosas a la vez (gente gritándose y moviéndose sin parar), lo que en inglés llaman roughhousing. Estoy trabajando en ello.

Creativo: no hace falta ser artista, basta con que se te agoten las ideas para sentir cansancio creativo. Ejemplo: cuando llevas doce horas inventando entretenimientos para niños y no queda en ti nada más que ofrecer. O cuando intentas ayudar a alguien que no se deja ayudar, y te agotas.

Espiritual: me cuesta más entender este tipo de cansancio, porque no me siento ni religiosa ni espiritual. Debe de ser algo así como que has perdido de vista el faro que te guía, y debes parar y buscarlo antes de seguir avanzando.

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