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Categoría: Música

Mi burbuja vital

Hoy nadie ha estado a la altura y me ha salido toda la misantropía de golpe.

Rosa Montero lleva tatuado en la nuca Ni miedo ni pena. Ni miedo a volver a los infiernos, como decía el clásico de M-Clan, ni pena por una misma, si acaso por los demás.

Como suele decir Amaia Montero, haber tocado fondo te hace indestructible. Te colocas las gafas de sol más grandes que tengas, pones un pie en la calle y que nadie invada tu burbuja vital.

Honeybee

En estos días febriles, ni despierta ni dormida, he tenido en la cabeza todo el tiempo una melodía. Al no conocer la letra, he sido incapaz de identificarla hasta que en lucidez he caído: Honeybee, de Olivia Rodrigo. Es una de esas canciones para soñar. No soy especial: tiene 237 millones de escuchas en Spotify desde junio.

Soldadito español

Los Javis, Judeline, Sony Music, Refree, Pablo Luch… quien sea que tenga que conseguirnos la versión completa de Soldadito español tal como la canta Judeline en La bola negra, está tardando. Y lo mismo para la versión de La leyenda del tiempo que suena en el tráiler.

Mujeres que ya no lloran

Y así, después de día y medio viviendo en La bola negra, hoy con bastante pena cambio de tercio y me voy a ver a Shakira. Pena porque no es mi concierto soñado, estoy muy introspectiva, nada fiestera, y voy a pasar la tarde buscando la sombra en un parque temático que está lejos de todo. Tengo unas pocas horas para sacudirme la negatividad y mentalizarme para disfrutarlo.

Hoy tendrá como invitado a Manuel Turizo para cantar, imagino, Copa Vacía. Por pedir, que nos regale de paso La bachata, El merengue o Por un pendejo no se llora, que estaría muy bien traído en esta era de Shakira.

Estos últimos años se ha criticado mucho a Shakira por exprimir a base de hits su drama personal, por aquello de por un pendejo no se llora y si se llora que nunca se entere, como canta Turizo. Pues a mí no me parece mal: lo hace Taylor Swift y nos encanta, y tantos músicos y poetas a lo largo de la historia.

La primera Shakira que recuerdo es la de Servicio de lavandería, que me sigue encantando con tanta guitarra y toques de folk andino. Es la de Suerte, Te aviso te anuncio, Que me quedes tú, Te dejo Madrid… Hay que reconocer que ha metamorfoseado de maravilla y ha tocado tantos palos que pierdo la cuenta. Con la setlist de la gira delante, no veo más que éxitos y mucho material para bailar.

Domingo raro de septiembre

He escuchado mucho últimamente que septiembre es el nuevo enero. Y en parte sí lo veo así, supongo que porque la pausa de vacaciones se ha alargado de más.

Para mí ha sido un verano exigente, duro, extenuante y eterno. Mi resolución para el nuevo curso es dejar de tener vacaciones tan largas. En mis particulares neurodivergencias (¿quién no tiene alguna?) el sobreesfuerzo psicológico y emocional me ha dejado el alma triturada. Y con los posos ahora toca volver a rutinas y escenarios que ya estaban dominados en junio, con la sobrecarga de empezar casi de cero. Y el peligro, siempre, de autosabotearme.

Esto ha sido lo negativo, además de la pérdida de Dolly Parton y Gloria Steinem.

Puede que las mujeres seamos el único grupo que se vuelve más radical con la edad. 
Gloria Steinem.

Radicalizada como estoy, en tantos sentidos, también aprecio las cosas buenas del verano: un eclipse inolvidable, playas a las que necesito volver, una panadería de Altura, Gilmore Girls, La La Love You en directo, el perchero redondo perfecto, la autosuperación.

 

 

Guerrera pop

Kelly Clarkson tiene una hija de 12 años, River Rose. Al ver que se ha atrevido a cantar Golden solo he podido pensar en la cantidad de veces que se habrá cantado y bailado esa canción en su casa. Maravillada estoy. Nada se le resiste.

