Última actualización el abril 20, 2026
Cristela Alonzo tiene tres Netflix specials: Lower Classy, Middle Classy y Upper Classy.
Acabo de ver el último, Upper Classy (2025), que es un alegato por el papel de la comunidad latina en la América de Trump. Cristela es mexicanoamericana de primera generación. Creció en un pueblo perdido de Texas en una casa en la que la noción de entretenimiento no existía. Eran pobres y católicos, por lo que las penurias al menos tenían la ventaja de abrirles las puertas del cielo.
Cuando estaba con otras niñas no entendía por qué tenía que jugar a las casitas y a barrer si hacía media hora ya había barrido su casa con una escoba de verdad. Cuando empezó a tener un nombre -y dinero-, llevó a toda la familia de viaje: Hawai, Disneyland… Y estaban perplejos por viajar a un lugar donde no tenían familia. Ellos solo habían viajado, y poco, por cuestiones familiares, nunca por ocio.
Cristela reconoce que, mal que les pese a algunos, ella personifica el sueño americano. Lo mismo que, a escala masiva, Marcello Hernández, que con 28 años ya es una superestrella de Saturday Night Live.
Aunque buena parte de su material está en las raíces latinas, el humor de Cristela es confesional y observacional, y el de Marcello se alimenta más del ingenio. Y aunque ingenio le sobra, en su primer especial, American Boy, pone en el centro la figura de la madre latina (su madre), algo bastante trillado y que ya explotó junto a Pedro Pascal en su archiconocido sketch de SNL, aquel de «mi hijo no tiene TDA, es solo que le gusta saltar».
American Boy son recuerdos de un niño mirón en una casa en la que solo había mujeres. Todo el especial, sin excepciones, está troceado en clips que circulan por redes.