También esto pasará. El dolor y la pena pasan, como pasan la euforia y la felicidad.
Adoro a Milena Busquets, como en su día adoré a su madre, Esther Tusquets, y ahora tengo la suerte de leerla cada semana en su blog. Revisando mi archivo veo que tengo tres posts sobre los últimos libros de Milena, y no he publicado ninguno. Ahora que han adaptado al cine También esto pasará, recupero algunos fragmentos que me hicieron pensar:
– Sobre la elegancia: La gente más elegante suele ser la que se viste para sí misma.
– La conexión entre personas: Todos vemos cosas distintas, todos vemos siempre lo mismo, y lo que vemos nos define absolutamente. Y amamos instintivamente a los que ven lo mismo que nosotros, y les reconocemos al instante.
– La vejez: ¿Sabes una de las cosas más duras de hacerse viejo? Darse cuenta de que lo que explicas ya no le interesa a nadie.
– La esencia de cada uno: Acabaremos siendo quienes somos, la belleza y la juventud sólo sirven para camuflarnos durante un tiempo.
– La infancia de antes: Somos, creo, la última generación que tuvo que ganarse, a pulso, el interés o la atención de sus padres. En muchos casos, lo conseguimos cuando ya era demasiado tarde. No consideraban que los niños fuesen una
maravilla, sino un engorro, unos pesados a medio hacer. Y nos convertimos en una generación perdida de seductores natos.
– Las raíces: Hay que tener cierta edad para empezar a sentir afecto por las ciudades en las que uno nació o pasó su
infancia, para no recorrerlas con los ojos cerrados de la familiaridad y para no querer huir a la aventura cada
mañana.
– Los jóvenes: Los jóvenes dan buenos consejos. Su reacción inmediata suele estar llena de valentía y de sabiduría. Sus “vete” “quédate” “este tío es un imbécil” casi nunca fallan. No sé por qué después nos estropeamos tanto.