Islands In the Stream

Aquí sigo, recordando a Dolly Parton. Islands In the Stream la compusieron los Bee Gees, eso es evidente, pero la canción se hizo leyenda en las voces de Dolly y Kenny Rodgers.

Estos días he visto algunas versiones, más o menos cómicas: la de Steve Carell y John Krasinski en The Office (hace daño al oído), la de Victoria y David Beckham en su documental (bailada) y la de Miley Cirus y Jimmy Fallon, paródica pero muy bien ejecutada.

@peacock All this love we feel needs no conversation 💛 #TheOffice is streaming on Peacock. #JohnKrasinski #SteveCarell #DollyParton #IslandsInTheStream ♬ Peacock_TheOffice_DollyParton – Peacock

Dolly

Con Dolly Parton ha pasado como en su día con la reina de Inglaterra: parecía que iba a estar ahí para siempre. Mis primeros recuerdos de ella son de 9 to 5, que para mí era la película de Dolly por más que la acompañaran dos leyendas: Jane Fonda y Lily Tomlin. Workiing 9 to 5, what a way to make a living…

Se mantuvo en pie hasta el final, mirando al futuro, haciendo colaboraciones con Sabrina Carpenter y subiendo al escenario con Miley Cyrus, que era su ahijada. Las redes están llenas de vídeos de su chispa, humildad y sabiduría. No caía mal a nadie y en su país era una figura unificadora entre tanta polarización.

Dolly se embolsó orgullosamente millones de dólares gracias a la versión que hizo Whitney Houston de su I Will Always Love You, facilitó la lectura a los niños sin recursos, creó Dollywood y, con la mente en sus raíces hillbilly, siempre estaba lista para ayudar.

Love bombing

Según leí en el NYT hace unos días, se habló por primera vez de love bombing en los años 70 para describir cómo una secta de Corea del Sur trataba a potenciales adeptos: todo eran elogios, afecto y calidez hasta que los abducían. Y, como ocurre en las sectas, ese despliegue inicial terminaba derivando en maltrato psicológico.

Pensé en dos personajes literarios con ese comportamiento: Gilbert Osmond en El retrato de una dama (Henry James, 1881) y Lord Seadown en Las Bucaneras (Edith Wharton -póstuma-, 1938). El cine está lleno de love bombers que terminan siendo maltratadores: se me ocurren Reynolds Woodcock en El hilo invisible (2017), Gregory en Luz que agoniza (1944) o Martin en Durmiendo con su enemigo (1991). Cuántos ejemplos escalofriantes en un solo párrafo.

Ahora en jerga de redes el love bombing es otra cosa, por lo general inocua e incluso cómica. Es el «pasarse» de toda la vida, lo que en inglés se llama over-the-top.

Si tuviera que explicar el love bombing con una canción elegiría La promesa (2015), de Melendi. Me hace mucha gracia, no lo puedo evitar, aunque él no pretendiera hacer una balada parodiable (que me perdonen Henry James y Edith Wharton por dejar solo un párrafo de distancia entre ellos y Melendi). Ese derroche de romanticismo solo admite una respuesta que está en el refranero: Hechos son amores y no buenas razones.

Las imitaciones de Ariana Grande

@jennifer.rodrigue33 Ranking Ariana Grande’s Best Impressions Ever Her impressions are so accurate it’s scary! #ArianaGrande #CelebrityImpressions #Viral #Impression ♬ original sound – GoldenRhythm1


Reconozco que he visto más veces a Ariana Grande imitando a otros artistas que cantando sus canciones, no porque tenga un mal repertorio sino porque los algoritmos saben lo mucho que disfruto una payasada. Y verla encarnando a Celine Dion, Britney, Shakira o Rihanna me divierte y me maravilla a partes iguales, porque fácil no es.

Ariana se ha retirado temporalmente y se le sospecha un TCA, ojalá no… no queremos más muñecas rotas por la dictadura de los cuerpos. Gustos musicales aparte, objetivamente es un prodigio. Recuerdo cómo eclipsó a The Weeknd en esta actuación. La parte final me puso los pelos de punta la primera vez que la vi, y creo que a The Weeknd también.