Última actualización el abril 20, 2026
En un arranque de mal humor, esto iba a ser un post sobre canciones con letras incendiarias. Pensé en Dinamita, de La Bien Querida, pero de explosivo solo tiene el título. Es empoderadora y tierna a partes iguales, mi favorita de las suyas junto con Los Jardines de Marzo.
Luego me acordé de una serie de canciones que hemos escuchado tanto estos últimos años que han perdido su efecto. Y pensé en el viejo monólogo de Dani Rovira en el que hablaba del reguerillo de sangre cuagulada que sale del oído cuando escuchas por enésima vez una canción. Y no paré hasta encontrar un clip del monólogo. Es este:
@themonologos #danirovira #themonologos #monologo #clubdelacomedia #humor #viral #españa #risas #comedia ♬ sonido original – THE MONOLOGOS
Llegados hasta aquí, sin mucha elaboración elijo solo tres canciones encabronadas. Algunas es sabido que tienen un destinatario con nombre y apellidos. Como diría Paquita la del Barrio, se escribieron por coraje. Y otras, por supuesto, por capricho y por placer:
Lárgate, de Ana Mena, es la más sangrienta. Cantada con voz ASMR, tiene perlas como no está bien desearle la muerte a nadie pero quisiera que te faltara el aire. O colgué tu foto en la pared pa los dardos.Yo quiero tu casa llenarla de petardos. Rompiendo cada copa y que te cortes los labios.
La Perla, de Rosalía. No queda nadie que no la conozca y apenas lleva unas semanas sonando. Lo que dice del perla, por ejemplo: Él es tan encantador, estrella de la sinrazón. Un espejismo, medalla olímpica de oro al más cabrón.
Ese hombre, de Rocío Jurado. Menudo clásico: Es un gran necio, un estúpido engreído, egoísta y caprichoso, un payaso vanidoso, inconsciente y presumido.