Saltar al contenido

Categoría: Mis cosas

Mejor en el presente

Hay cosas que están bien donde están, por ejemplo, en el pasado. Y más aún sabiendo que el exceso de pasado causa depresión (y el de futuro, ansiedad).

Lo recordé al leer estas palabras de Miqui Puig en El País:

Hay mensajes muy personales o para uno mismo como ese “volver nunca es buena idea”, que es una cosa que hacemos mucho los seres humanos, ¿no? Eso de regresar a lugares donde te han machacado emocionalmente o seguir mandando ese mensaje de madrugada que sabemos que no debemos mandar.

 

Dejar un comentario

Expectativas y ¿resentimiento?

Expectation is resentment waiting to happen

Traducción libre mía: expectativa es lo que va antes del resentimiento.

La frase la dijo Bonnie Raitt en el podcast de Marc Maron. No es suya sino de la escritora Anne Lamott.

Entrando en teoría de la traducción, entre resentment y resentimiento no hay una equivalencia natural, aunque estén cerca y entendamos lo que quiere decir Bonnie Raitt: no tengas muchas expectativas, así no acabarás frustrado y disgustado.

Resent diría que ahora se usa coloquialmente en inglés con el sentido de molestar, irritar, incluso decepcionar; y se refiere a personas o seres vivos más que a situaciones. Marc Maron en uno de sus monólogos decía que prefería los gatos a los perros porque a los perros los notaba tan demandantes y necesitados de mimo: «I resent them» es lo que le provocaban. Esto yo lo traduciría como una mezcla de agobiar, incordiar y coger manía.

Volviendo a la frase de Anne Lamott, pienso en que hoy he llegado a los 101 borradores en este blog, es decir, cien historias -por llamarlas de alguna forma- sin publicar. Las expectativas de publicarlos estaban ahí, si no, no los hubiera dejado en borrador. Revisando por encima, hay de todo: muy extensos, hiperbreves, listos para publicar… y están algunos que no sé qué me impulsó a escribirlos. Definitivaemente, era otra etapa.

Pero, ¿siento resentimiento? Puede, pero más bien hacia mí misma, y hastío de este intentar publicar algo y, al final, nada.

Dejar un comentario

Quién tiene la culpa de todo

Vivimos en la era del trauma porn: todo tipo de especialistas van hurgando en nuestro pasado para encontrar el origen de defectos, incapacidades y fracasos. Y muchos, como es habitual en cada etapa que vamos quemando, hacen caja con ello.

Ayer escuché una entrevista a Kelly McDaniel, autora del libro Mother Hunger: How Adult Daughters Can Understand and Heal from Lost Nurturance. McDaniel lleva casi 20 años trabajando en el concepto de mother hunger o hambre, necesidad de madre que todas, según ella, podemos llegar a sentir.

Parte de que, desde bebés, para sobrevivir necesitamos tres cosas: que nos quieran y apoyen, que nos protejan y que nos guíen. Son necesidades primarias que, si no se han cubierto siendo hijas, inconscientemente trataremos de satisfacer de mil maneras, por ejemplo comiendo mal (trastornos alimentarios), quedándonos atrapadas en relaciones tóxicas o buscando lo que nos faltó en diferentes personas a lo largo de la vida. Para colmo, dice, puede que no nos demos cuenta de esta dinámica hasta pasados los 40, 50 o incluso 60 años.

Y ahora llega lo duro: ¿tienen nuestras madres la culpa de todo, por más que hicieron lo que pudieron dadas las circunstancias? O, igual de autodestructivo, ¿estamos condenadas a «romper» emocionalmente a nuestros hijos cada vez que una época difícil hace imposible ser la mejor madre?

Como consuelo queda ese mantra de que detrás de estas preguntas está tu voluntad de hacerlo bien.

Dejar un comentario

Siete tipos de cansancio

Escuché en este podcast que hay siete tipos de cansancio. Me reconfortó la idea, porque a veces nos sentimos cansados y alguien nos dice «si llevas todo el día sentada» o «si has dormido nueve horas» (no suele ser el caso), y por lo general tienen razón.

Estos son los tipos y la visión que tengo de ellos:

Físico: el que todos entendemos por cansancio. El cuerpo se queda sin energía después de mucho esfuerzo y/o actividad.

