Última actualización el abril 20, 2026
Cuando bajas a Valencia por la A-3, a la altura de Bunyol se ve una torre de vigilancia de incendios forestales. Es una de esas estampas de carretera que tengo grabadas, como Cuelgamuros o el Canto del Pico en la A-6 o los Cotos de Monterrey en la A-1.

Volviendo al puesto forestal de Bunyol, que leo que está en desuso: me imagino pasar ahí el fin de año y el año nuevo. Mientras el mundo celebra, todos los árboles siguen en su sitio, el amanecer tiene los colores de siempre y los pájaros cantan como cualquier día. Seguramente se escuchen cohetes o petardos y por la noche se vean los fuegos artificiales de los pueblos que quedan a la vista. Por lo demás, es una noche más y una mañana más, como lo será la de mañana, 1 de enero de 2026.
A principios de 2025 me marqué un propósito: que las ganas vencieran al miedo. Lo cumplí y me esfuerzo por mantenerlo, no siempre con éxito.
Para 2026 pido seguir así, que no es poco. Y rock & roll. Menos intimismo y más rock & roll. Ahí va un himno: