Tengo debilidad por las versiones lentas de canciones que eran todo menos calmadas. No por todas, que al quitar el ritmo sin mucho ingenio lo más fácil es caer en el aburrimiento. Me refiero a las que, conservando la letra y la melodía, transforman la atmósfera y el mensaje y sorprenden para bien.
No me quito de la cabeza Fiebre, tan bailona y adictiva en versión de Bad Gyal y tan asombrosa -por directa, vulnerable y valiente- en manos de Amaia.
La original: