En Linguística se considera lengua vernácula la que empleamos antes de la adolescencia, porque refleja cómo se habla en familia.
Para los lingûistas es difícil estudiar la lengua vernácula simplemente haciendo a una persona hablar. Basta con que sea consciente de que están analizando su expresión para que inserte giros más formales o cultos propios de la lengua escrita.
Sin embargo, hay un momento en el que la lengua vernácula es dominante: cuando contamos detalladamente algo que nos ha pasado. Ahí el foco está en lo que contamos, y no en el cómo, y nos desviamos de ese objetivo si incluimos giros propios de la expresión escrita.