Me he cruzado con este clásico de Kate Bush: Wuthering Heights (1978). Les tememos a las letras del reguetón y, no es que las disculpe, pero atentos a estos versos siniestros de la canción, inspirada en la novela del mismo título de Emily Brontë:
I’m coming back love, cruel HeathcliffMy one dream, my only master
Como siempre, hay que poner contexto: Cumbres borrascosas se publicó en 1847. Es un hito de la literatura gótica y digamos que tiene más peso el que Heathcliff acabe siendo un fantasma que aterroriza a varias generaciones que el que lo haga por vengarse de Cathy, que lo rechazó por ser de origen humilde.
Toxicidades aparte, confieso que venero a las hermanas Brontê y la canción, como canción, es preciosa e inolvidable. Pero en la novela hay racismo, clasismo, amor tóxico -¿hoy sería codependencia?-. Y lo peor es que lo escribió una mujer, y que lo leímos y vivimos como una de las historias más románticas de la literatura: un amor tan grande, sobrehumano y destructivo que te persigue más allá de la muerte. Qué miedo:
You had a temper like my jealousyToo hot, too greedyHow could you leave meWhen I needed to possess you?I hated you, I loved you, too