Mental: cuando el sobreesfuerzo ha sido intelectual. La cabeza necesita un respiro después de sacar adelante mucho trabajo en poco tiempo, o haber resuelto una tarea muy compleja o, en mi caso, cuando me paso de la raya leyendo el libro que sea que tengo entre manos.

Para mí esos dos cansancios, el físico y el mental, son universales y nos atacan a todos en algún momento. ¿Quién no acaba agotado física o mentalmente después de trabajar en exceso, sea con el cuerpo o con la mente?

Pero los otros cinco no los experimentamos todos de la misma forma. A mí, que no psicóloga ni neurocientífica pero me intriga infinitamente la naturaleza humana, me suenan conceptos como PAS (personas altamente sensibles), sobrecarga sensorial, fobia social, bloqueo creativo… y por ahí van los tiros.

Estos son los otros cinco tipos de cansancio:

Emocional: cuando los sentimientos son tan intensos que no te queda energía para más. Y te duermes (en mi caso). He comprobado que las emociones fuertes crean adicción. Cuando en una familia pasa algo grave, hay cierto instinto de seguir echando leña al fuego para que no decaiga la emoción. Sin pretenderlo me he entrenado para oler a los azuzadores y mantener las distancias para no quemarme yo de pura furia.

Social: si eres introvertido (y no necesariamente tímido, que ese es otro rasgo) necesitas tiempo contigo mismo. De acuerdo, todo el mundo puede necesitar tiempo consigo mismo, pero algunos más que otros. Es como ir a la gasolinera para poder seguir circulando. Cuesta comunicarlo sin poner a los demás a la defensiva, pero lo cierto es que este cansancio es muy común y de fácil reparación (a menos que tengas niños pequeños y poca ayuda).

Sensorial: este cansancio a mí se me ha acentuado con los años. O tal vez con los niños, porque percibo cierto trauma en la idea de no poder calmar un llanto o una rabieta. Interiormente me pongo frenética si hay exceso de ruido, o de gritos, o de las dos cosas a la vez (gente gritándose y moviéndose sin parar), lo que en inglés llaman roughhousing. Estoy trabajando en ello.

Creativo: no hace falta ser artista, basta con que se te agoten las ideas para sentir cansancio creativo. Ejemplo: cuando llevas doce horas inventando entretenimientos para niños y no queda en ti nada más que ofrecer. O cuando intentas ayudar a alguien que no se deja ayudar, y te agotas.

Espiritual: me cuesta más entender este tipo de cansancio, porque no me siento ni religiosa ni espiritual. Debe de ser algo así como que has perdido de vista el faro que te guía, y debes parar y buscarlo antes de seguir avanzando.

1 comentario

Escuchar el doble

En un episodio reciente del podcast We are supported by… , Gloria Steinem pone en su sitio a Kristen Bell diciéndole que mientras habla no está escuchando. Y si no está escuchando no está aprendiendo.

En una conversación es muy común pasar el tiempo hablando o esperando a que el otro termine para hablar nosotros. Y eso quienes respetan los turnos de palabra 🙂

Como sentencia Quincy Jones (en otro contexto), Dios nos dio dos oídos y una boca para que escuchásemos el doble y hablásemos la mitad.

Dejar un comentario

Una mala inversión

Se dice que la persona más longeva de la que hay noticia es la francesa Jeanne Calment (1875-1997): vivió 122 años, 5 meses y 14 días. Aunque también hay sospechas de que en algún momento su hija Yvonne se empezó a hacer pasar por ella, y así consiguió sumar otra vida al recuento.

Fuera Jeanne o Yvonne, muy mala inversión hizo el notario que compró su piso en 1969 por el sistema de en viager, que permite ir pagando una vivienda mientras el propietario sigue instalado en ella. El notario murió en 1995 (dos años antes que Jeanne – o Yvonne-) sin haber llegado a ocupar la casa y habiendo gastado más de 200.000 euros en la compra.

