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Alas para volar

Última actualización el abril 20, 2026

Pensar no es suficiente. Ni siquiera pensar positivamente es suficiente. Hay que pasar a la acción. Para notar
un cambio, hay que hacer.

Alas para volar, el último libro de Elsa Punset, ordena y subraya ideas que vendría bien poner en un cartel para tenerlas siempre a la vista. Yo no hubiera sabido procesarlas hace veinte, diez, cinco años, ahora ya sí. Recopilo unas cuantas y las acompaño de canciones de mi lista de autoaceptación y autosuperación, para terminar bailando en pijama.

El soñador que choca con el crítico

Como dejes que el crítico entre en la habitación del soñador, te lo cargas. Siempre hay una razón para que las cosas no prosperen.

Esta frase en concreto no es del libro sino del episodio del podcast Roca Project en el que Elsa Punset lo comenta. Habla de su eterna tendencia a imaginar. A mí también se me va la vida imaginando, que es tan liberador, tan necesario para progresar y que puede darte tan buenos momentos. Imaginar te ayuda a emprender pero también te sabotea: en nuestra imaginación todo y todos pueden salvarse de la quema, y la realidad no es así. Si hay que quemar algo, se quema.

Imaginar no es un pasatiempo. Es una herramienta de liberación, una brújula interior que nos señala no solo lo que deseamos, sino lo que aún no sabemos que es posible.

La aceptación radical
Además de imaginar, que si tienes tendencia no lo puedes evitar, es buena idea ejercitar la aceptación radical. La realidad es como es, te puede gustar más o menos. Si no te gusta, no justifiques, no disculpes. Lo que veo más complicado no es aceptar en sí, sino disfrutarlo. Ahí queda mucho trabajo.

Decisiones difíciles, vida fácil.
Decisiones fáciles, vida difícil

Escuchar al cuerpo
No se refiere a algo fisiológico, sino a atender a la intuición. Para mí la intuición es un chispazo de futuro, aunque suene a cuento chino. El problema es que está en nuestra naturaleza estar alertas a lo malo para no morir. Y en modo supervivencia la intuición queda silenciada.

La intuición nos avisa cuando ahí no es. Cuanto menos caso le hacemos a la intuición, más nos engañamos y más perdemos nuestra identidad. Pero siempre hay tiempo para recuperarla. ¿Cómo? Alejándonos del ruido.

El «aquí no es» no es un error: es un espacio de aprendizaje donde descubres lo que no te pertenece y reconoces lo que sí merece tu esfuerzo y tu cuidado. La frustración sorda que despierta el «aquí no es» te llevará poco a poco hacia un lugar más grato, donde puedas sentir que «aquí sí». Aquí respiras, aquí te relacionas y aquí vives de otra manera.

Ahí sí es
El cuerpo también nos dice dónde sí es. Es donde hay calma. Hay momentos en la vida para todo, pero al final del día lo sano es acercarte a experiencias y personas que, cuando continúas con tu vida, sientes que te han aportado paz.

Hay muchas razones que nos aconsejan utilizar la alegría como una brújula para tomar decisiones, pequeñas y
grandes. Sin embargo, perdemos tanto el contacto con la alegría que la posibilidad de dejarnos guiar por ella
suele descolocarnos.