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El maestro de Petersburgo y la desesperanza

… Ese modo que tiene la mente de volverse éter ante todo lo que sea demasiado inmenso de sobrellevar (El maestro de Petersburgo, J.M. Coetzee)

Una vez más, agradezco a un escritor que ponga palabras a sensaciones conocidas. Mi cerebro se pone en pausa cuando se satura. Leí hace poco que el estrés es la falta de recursos para responder a todo lo que te demandan (o te demandas a ti misma).

El maestro de Petersburgo (1994) transmite una desesperanza que me hizo leerlo en pequeñas dosis:

Recuerda las palabras de un compañero de prisión en Siberia: «¿Por qué se nos da la vejez, hermanos?¿Por qué? Para que al final podamos empequeñecernos tanto como para pasar a rastras por el ojo de una aguja». Simple sabiduría campesina.

Sobre el personaje de Matryona, la niña que observa, planea todo el tiempo la duda: ¿está escuchando? ¿de qué se da cuenta y de qué no?

El susurro de los adultos -traicionero, fascinante- puede desgarrar el sueño más profundo de los niños.

Los que tenemos niños sabemos que cuanto más bajito hablamos, más les interesa lo que estamos hablando. Si levantas la voz, no te oyen.

Hay niños que sueñan de noche, y otros en cambio esperan a la mañana para soñar. Debería pensarlo dos veces antes de despertar a un niño que está soñando.

 

 

 

2 comentarios

  1. Isabel Isabel

    Buenas tardes! Te escribo desde España, llevo leyéndote muchos años, unos cuantos en Córdoba, de donde soy, otros desde Murcia, donde estudié psicología, otro desde UK, donde trabajé para pagar la carrera, Asturias donde me acompañaste en mi oposición y, ahora, desde León. Gracias por tu inteligencia, tus palabras penetran en mi gusto por la reflexión y me calman cuando tengo ansiedad, me llenan si me siento triste, y me alegran si me encuentro feliz. Siempre he pensado que la terapia es el arte de hacer pensar, qué bonita la sabiduría que viene de las páginas. “Se lee para salir del cuarto, y cuando se deja de leer ya no se puede volver a ningún sitio”.

    • Muchas gracias por tu comentario, Isabel, y por acompañarme tanto tiempo y desde tantos sitios! Me da mucha alegría que haya alguien al otro lado leyendo lo que escribo y entendiendo mis reflexiones. No hay nada que me aporte más paz que escribir aquí, y por eso mantengo el blog. Tengo más de 100 borradores por publicar, espero no defraudarte 🙂 Un abrazo

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