Ha sido una mañana complicada: todos querían matar/odiar al mensajero, y el mensajero he resultado ser yo. Así que, humillada y ofendida, que diría Dostoyevski, me he querido esconder. Pero no es una opción.
Un canción ha venido a salvarme la tarde, envolviéndome su atmósfera como siempre que la he escuchado. Es Nightswimming, de REM. No es la más conocida de ellos pero desde luego es de las dos que me han marcado; la otra es Man On the Moon, que me rescató de tantas mañanas hace muchísimos años. La letra es lo de menos: es la calma y la emoción de lo poco frecuente lo que me hipnotiza.
Como Nadadora, es una canción de agua. Pero esta vez transcurre de noche.