Y así, después de día y medio viviendo en La bola negra, hoy con bastante pena cambio de tercio y me voy a ver a Shakira. Pena porque no es mi concierto soñado, estoy muy introspectiva, nada fiestera, y voy a pasar la tarde buscando la sombra en un parque temático que está lejos de todo. Tengo unas pocas horas para sacudirme la negatividad y mentalizarme para disfrutarlo.
Hoy tendrá como invitado a Manuel Turizo para cantar, imagino, Copa Vacía. Por pedir, que nos regale de paso La bachata, El merengue o Por un pendejo no se llora, que estaría muy bien traído en esta era de Shakira.
Estos últimos años se ha criticado mucho a Shakira por exprimir a base de hits su drama personal, por aquello de por un pendejo no se llora y si se llora que nunca se entere, como canta Turizo. Pues a mí no me parece mal: lo hace Taylor Swift y nos encanta, y tantos músicos y poetas a lo largo de la historia.
La primera Shakira que recuerdo es la de Servicio de lavandería, que me sigue encantando con tanta guitarra y toques de folk andino. Es la de Suerte, Te aviso te anuncio, Que me quedes tú, Te dejo Madrid… Hay que reconocer que ha metamorfoseado de maravilla y ha tocado tantos palos que pierdo la cuenta. Con la setlist de la gira delante, no veo más que éxitos y mucho material para bailar.