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Döstädning

Última actualización el abril 20, 2026

Cuando muera, que me entierren de costadoY así dejo más huequito pa los dosCuando vengan a comerme los gusanosY se encuentren tu nombre en mi corazón

No he podido olvidar Haz lo que quieras conmigo, de Walls, desde que la escuché por primera vez. Qué imagen tan potente la de los gusanos y el corazón: nuevas palabras para articular un sentimiento de siempre. Como decía Virginia Woolf, el arte no es la belleza; el arte es ver las cosas de una manera diferente.

Puesto que no se habla de la muerte, habrá que escribir. Qué mejor momento que en Viernes Santo y en pleno LUX tour. A mi modo de ver, pensar en la muerte nos da la medida de lo que nos queda por hacer.

Hace unas semanas, un artículo del NYT hablaba del death cleaning, döstädning en sueco, o la conveniencia de ordenar o despejar tus pertenencias antes de morir. Margareta Magnusson, que ha fallecido a los 91 años, escribió sobre ello en El arte sueco de ordenar antes de morir: Si no lo amas, tíralo; si no lo usas, tíralo también (2018).

Al leer sobre el döstädning he recordado un pensamiento recurrente que tengo cuando veo el cesto de costura de mimbre en la casa del pueblo, con sus bobinas, dedales, tijeras, huevos de zurcir, alfileteros, botones sueltos, cintas métricas… Pienso: ¿cuál será el objeto más antiguo del cesto? ¿cuántas mujeres que ya no están lo han usado? ¿vino ya el cesto de otra casa? Y la poesía está en que, si necesito coser un botón, yo también recurriré a ese cesto. He ahí un ejemplo de pertenencia que no hay que tirar.

Tú siempre tan contentaQuererte fue una fiestaY aunque parece que esto se acabaNada se muere, tan solo cambiaEs el momento, mira tu vidaQué bien lo has hecho y qué bien vivida

Así despedía Amaia a su abuela en su último disco. Una que sí habla de la muerte, y en varias canciones además. Ella siempre por libre, y tan bien que hace.

Para terminar, una reflexión de Jane Fonda. A los 60, dice, tomó la decisión más inteligente de su vida: no tener miedo a la muerte sino a arrepentirse demasiado tarde de no haber hecho algo. Y así es: menos sobrepensar, menos performar, menos miedo y más acción.