El sábado por la mañana es el mejor momento de la semana para… pensar. Hoy, sobre esto:
Yo creo que decir y decirnos “No sé” varias veces al día es una muestra de inteligencia, de humildad, de criterio, de respeto por una misma y por los demás.
Extraigo esta idea del último post de Sol Aguirre, que cada vez que habla pone mi cerebro a trabajar horas extra.
Para mí, decir «no lo sé» es valiente, sobre todo en ciertos entornos. Es raro que alguien te diga «no lo sé» cuando sí sabe, por eso queda tan auténtico. Escucharlo puede resultar frustrante pero la frustración es parte de la vida y toca tolerarla.
Tengo la guerra declarada contra los encantadores de masas, los dioses de la retórica y hasta los clubs de debate. Me admira (y preocupa) todo lo que se puede hacer con palabras para camuflar la falta de conocimiento.
Prefiero escuchar a quien sabe de lo que habla, aunque el discurso no sea tan vistoso. Te puede dar pánico hablar en público o intervenir en determinados foros, pero si sabes de lo que hablas tienes medio camino recorrido. Doy fe.
Todo esto me recuerda que quien más sabe no suele ser quien más ruido hace.
Cierro con dos máximas de Capitana Obviedad:
– si no sabes, pregunta
– si no aportas ni ayudas, calla
Tergiversando el clásico de Ronan Keating, you say it best when you say nothing at all.