Última actualización el abril 20, 2026
Ayer vi el nuevo monólogo de Taylor Tomlinson, Prodigal Daughter. Me echaba para atrás al principio: ¿otro testimonio de una infancia ultrarreligiosa? Pero lo ha trabajado con mucho ingenio y tiene algunas perlas que se van a quedar en mi cabeza.
Sobre la inteligencia artificial:
Taylor mira la fauna a su alrededor y concluye que va a ser la primera persona que se enamore de una IA. Por eso no interactúa con ChatGTP: no está preparada para empezar una relación. Además, una IA te pone igualmente celosa: imagínate que se relaciona con el lavavajillas más que contigo.
Sobre el merch católico:
Comparando Navidad y Semana Santa, Taylor concluye que el merchandising bueno es el que se inspira en la Semana Santa: la crucifixión queda perfecta en joyas. Por no hablar de la historia, que tiene algo de superhéroes. En la Navidad, en cambio, el protagonista apenas sale y el momento estelar (nacimiento de Jesús) prácticamente lo dejan para después de los títulos de crédito.
Sobre el machismo:
José, padre de Jesús, necesitó que un ángel le mandara mensaje directo de Dios explicando que el hijo de María era suyo. Y que iba a salvar el mundo y que tenía que casarse con María. José entonces aceptó la realidad, acató órdenes y se casó con María. A la pobre no la creían. De qué nos sonará.
Sobre la parábola del hijo pródigo:
Jesús era hijo único con comportamiento de hijo único, y de ahí Taylor no se baja. Como hermana mayor, sabe lo que es hacerlo todo bien sin recibir aplausos, mientras cualquier gamberrada de los otros hermanos se perdona.
Sobre el Antiguo Testamento:
Cuando un episodio bíblico resulta desmesurado, los fieles lo justifican diciendo que es de antes de que Dios dejara el alcohol.