Dejar un comentario

Ideas para guardar

Algunas ideas que voy adoptando y que me han hecho madurar:

  1. Prueba a sustituir «no puedo» por «no quiero«, y se te simplificará la vida.
  2. Trátate bien. Cuando te infravalores, haz este ejercicio: lo que piensas o dices de ti mismo, ¿tolerarías que lo dijeran de tus hijos? ¿o de cualquier ser querido?
  3. Las emociones tienen su utilidad, y no hay por qué evitarlas ni avergonzarse de ellas:
    – la tristeza nos permite ver qué/quiénes nos importa(n)
    – la ira nos lleva a defender nuestros intereses
    – el miedo nos pone alertas sobre las amenazas (a nuestra vida, pero también a nuestra autoestima)
Dejar un comentario

¿Margaret Atwood o Peggy?

La autora de El cuento de la criada, Margaret Atwood (1939) se define a sí misma como experta mundial en procrastinación en el podcast Worklife with Adam Grant.

Explica que ella procrastina en cualquier momento y lugar, y que, ya que lo hace, se asegura que sea de la mejor forma posible. Por eso ha desdoblado su personalidad: Margaret escribe, y Peggy hace todo lo demás.

Describe con una imagen la procrastinación: quieres meterte en el agua, sumerges un pie y está fría. Entonces esperas, vuelves a meter el pie y sigue fría. Y así hasta que la temperatura te convence y por fin te bañas.

Al final entre los expertos hay consenso: no procrastinamos para no hacer una actividad, sino para evitar el sentimiento o sensación que nos provoca.

Dejar un comentario

Número de adversidades podemos soportar

El ser humano, el cerebro, tiene un límite en el número de adversidades que puede superar.

Lo comentaba hace un par de días el psiquiatra Luis Rojas Marcos en El Mundo. Yo ya sospechaba algo así. Sigue:

La idea de que haber superado otras calamidades nos hace más fuertes no es real, hemos podido aprender de ellas, pero lo cierto es que cuantas más calamidades hayamos pasado, menos probabilidades tenemos de superar la próxima. Esto fue algo que descubrimos al estudiar las consecuencias del 11-S. 

Pienso en el alivio que sentimos porque una situación ya no tiene que repetirse. Y de repente, por la circunstancia que sea, vuelve. Y la idea de hacerlo una vez más agota tus reservas, te exprime y te machaca. ¿Qué parte de ti sale a flote?

Comparto la idea, recurrente estos días, de que lo que estamos viviendo nos está enseñando mucho sobre nosotros, individualmente. Aunque colectivamente también creo que Rojas Marcos lleva razón:

El dolor y la tragedia no te hacen mejor persona.

Pero hay esperanza:

En una adversidad quienes ayudan a otros sobreviven más que quienes no se mueven. Este es mi mensaje, confiemos en nuestro propio ser, en nuestra naturaleza, porque si la alimentamos vamos a ser más felices.

Por último, una frase que tendríamos que enmarcar ahora:

La diferencia entre la buena información y la mala es que una te ayuda a entender, la otra busca llamar la atención y asustar.

 

Dejar un comentario

Negociando con una misma

Dicen que notas que te haces mayor por el peso de las responsabilidades. Si, además, eres tan inseguro como yo, suma a las responsabilidades las decisiones difíciles y entenderás por qué te va cambiando la expresión. Pero no está todo perdido, estoy segura de que es una adaptación más.

No hay precedentes. Y es difícil saber qué es lo más seguro y lo más ético cuando tomas una decisión.

Es traducción libre que saco de un artículo del New York Times.

Marc Maron hace un monólogo sobre la actualidad en su podcast, WTF antes de cada entrevista. La última que he escuchado, con Laura Linney, es pura magia. En la introducción, Maron consigue poner en palabras mis sentimientos de estas últimas semanas:

Estás en una permanente negociación contigo mismo: sobre lo que realmente necesitas, lo que haces para no volverte loco, la preocupación por no dañar a los demás con tus actos. Es un equilibrio difícil.

Ahora que abundan los especiales sobre personalidades que vivieron aisladas, un par de imágenes interesantes:

Los gatos, dice Marc Maron, siempre viven confinados 🙂

Lo más parecido a la estricta cuarentena que hemos pasado es el tiempo que estuvieron los astronautas en un espacio que simulaba una nave espacial durante 520 días, que es lo que se tarda en ir y volver a Marte.

Dejar un comentario