Última actualización el marzo 7, 2025
He escrito cosas tan esnobs en mi vida que, por una vez, voy a salsear un poco. Todo sea por la música y los artistas emergentes.
Juanjo Bona dio nombre al juanjismo. Este fin de semana, en el Día de la Mujer, empieza en Mallorca su primera gira. Y allí estaremos las juanjistas, llueva o truene (y va a llover).
Al juanjismo se llega por muchos caminos. Voy a contar el mío.
En otoño de 2023 se me ocurrió seguir la nueva edición de Operación Triunfo, la primera en Prime Video, y así dar un poco de diversidad y cultura musical a lxs regatonerxs que estoy criando. Al fin y al cabo, en OT se versionan temas de todas las épocas y estilos.
Empezamos por la gala 1 (desconocía que había habido ya una gala 0). Recuerdo dos cosas:
– la versión más dulce de Tiroteo que pueda existir, interpretada por Martin Urrutia y Alex Márquez
– el Ayer, hoy, mañana y siempre de Juanjo Bona en A tu vera (perfecta Salma también, el flamenco-pop-urban que está haciendo promete mucho)
Mi conexión fue instantánea con Martin, por afinidad musical y de sensibilidades. En la gala 0 había elegido cantar nada menos que Somewhere Only We Know, de Keane, una de las canciones de mi vida (y de tanta gente… melancolía en vena). A Martin le debo mi regreso a la música después de años buscando el silencio. Cualquier recomendación suya es acierto seguro. En mi universo está al mismo nivel que Elvira Lindo recomendando libros, y ya es decir.
La chispa de Juanjo es otra historia: llegado del mundo de la jota -hasta grabó discos de jotas de pequeño- y de las orquestas de pueblo, hablando por los codos y con una personalidad que hipnotiza y se come la cámara. Con Juanjo me he deshecho de cualquier prejuicio musical y me he reencontrado con esas bandurrias de rondalla que tanto han sonado en mi casa.
Y ahora viene el salseo: un día de diciembre de 2023 estos dos chicos cantaron a dúo esa joya de los Beach Boys que es God Only Knows. Y noté que allí pasaba algo, por más que siguieran un guión y una coreografía. Empecé a investigar y me encontré clips de Juanjo y Martin traducidos a todos los idiomas imaginables: polaco, ruso, árabe, francés… Porque quienes veían el Canal 24h -yo solo seguía las galas- ya conocían la historia y llevaban semanas en ascuas. Por todas partes había frases como «quédate con quien te mire como Martin mira a Juanjo» (y viceversa) o «les defiendo con la vida» cuando les acusaban de dar contenido y audiencia al programa con el morbo de su historia. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio, y todxs felices. Basta con buscar «juantin» en Tik Tok, Instagram o YouTube para ver cómo conmovieron en todo el planeta.
En resumen, sin filtro de ningún tipo fui testigo de la historia de amor más real, tierna, pura y conmovedora que he visto en una pantalla en mucho tiempo. La realidad superó cualquier ficción. A la vez, vi todo el odio que generó esa historia. Romance aparte, la realidad es que siento la necesidad de seguirles y apoyar sus carreras, primero por los artistas que son (artista se nace), y segundo por ser como son y por, con su autenticidad y sin pretenderlo, ayudar a tanta gente joven, que a estas alturas todavía hace falta.
Y hasta aquí el salseo, ya solo escribiré de su arte. Termino con dos versiones de God Only Knows, la que destapó el pastel y la del Día del Orgullo de 2024 (con mala calidad de sonido pese a salir del documental oficial de la gira de OT).