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Miss Austen

Hace 13 años escribí aquí sobre mi road trip por la campiña inglesa, con parada en la casa natal de Shakespeare y en la última residencia de Jane Austen en Chawton. Aquí está la foto que hice en Chawton:
Esa misma casa aparece en el último de los cuatro episodios de Miss Austen, miniserie sobre Jane Austen en el 250 aniversario de su nacimiento. Qué maravillas hace la BBC con los clásicos ingleses y sus obras canónicas. Orgullo y prejuicio en versión de 1995 siempre será mi obsesión; he perdido la cuenta de los posts en los que lo he dicho. Esa Lizzy y ese Mr Darcy, para mí, son insuperables, aunque haya ejércitos de janeites que prefieran la película de 2005 con Keira Knightley y Matthew Macfadyen.

Miss Austen es melancólica pero muy entretenida. Te deja con ganas de releer toda la obra de Jane Austen. Más que en la escritora, pone el foco en su hermana Cassandra, que se cuidó de destruir decenas de cartas para que su figura quedara libre de especulaciones, poniendo el altavoz en la obra y no en la mujer. Hay momentos y personajes de la serie en los adivinamos la inspiración de algunos clásicos de Austen.

A Jane la vemos por la casa con hojas y pluma siempre a mano para plasmar cualquier vivencia que le resultara romantizable. Como dice Cassandra en un momento, el gran amor de su hermana fue la escritura. La escena más cómica ocurre cuando Jane accede a casarse con un aristócrata, para arrepentirse solo horas después al darse cuenta de que con hijos no podría pensar y mucho menos escribir.

Las obras de Austen tienen la fama que tienen pero por suerte, y sobre todo en el último siglo, el enfoque ha virado y ya no se habla de folletines sino de afilados estudios de la sociedad georgiana, del papel de la mujer y de las formas de asegurarse un mínimo de libertad. Y sí, hay historias de amor que se leen con especial emoción en esta era de la evasión y el desapego.