Una mujer cuyo estado de ánimo mejore con un libro, un poema, una canción o una taza de café no será derrotada por nadie; incluso la vida pierde con ella.
Esta frase motivacional me la encuentro por todas partes. La suelen atribuir al autor libanés Khalil Gibran, pero también al escritor uruguayo Mario Benedetti. Sea de quien sea, hoy -antes no- en mi caso es cierto.
Hay un momento en la vida, o debería haberlo, en el que te has quitado todas las capas y lo que queda te gusta. He llegado tarde, pero he llegado. Y si me pongo negativa, me llevo la contraria hasta que cambio de actitud. Y salgo al mundo con la actitud cambiada y siempre resulta que sí, que esa era la buena.
¿Me hubiera gustado llegar a este punto hace diez o veinte años? Pues sí, qué pena. Pero, ¿volver atrás? Como se dice, ni para coger impulso
Recuerdo La boda de rosa, la película de hace unos años en la que Candela Peña se casaba (alerta spoiler) consigo misma. Ese es el espíritu. .