Era la falta de sueño lo que le hacía tener esas presuntuosas nociones sobre sí mismo; siempre
desaparecían cuando comía algo, dejando un residuo leve, vergonzoso, en la mente.
Para salir de los paisajes conocidos me he leído Cuando los dioses escriben el libro del destino (2012), de Alice Albinia, que trata sobre las familias de la India actual pero a la vez se entrelaza con las historias del Mahabharata. Un libro que no cambia vidas ni hace daño a nadie, pura evasión. A lo mejor hasta es un best seller y no me he enterado.
La fantasía no me va y me quedo con la parte costumbrista, con ese retrato del sistema de castas, de la convivencia entre hindús y musulmanes o de los lugares en los que se cruzan los orígenes de las creencias hindús y budistas.
