La canción que me ha subido el ánimo hoy y de paso me ha hecho desvariar un poco.
Y también me ha cargado de positividad la historia de María Branyas Morera, que murió en 2024 a los 117 años sin enfermedades neurogenerativas y con una edad biológica 23 años menor.
Siempre me maravillan las historias de mujeres que desafían cualquier expectativa: la nonageneria con signos de depresión que un día vuelve a reír a carcajadas, la octogenaria que va a bailar a las fiestas de todos los pueblos de su zona…
Y mientras aquí estamos el resto de los mortales, diciéndonos que no tenemos edad para tal o cual cosa, o usando, todavía, la palabra «viejo» para ningunear y humillar.
Se ha dicho siempre: esto son cuatro días. Para ti, para mí, para los que nacieron antes y para los que nacieron o nacerán después.
Nadie habrá que pueda renunciar despuésA un Magnum almendradoNadie habrá sin ganas de bailar despuésLa conga en cualquier lado
Cambiemos el Magnum almendrado por uno de peanut butter cups, si no es mucha molestia.